Miércoles 20 de Julio de 2016

El Pentatlón Moderno encierra una historia de amor olímpico

Un cabo del Ejército que representará a la Argentina en los próximos Juegos Olímpicos de Río de Janeiro lo hará con la particularidad de hacerlo junto a su esposa.

Emmanuel Zapata, un cabo del Ejército que representará a la Argentina en los próximos Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, lo hará con la particularidad de hacerlo junto a su esposa, la ucraniana nacionalizada argentina, Iryna Khokhlova, una experiencia que, asegura, "será un orgullo poder contarles a nuestros hijos".

"Tener la oportunidad de ir con mi esposa a un Juego y bajo la misma bandera es una gran alegría. Algo que será un orgullo poder contarles a nuestros hijos el día de mañana", contó Zapata en una entrevista con Télam durante su preparación para la cita olímpica.

Zapata, que consiguió su plaza al terminar quinto en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, logró cortar una racha de 56 años sin representantes nacionales en el Pentatlón Moderno en Juegos Olímpicos, mientras que Iryna, que logró su lugar por el ranking de la Unión Internacional, será la primera argentina en representar al país en este tipo de competencias.

El Pentatlón moderno es una de las pruebas más exigentes: consta de cinco pruebas (tiro deportivo, esgrima, natación, salto ecuestre y carrera de campo) y se incluyó en el programa olímpico en 1909 por iniciativa del Baron Pierre de Coubertin, creador de los Juegos modernos, por entonces presidente del Comité Olímpico Internacional (COI).

La historia de amor entre Emmanuel e Iryna está marcada por el deporte, ya que se conocieron de tanto cruzarse en los diferentes torneos internacionales durante 2011, formalizaron luego de Londres 2012 y a causa de un conflicto bélico en Ucrania anticiparon los planes de casamiento.

"La conocí compitiendo, fui varias veces a visitarla y ella vino a Buenos Aires y formalizamos después de Londres", detalló Zapata.

"Habíamos planificado casarnos después de Río, pero por la guerra yo ya no podía ir más a Donetsk y a ella se le complicaba mucho venir a Buenos Aires. Así que adelantamos todo y nos casamos el 25 noviembre del 2014", se explayó.

El cabo Zapata ingresó al Ejército en 2005 y se desempeñó primero como soldado y luego como suboficial de esa fuerza. Heredó de su padre, también militar y pentatleta, las dos pasiones.

"No sólo yo, sino todos mis hermanos. Así que en mi casa hablar de deporte y Ejército es algo normal", explicó Emmanuel, que entrena junto a sus hermanas Pamela y Ayelén.

"Hacíamos todos atletismo antes de hacer pentatlón. Se podría decir que con Pamela fuimos los que empezamos un poco antes por un tema económico de la familia. Yo empecé a trabajar a los 15 años, hasta que pude ingresar al Ejército. Eso fue lo que me permitió tener una estabilidad económica y dedicarme solo a entrenar", agregó.

Luis Ribera, Carlos Stricker y Raúl Bauza fueron los últimos representantes en unos Juegos Olímpicos, los de Roma 1960, y luego la Federación Argentina fue cayendo en un pozo que la tuvo al borde de la desaparición, hasta que un grupo de deportistas y dirigentes se impusieron la misión de ordenar los papeles y recuperar la institución.

"Cuando conocí el pentatlón sólo había unos pocos atletas y dirigentes trabajando. No fue un accidente todo esto, nosotros lo planificamos y trabajamos muy duro para lograrlo. La clasificación no es sólo por nuestras horas de entrenamiento, sino también por las horas de trabajo de mis entrenadores, compañeros y dirigentes", relató quien fue primer suplente en la pasada cita olímpica.

Zapata recordó que junto a su grupo de trabajo habían planificado clasificarse a Londres, por esa razón, "no hacerlo fue un golpe muy duro", pero el hecho de no bajar los brazos "dio sus frutos".

"Siempre pensé que el deporte a veces no es justo, al igual que la vida. Así que después de ese duro golpe aprendí muchas cosas que me permitieron mejorar. La verdad, cuando venís de muy abajo, aprendés a valorar más las cosas y a disfrutar más todo lo que te da la vida", comentó el joven de 29 años, quien entiende que "a veces toca ganar y otras veces perder".

El atleta nacido en la localidad bonaerense de San Martín, sueña con meterse en la pelea por los diplomas, aunque reconoce que el pentatlón es un deporte "con solo 10 años de experiencia" en Argentina, en tanto que su esposa, de 26 años, que fue décima en la capital británica representando a su país natal, aspira a pelear por una medalla.

"Nos vamos a enfrentar con países como Rusia, Ucrania y China, que tienen más de cien años practicando este deporte. Ese es el precio que tenemos que pagar por el haber desaparecido del pentatlón por muchos años", explica, por eso, "un décimo puesto estaría muy bien" aunque "todo atleta sueña con una medalla olímpica".

"Desde que clasifique hasta ahora, la verdad es que lo estoy disfrutando mucho. Estoy cuidándome mucho de las lesiones, que es a lo que más le temo, y entrenando muy duro y con perfil bajo", agregó el soldado.

Con el apoyo del ENARD, el Ministerio de Defensa y la Secretaría de Deportes ("sin los cuales jamás podría haber hecho deporte de alto rendimiento"), Zapata se pudo concentrar sólo en entrenar ocho horas diarias en busca de su sueño olímpico, que tendrá el privilegio de compartir con su esposa.

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