San Rafael
Domingo 18 de Diciembre de 2011

El histórico bar de Sama

Su nombre actual es El Chiquito y los dueños esperan que el cierre de la terminal de ómnibus no los afecte 

El Chiquito es uno de los bares más antiguos del departamento. Con más de 60 años, se ha convertido en una típica postal de antaño. Las paredes de verde, las mesas vestidas con manteles floreados, antiguos mozos y carteles coloridos dan la bienvenida al lugar. El aroma en el ambiente indica que el menú del día ya está listo.

Ubicado junto a la vieja terminal, es visitado especialmente por pobladores de distritos y por aquellos que quieren degustar tragos clásicos como ponche, Legui, coñac o una buena ginebra. El bar de Sama, como se lo conoce, tomó su nombre del apellido de sus antiguos dueños.
Ernesto Abdón Nahuel (85) y su mujer Rosa (46) son los actuales propietarios. Hace 25 años quedaron accidentalmente a cargo porque “Manolo Gutiérrez (el anterior dueño) murió y su esposa al parecer se fue al Sur. Nunca más supimos de ella. No sabíamos si desocupar o quedarnos. Éramos mozos y decidimos ponerle el pecho a esto”, contó.

Al parecer, esa fue la decisión correcta. “No nos fue mal. Trabajamos a sol y sombra, comemos y vivimos bien”. Pero la vieja terminal en breve será un fantasma y el futuro de este histórico punto de encuentro es incierto. “No creo que los cambios nos vayan a perjudicar. Vamos a tratar de seguir hasta que Rosa diga basta, a mí poco me queda. Espero que nos dejen tranquilos hasta que mi familia haga su vida”.

Las historias de bar son muchas, tantas como almas lo visitan. “Así como algunos vienen a comer, otros disfrutan de la bebida y a veces toman de más, hablan pavadas y hay que ponerles freno. Por eso Rosa tiene un carácter sargentón”, comentó.

Don Nahuel nació en el seno de una familia humilde y de chico conoció el bar. Vivía en Las Malvinas y “un turco que nos vendía materiales nos invitó a conocer la ciudad. Recuerdo que era chico y el bar existía”, aseguró entre risas.

Cuenta la historia que en 1954, cuando el lugar era el hotel bar Mi Rincón, de Julio Armando Sama, la gente llegaba de a veintenas a las 9 y se instalaban allí. En 1955, Sama le vendió a su cuñado –Julio Salomón Méndez– el 50% del lugar y comenzaron a trabajar juntos.

“En aquella época venían muchas personas de los distritos y Carbometal y se quedaban por días”, relató Julio Omar Méndez Sama, hijo de don Julio. 

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