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Domingo 09 de Octubre de 2011

El peritaje reforzó la tesis de que el viento fue el que causó el accidente aéreo en Chile

La Dirección de Aeronáutica Civil (DGAC), indica que el día de la tragedia había vientos de gran fuerza que alcanzaban los 67 km/h. El factor del viento es importante, porque podría haber impedido el aterrizaje a tiempo y, por ende, el avión tendría que haber utilizado más combustible.

Un peritaje efectuado por la Dirección de Aeronáutica Civil (DGAC) reveló que el viento fue un factor importante en el accidente aéreo ocurrido el 2 de septiembre pasado en Juan Fernández, Chile.

Se trata del informe sobre el comportamiento de los vientos el día y en el sector de la tragedia en que murieron 21 pasajeros del avión Casa 212 de la Fach que cayó a las aguas del mar, al no poder aterrizar en el aeródromo Robinson Crusoe.

Los peritajes indicaron que el día del accidente había vientos de gran fuerza que alcanzaban los 67 km/h a una altura de 30 metros.

El informe meteorológico de la DGAC también confirmó la existencia de viento cruzado sobre la pista, un factor desestabilizador al momento de aterrizar.

El peritaje señala que además de ser cruzado, el viento reinante en la zona era del tipo arrachado. Es decir, su fuerza y constancia fluctuaban de manera inestable.

Este antecedente confirmaría la declaración judicial del observador meteorológico de la isla, Carlos Parra. El funcionario de la DGAC dijo en su testimonio que le avisó a la comandante de la aeronave, la teniente Carolina Fernández, la existencia de viento cruzado.

Según fuentes judiciales, el factor del viento es importante, porque podría haber impedido el aterrizaje a tiempo y, por ende, el avión tendría que haber utilizado más combustible.

Para aclarar este punto, el juez Mera solicitó a la Fuerza Aérea que le sean entregada de manera detallada el peso de la aeronave y la cantidad de combustible con la que contaba antes del viaje en que iban el animador Felipe Camiroaga, el empresario Felipe Cubillos, el periodista Roberto Bruce, personal de la Fach, miembros del Desafío Levantemos Chile y dos funcionarias del Consejo de la Cultura.

En el hangar de Cerrillos, el ministro Mera ordenó periciar una pieza esencial encontrada en el fondo marino de Juan Fernández: el tablero del avión.

Los peritos de la empresa Casa y de la Junta Investigadora de Accidentes Aéreos están analizando esa parte, puesto que aún mantiene parte de los instrumentos de vuelo.

La opinión de los expertos
Un riesgoso escenario para el aterrizaje. Esa fue la opinión del vicepresidente de la Federación Aérea de Chile, Tito Lorenzo, al conocer los resultados de este peritaje de la DGAC.

"La pista está en un sentido y el viento viene perpendicular a la pista. Esto significa que no puedes aterrizar adecuadamente. Son condiciones absolutamente riesgosas. Con viento de costado se puede aguantar hasta 26 nudos (48 km/h) como máximo", indicó.

Según Lorenzo, un viento arrachado significa que no es constante, lo que empeora aún más la maniobrabilidad del avión.

"Si el viento es constante y si no aterrizas, estás preparado para enfrentar las mismas condiciones. Sin embargo, cuando es arrachado se desestabiliza el avión, porque el viento cambia de velocidad abruptamente y es difícil maniobrar", indicó a La Tercera.

Agregó que "entiendo que era una condición riesgosa, pero todo piloto está capacitado para sobrellevar esa condición a menos que el viento superase la capacidad que tenía el avión con el viento de costado. Tenían que sobrevolar hasta que mejoraran las condiciones".

El piloto de la empresa ATA, Fernando Avaria, lleva 40 años de profesión, ha viajado mas de 300 veces a la isla y tiene 9.000 horas de vuelo. Sobre las conclusiones del peritaje, estimó que estas condiciones de los vientos hacían riesgosas las maniobras de aterrizaje en un pista como la del aeródromo Robinson Crusoe.

"Yo creo que la experiencia que uno tenga como piloto en ese tipo de situación lo salva o no lo salva. Yo he ido con todo tipo de viento y condiciones y sigo vivo".

Avaria señaló que durante el mes de agosto, su empresa tuvo una tasa de cancelación de vuelos bastante alta, principalmente por el factor viento. "Se estaban generando olas de tres hasta cinco metros y el traslado en bote desde el aeródromo hasta bahía Cumberland con ese oleaje era inseguro para los turistas. Para un Casa lo recomendable es aterrizar con 20 nudos de viento cruzado", manifestó.

Explicó que el tipo de avión Casa 212 es fabricado para carga y que puede verse afectado por los vientos cruzados, porque tiene forma de cajón y no tubular como las demás naves.

"Hoy se está implementado una torre de control (en Juan Fernández), pero antiguamente nadie nos decía lo que se podía esperar de los vientos", explicó.

Fuente: La Tercera.com

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