San Rafael
Sábado 12 de Marzo de 2016

El hombre que juzgan por el robo a jefe policial denunció que lo quieren matar en la cárcel

Ángel Solís dijo en el juicio por el robo al titular del CEO de Malargüe que su cabeza tiene precio y mencionó un alto monto. Los detalles.

Ángel Solís es juzgado desde la semana pasada por el robo de medio millón de pesos (entre moneda nacional y dólares) en la casa del jefe policial del CEO de Malargüe, Raúl Marenco, y este viernes sorprendió a todos al denunciar que lo quieren matar en la cárcel.
En la sala de la Primera Cámara del Crimen se había convocado a una breve audiencia para recibir un informe de llamadas telefónicas e incorporarlas como prueba, cuando el hombre pidió la palabra al juez Julio Bittar, que lleva adelante el debate oral, y reveló que “han puesto un precio por mi vida, que serían cien mil pesos”.
Ante una consulta del magistrado, Solís dijo que no sabe de quien lo dice y que sólo “ha llegado a mis oídos”.
Ante esta situación se dio por terminada la audiencia y se remitió al acusado a realizar la correspondiente denuncia. Además, el juez ordenó a la dirección de la cárcel que adopten las medidas de resguardo necesarias para proteger la integridad del preso.
En ese marco, Solís fue llevado a la Segunda Fiscalía de Instrucción, a cargo de Florencia De Diego, que está de turno, para exponer e investigar lo denunciado.
El robo
El debate oral continuará la semana próxima para intentar dilucidar este hecho ocurrido el 1 de julio de 2015 en la vivienda del principal Raúl Marenco, jefe del Centro Estratégico de Operaciones de Malargüe, situada en avenida San Martín, entre General Roca y Comandante Salas, a pocos metros del Reloj del Cincuentenario, en pleno centro.
La incursión a la casa ocurrió en la noche de ese día en momentos que se habían ausentado Marenco y su familia.
El dinero se encontraba en un bolso guardado en el dormitorio y estaba repartido entre 300 mil pesos y unos 20 mil dólares, que provenían de ahorros y de una venta de animales, e iba a ser utilizada para la compra de una vivienda para un familiar de la víctima, según se denunció.
Se sospecha que hubo un trabajo de inteligencia previa para saber de la existencia del dinero y el momento en que la familia no iba a estar en la vivienda.
Pasaron varios días hasta que el 19 de agosto de ese año se detuvo a Solís en su casa de calle Emilio Civit de la ciudad de Malargüe y desde entonces esperó detenido en la Cárcel de San Rafael el inicio de este juicio cuya carátula es "hurto agravado".

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