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Miércoles 21 de Diciembre de 2011

El negocio XXX.com

Cientos de empresas, y hasta el Vaticano, compraron dominios que podrían asociarse a la industria del porno.

A nadie se le escapa que la industria del porno mueve millones de dólares y usuarios. Así se ha constatado desde hace un par de semanas, cuando salieron a la venta los nuevos dominios .xxx, destinados al contenido para adultos. Pasados unos días, los datos reflejan que arrasaron: cientos de miles fueron registrados, aunque, sorprendentemente, la gran mayoría no se han reservado para utilizarlos, sino para que nunca salgan a la luz.

Tal como cita el diario abc, parte de ese gran negocio del triple X la tienen las empresas, que no quieren que su nombre se asocie a esta industria, de ahí que se hayan lanzado en masa a registrar los dominios que se asocian con ellas. Han comprado este tipo de dominios marcas como Coca Cola o Sony, bancos, universidades, países o instituciones de todo tipo como el Museo del Louvre de París o la Santa Sede, que compró el dominio "vatican.xxx".

La encargada de gestionar los registros, ICM Registry, intuía el revuelo que se montaría tras conseguir lo que había luchado durante muchos años por conseguir sacar a la luz: los dominios .xxx.

Por esta razón, puso límites a la libertad estableciendo un plazo previo de solicitudes reservadas a los propietarios de alguna marca para que pudieran alejarla de manos ajenas y dejarla sin uso por un plazo de entre 10 a 25 años, a cambio de entre 1.200 y 3.000 dólares."Estos nombres no se bloquean, solo se compran antes de que nadie más los adquiera", comentaba Loren Pomerantz, portavoz de ICM, confesando que, antes del lanzamiento, los distintos gobiernos tenían la potestad para sugerir nombres que debían reservarse, como nombres de políticos o términos culturales sensibles.

En total, hubo 104.000 peticiones, nada más y nada menos, aunque muchas de ellas también pertenecían a dominios .com que tenían preferencia para reservar el mismo con la nueva extensión. Una vez concluido el plazo, ICM liberalizó el mercado por completo, provocando la reserva de más de 54.000 dominios en las primeras 24 horas. Algunos, como 'gay.xxx', ha sido vendido por cientos de miles de dólares, según la propia ICM, que no ha querido especificar la cifra exacta.

Con todo este proceso, las empresas han podido evitar la especulación varios internautas, que adquieren los dominios rápidamente para luego hacer negocio vendiéndolos más caros a través del chantaje. Algunos lo han sufrido, y es que ICM se ha visto obligada a cancelar registros llevados a cabo por avispados; así ha sucedido con 'WashingtonPost.xxx' o 'VerizonWireless.xxx'.

Como puedes ver, Internet es un arma de doble filo y las corporaciones lo saben: supone una herramienta de promoción y negocio importante, pero una metedura de pata o un rumor falso pueden, hoy en día, acabar con la reputación de cualquiera en cuestión de horas.

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