Mundo
Jueves 30 de Junio de 2016

El invento que muchos esperaban: auriculares inalámbricos y sumergibles

Los Dash de Bragi no tienen un solo cable. Están diseñados para correr, montar en bicicleta e, incluso, nadar.

Desarrollados y diseñados en Alemania, fabricados en China y financiados mediante crowdfunding.  No podía ser de otra manera. Los Dash de Bragi son los primeros auriculares totalmente inalámbricos que pruebo. Generalmente, suelen estar unidos entre ellos y tienen la electrónica distribuida: en un auricular o en el propio cable que los une entre sí, la batería y el sistema de carga; en otro los controles... En este caso son dos piezas separadas: auricular derecho e izquierdo.
Pero no es la única característica que los hace especiales. Los Dash están diseñados como unos auriculares Bluetooth avanzados para usar emparejados con el móvil mientras se practica carrera o ciclismo, pero también se pueden utilizar de forma autónoma y nadar con ellos mientras se escucha música o podcasts. Esta característica es la que les diferencia con respecto, por ejemplo, a los IconX que Samsung acaba de lanzar.
El sistema Dash está compuesto por dos unidades de auriculares independientes que se conectan por separado y mediante Bluetooth 4.1 con el móvil a través de una aplicación gratuita propia (son compatibles con app de terceros). Están equipados con procesadores ARM de 32 bits, batería de 100 miliamperios, cuatro gigas de memoria para almacenar música (hasta 1000 canciones en formato MP3 y AAC que se deben agrupar en cuatro listas de reproducción preconfiguradas) y paneles táctiles para poder manejarlos.
Aunque son sencillos de usar, hay que aprender los toques. En función del auricular que toquemos y el tipo de gesto, responderá subiendo el volumen, cambiando de pista, parando la reproducción o activando el modo transparencia.
Por supuesto, lleva altavoces para cumplir su función esencial, pero a la vez incorpora dos tipos de micrófono. El principal está basado en la vibración que se produce en el hueso al hablar y convierte esas vibraciones en el sonido que escuchamos. El segundo es ambiental y es el que captura el sonido ambiente para reproducirlo y evitar el aislamiento acústico y los accidentes que pudiera ocasionar cuando ponemos en marcha el modo transparencia (deslizar hacia delante el dedo en el panel táctil del auricular izquierdo).
Pensados para realizar actividades deportivas, incluyen un sensor de nueve ejes y un pulsómetro que, mediante dos tipos de LED (con luz roja e infrarroja) detectan el pulso en la oreja y además pueden medir el nivel de oxígeno en la sangre. Y, para quienes prefieran nadar en lugar de correr o montar en bicicleta, son resistentes al agua hasta un metro de profundidad.
Tanto los propios cascos, como el estuche-batería-base de carga e, incluso el packaging están muy bien diseñados y fabricados con materiales de buena calidad acordes con el precio (299 euros). En mi experiencia de uso, funcionan mejor con Android (probados con un Samsung Galaxy S7 Edge) que con iOS (probados con un iPhone 6S). Con este último, la conexión Bluetooth es muy inestable y se corta al alejarse apenas tres metros del móvil. La conexión es mucho más estable con Android, aunque en ambos casos, el nivel máximo del volumen es algo reducido, algo que se podría solucionar con la liberación en breve de un nuevo firmware.
Otra cosa que debe saber quien se plantee su compra es que la calidad de sonido no va a ser tan buena como en unos auriculares inalámbricos convencionales. Siempre va a existir un leve ruido, un soplido de estática de fondo que desaparecerá al reproducir música o establecer una conversación, pero que se escuchará en los momentos de silencio.
En un equipo tan pequeño, la batería no puede ser grande y, sin embargo, se le están pidiendo muchas cosas: además de emitir sonido, capturarlo por dos micrófonos, mantener un sistema de medición de pulso y oxígeno en sangre... De ahí que la batería de 100 miliamperios apenas dé para tres horas de reproducción de música. Para paliar el problema, el estuche de transporte es a la vez la estación de carga y lleva una batería que sirve para recargar los Dash hasta cinco veces.
Es conveniente elegir bien el tamaño de las almohadillas (vienen tres tamaños) para que aísle bien del exterior y mantenga los cascos bien sujetos tanto al correr como al nadar o andar en bicicleta.
Se puede romper el aislamiento del exterior con el modo transparency que mediante el micrófono ambiental captura y reproduce el sonido externo. Por cierto, hay que acostumbrarse, ya que no es un sonido totalmente natural; los sonidos metálicos (una cucharilla contra la taza...) llegan amplificados y sorprenden un poco.
Como conclusión, es un muy buen primer intento: buena idea, gran diseño buena calidad de materiales, versatilidad... pero necesita mejorar la estabilidad del Bluetooth y la calidad del sonido. Algo que se conseguirá mediante actualizaciones de software o una nueva versión.

Comentarios