Espectáculos
Lunes 05 de Diciembre de 2011

El mendocino de Lady Gaga

Selva Florencia Manzur
uno_mendoza@diariouno.net.ar

Hay momentos en el mundo del espectáculo que trascienden la barrera de lo importante y lo comentado, y se convierten en pedazos de la historia pop, que definen una era. En la cultura pop, muchos de esos hechos tuvieron lugar en los MTV Video Music Awards: Madonna cantando Like a virgin vestida de novia o Britney Spears haciendo un striptease al ritmo de Satisfaction, de los Rolling Stones, por ejemplo.

El más reciente de esos momentos llegó con Lady Gaga y su vestido de carne, en una noche en la que la diva se consagró como la artista más importante del planeta en términos de popularidad al ganar ocho estatuillas.

Y detrás de ese provocador diseño, que sí, estaba hecho de carne real, había un mendocino. Franc Fernández, el artista encargado de confeccionar el modelo, nació en Mendoza y se mudó a Los Ángeles cuando era chico.

Fernández estuvo unos días en su ciudad natal y mantuvo una charla con Escenario & tendencias en la que compartió detalles de cómo surgió el vestido que ya es uno de los más famosos de la historia, junto con la solera blanca de Marilyn Monroe, el vestido de cisne de Björk y el Versace verde de Jennifer López.

Creatividad efervescente

Fernández se define como un artista más que un diseñador, pero su especialidad son los sombreros, muchos de los cuales ha usado Beyoncé.

Otras de sus creaciones son la corona de diamantes que luce Lady Gaga en su video Bad Romance y los shorts que usa Beyoncé en el video Telephone. Además, fue el estilista en la última gira de Scissor Sisters.

–¿Cómo te interesás por la moda?
–Nunca estudié moda, sólo estudié diseño gráfico, y un poco de fotografía y arquitectura. Estudié arte, más que nada. Hace dos años viajé a Londres e hice un curso para aprender a hacer sombreros a mano. Era lo que más me interesaba, es algo que empecé a hacer hace unos tres años, pero no sabía hacerlos profesionalmente.

–Los Ángeles es una ciudad donde hay mucha competencia, ¿cómo hiciste para trascender y hacerte un nombre?
–En Los Ángeles hay mucha competencia, pero creo que estoy haciendo algo que es raro y que no lo está haciendo nadie más. Nadie está haciendo sombreros en Los Ángeles como los hago yo. Vi que había un agujero en eso y lo llené.

–¿Cómo llegás a Lady Gaga?
–Antes de que empezara a trabajara con Gaga, yo le mandaba cosas por e-mail a Nicola Formichetti (es estilista y colabora frecuentemente con la artista) y él siempre fue buena onda conmigo. Cuando empezó a trabajar con ella, me llamó para que trabajáramos juntos porque sabía que me interesaba hacer cosas distintas y sabe que soy rápido. El trabajo para Gaga te lo piden de un día para el otro. Lo primero que hice fue la “diamond crown” para el video de Bad Romance.

–¿Esa fue tu primera colaboración con Lady Gaga?
–Sí. Tuve una noche solamente para hacerla. Me fui a una joyería en el centro a comprar strass y lo hice de inmediato.

–O sea que lo primero que hiciste apareció en un video al que en dos días vieron cientos de miles de personas...
–Sí, era increíble. Fue la primera vez que hice algo a pedido. Es raro, porque no entendía cómo funcionaba eso porque como me lo habían pedido, no sabía si era realmente mío o de él.

–¿Y cómo surgió el vestido de carne?
–Nicola me dijo que iban a estar en los VMA (MTV Video Music Awards) y que necesitaban una cartera de carne. Entonces, yo hablé con el carnicero al que va mi familia, le conté lo que necesitaba y él me aconsejó usar matambre. Nicola y yo estábamos hablando sobre el tema, y surgió la pregunta de cómo iba a ser el vestido. Entonces, le ofrecí que hiciéramos todo de carne, pero creo que él no pensaba que iba a quedar así. Él pensó que iba a ser carne colocada así nomás, pero todo estaba cocido con hilos.

–Algo que nunca se había hecho…
–Investigué un poco. Lo habían hecho en diferentes contextos: una artista de Canadá en los ’80 y usó matambre, pero no era tan pegado al cuerpo como el que hice yo. Ella lo fabricó y dejó que se pudriera en la vidriera. A mí me interesó lo técnico también, cómo lo verían las cámaras, por eso me gustó cómo quedó, porque cuando lo veías en la televisión no parecía carne, se veía tan rojo que parecía un vestido. Hasta el día de hoy la gente me pregunta si era carne de verdad.

–¿En cuánto tiempo lo hiciste?
–Me dieron como una semana y media, pero no podía empezar a trabajar porque la carne se pone fea. Más que nada fue planear, comprar el corset, hablar con el carnicero para que tuviera toda la carne lista.

–¿Te imaginabas la repercusión que iba a tener?
–Sí, yo sabía que iba a ser algo fuerte. Me acuerdo de haber hablado con mi asistente y de decirle: “Esto va a ser algo grande, no le digás a nadie”. Creo que todos sabíamos que iba a ser algo fuerte. De todas formas, siempre con Gaga está la posibilidad de que usara otro vestido. Ella no se lo probó hasta que se lo puso para salir, porque no lo podíamos deshacer y poner otra vez. Siempre existía la posibilidad de que usara otra cosa. Recién cuando lo cosí, salió y la vi en la televisión, respiré.

–¿Es cierto que cuando volvió al backstage de los premios, te agarró y te dijo: “Ahora sos una sensación”?
–Sí. Lo que me cae muy bien de ella es que estudia muy bien la fama, ella se da cuenta de cuando ciertas cosas van a ser comentadas. Me acuerdo que me dijo eso.

–Hubo un antes y un después en tu vida y tu carrera después de esa noche...
–Sí. Todo cambió. Dos horas después del show, con Nicola salimos a tomar un trago y ya me estaba llamando gente de Londres y de todos lados. Antes, yo tenía mi teléfono personal en mi website porque no tenía trabajo. Lo tuve que sacar porque también trajo cosas negativas.

–¿Te referís a la sobreexposición?
–Sí. Lo que me gustó y fue bueno es que la gente tiene que entender que, cuando hay extremos, es decir, cuando hay gente que te ama y te odia, quiere decir que a la gente le importás. Es peor que nadie hable de vos, pero tuve críticas de los defensores de animales, llegué a recibir e-mails de gente que decía que me quería matar.

–¿Es fácil trabajar con Lady Gaga?
–Sí, es fácil trabajar con ella, se pueden discutir ideas. Es buena onda. Entiende a los artistas y la creatividad. Uno escucha horrores de gente como Madonna, que cuesta trabajar con ella, pero con Gaga nunca me pasó.

–¿Cómo se supera algo tan icónico como el vestido de carne?
–Creo que le pasa a cualquier artista o diseñador cuando hace algo que le gusta a la gente. Siempre estoy atento a cómo reacciona el público, quizá me dio un poco de miedo, pero como no soy diseñador de vestidos, no es mi mundo. Fue algo fuerte, pero no me vuelve loco hacer otros vestidos y tampoco creo que pueda hacer otro vestido. No voy a hacer un vestido de pollo, no cabe eso.

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