Más noticias
Martes 06 de Diciembre de 2011

El líder de la revuelta en la cárcel demostró cómo se puede regentear una banda desde la prisión

Ricardo Ferreyra Ervidia (foto) es un preso considerado peligroso por las autoridades, pero evadió todas las restricciones que, se supone, deben funcionar en un penal, y supervisó el motín con celulares y seguidores a su disposición.

Por Javier Polvani

Ricardo Ferreyra Ervidia es un preso peligroso, según el Servicio Penitenciario, pero todas las medidas destinadas a sacarle margen de maniobra durante la detención no alcanzaron para evitar que desde su celda del pabellón 5 de Boulogne Sur Mer siga regenteando una banda con actividad criminal. El domingo lideró un levantamiento de presos que se resolvió sin consecuencias graves, pero dejó al descubierto cómo se mueven las organizaciones delictivas dentro del Sistema Penitenciario con la logística suficiente para no perder el poder dentro del universo del hampa ni aún en el encierro.

En la revuelta que lideró Ferreyra –acusado por un doble homicidio y una larga lista de delitos vinculados a la guerra de bandas del Barrio La Gloria, de Godoy Cruz- el domingo quedó en evidencia que aún en situación de detención es el jefe de una organización que opera dentro y fuera del penal. El director del Servicio Penitenciario Provincial, Sebastián Sarmiento, no sólo reconoció el enquistamiento de bandas organizadas en las cárceles mendocinas, sino que atribuyó a esa circunstancia la agitación que se trasluce en el interior de los centros de detención en las últimas semanas.

Ferreyra Ervida fue el cabecilla de una revuelta que se extendió desde poco antes de las 20 del domingo hasta cerca de las 5 del lunes y desde el principio hasta el final del incidente se manejó a gusto y placer con un teléfono celular con suficiente señal y crédito como para comunicarse con aliados externos, autoridades y hasta con periodistas. La rebelión que protagonizaron 17 reclusos el domingo empezó por un llamado telefónico recibido por el cabecilla en el interior de la cárcel.

Para no perder el control de lo que pasa en el exterior Ferreyra necesitó violar los controles carcelarios que tienen orden de impedir el ingreso de armas y celulares, principalmente.

A pesar de estar acusado de matar a golpes a dos hombres relacionados con el Rengo Daniel Aguilera, jefe de la hinchada de Godoy Cruz, Ferreyra estuvo alojado en la misma unidad penal hasta que estalló un conflicto con otros presos que produjo dos muertos en tres días, según las investigaciones del propio Servicio Penitenciario.

Hay indicios concretos que complican a Ferreyra y sus secuaces intramuros en el asesinato a puñaladas de un joven en la cárcel el jueves de la semana pasada. Y todo indica que como represalia por esa muerte, los enemigos de Ferreyra se cobraron la vida de un pariente político del peligroso hampón.

El domingo en la tarde, allegados al preso desde afuera del penal le avisaron que habían asesinado a su cuñado, Daniel Enrique Irulegui, de 30 años, miembro del grupo de internos que le responden a Ferreyra en el pabellón 5 que estaba regresando a la cárcel luego de una salida transitoria.

Sin demoras, Ferreyra logró encolumnar detrás suyo a 17 internos del pabellón cinco y darle rienda suelta a una revuelta después de romper una ventana para salir del sitio de encierro a los techos del penal Boulogne Sur Mer. Al final de la puesta en escena del grupo de reclusos, Sarmiento anunció el traslado de todos a Almafuerte, adonde se preparó un sector de máxima seguridad aislado del resto del resto de la población carcelaria para destinarlos.
 

Comentarios