Primicias
Martes 11 de Octubre de 2011

El nuevo amor de la hija de Susana Giménez

Mercedes Sarrabayrouse, la hija de Susana Giménez, habría decidido enterrar - amorosamente - a Eduardo Celasco. Luego de haber sido engañada con Vito Rodríguez, Sarrabayrouse habría iniciado un romance con un hombre separado.

Esta vez no hay riña callejera con ninguna amante de su pareja, sino que es ella quien estaría en el inicio de una relación post Celasco con un hombre también separado.

¡No, para nada! Es un amigo mío; es más, quiero presentárselo a Susana. Contundente y entusiasta respondió una amiga de las que, de verdad, tiene acceso directo a la conductora ante la consulta sobre si ella tenía nuevo yerno.

Hace una semana, en la cena anual de Fundaleu, Susana ocupó una de las mesas más caras y de las que más aportaron para lograr el millón de pesos que esa noche se recaudó. Aunque llegó tarde porque su programa se había extendido por las presencias de Lenny Kravitz y en especial de Juana Viale, su hija en el lugar aseguraba que la diva aparecería.

Vestida con un diseño de Roberto Cavalli que su madre usó un año atrás en la entrega de los Martín Fierro, Mercedes Sarrabayrouse se mostró radiante, movediza y locuaz y para nada incómoda con los flashes. Había sólo una diferencia: esta vez estaba sin Eduardo Celasco, cuenta el Diario Perfil.

Recordemos que la conductora no respondía sobre la coyuntura marital de su hija y su yerno, y éstos, educados, sonreían o caminaban sin inmutarse ante preguntas incómodas. Así se manejaron en mayo de 2010 cuando todos los medios estaban expectantes de la presencia de Mercedes y su marido tras la crisis que se había hecho pública.

En marzo de ese año, unas fotos de Eduardo Celasco caminando por Palermo Soho junto a Victoria Rodríguez, una de las famosas mellizas Petardo, dejaron al descubierto una relación paralela que, según se informó, databa de algún tiempo.

Desde entonces, salvo la información del choque que sufriera el yerno de Susana la semana pasada, el espacio mediático que ocupara el matrimonio fue reemplazado y con creces por la hija de ambos, Lucía: nuevo novio, sus looks, y también accidente automovilístico sin gravedad con su impecable MiniCooper.

Por eso, en la cena de Fundaleu, la ausencia de Eduardo Celasco no parecía revelar la existencia de una nueva crisis. Pero al parecer, sí existe. Esta vez sería Mercedes quien habría tomado la iniciativa, una que podría ir más allá: cerrar un ciclo y comenzar uno nuevo y no precisamente en soledad.

José María Miranda es un hombre vinculado por cuestiones familiares a una empresa de medicina prepaga; su ex suegro es uno de los socios de la compañía. Separado, alto, bronceado y con el cabello algo largo, es, como Celasco, un fanático de las motos. Las escasas imágenes de su minimalista perfil de Facebook lo muestran manejando una e incluso con vestimenta de competición.

Joe, como todos lo llaman, y Mercedes parecen estar en esa primera etapa de conocimiento. Ubicado también en una mesa de las mesas principales y sólo separados por la pista de baile, ambos coincidieron en la mencionada cena.

Cuando la noche tomó un tono más relajado y los invitados comenzaban a circular entre  las mesas o a ocupar el hall de acceso al salón para fumar o simplemente charlar, Joe y Mercedes se movieron de sus sillas y se fueron a conversar fuera del salón. Como una adolescente algo nerviosa ante el avance masculino, no paró de moverse mientras hablaba, hasta se levantó el ruedo del vestido para mostrarle los zapatos. En otro impasse de la fiesta, él esperó estoico a que ella dejara su mesa que, como allí estaba Susana, siempre tenía fotógrafos a tiro. De esa manera, estuvieron durante toda la noche hasta que finalmente él adelantó su salida y ella, sola, hizo lo propio.

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