San Rafael
Jueves 20 de Agosto de 2015

El pintor "humorista" que se jubila de la "Muni" tras 36 años

Trayectoria. Desde que ingresó a mantenimiento en 1978 vio pasar intendentes y concejales de todos los colores políticos. Su secreto: "Fui sordo, ciego y mudo"

Si hay algo que lo distingue a este hijo de un cordobés es su facilidad para contar chistes y atrapar la atención de sus amigos y compañeros de trabajo.  Es que Obdulio Varela (67), encargado de Mantenimiento del Concejo Deliberante y de profesión pintor, es un personaje muy querido en la Municipalidad, a la que ingresó el 14 de julio de 1978.
Hincha de Boca Juniors, ex futbolista como su padre (jugó en San Luis), decidió jubilarse y este año presentó la documentación tras 36 años de trabajo en los que vio pasar intendentes de la dictadura, de la democracia y concejales de todos los colores políticos.
"Voy a extrañar este trabajo, a mis amigos y a toda esta familia con la que convivo todos los días", dijo mientras se tocaba la cabeza y recordaba algunas anécdotas de su paso por la querida "Muni", según sus palabras.
Concertar la entrevista no fue nada fácil. Obdulio, así se llama en homenaje a un jugador de fútbol uruguayo que su padre admiraba, creyó que se trataba de una broma y enojado cortó el teléfono. Es que por su habilidad para contar cuentos, muchos de sus compañeros le gastan bromas y creyó que el pedido de una entrevista era una broma más.
Pedidas las disculpas, empezó a recorrer el largo camino que inició cuando el ex teniente coronel Edgardo Lorca era el mandamás en San Rafael. "Me presenté, pedí trabajo y  me emplearon en el sector de pintura, luego cuando vino la democracia me trasladaron al Concejo Deliberante".
En esta función para conseguir el respeto de los concejales e intendentes y para subsistir, afirmó, "tenés que ser ciego, sordo y mudo" porque a veces escuchás cosas que no podés divulgar.
Es así que entabló muy buena relación con la mayoría de los intendentes, incluso con los de la dictadura de quienes dijo que "a pesar de la dureza nunca me molestaron".
Recordó con mucho cariño a Chafí Félix, a Ernesto Mercado y a Walter Franchetti, también al ex concejal  Raúl Miguel, quien fue el que le ofreció su paso al Concejo.
Son miles las anécdotas que vivió en el edificio ubicado en Comandante Salas pero por "respeto a los demás prefirió guardar algunas", salvo  una muy curiosa cuando un ex presidente del Concejo le pidió que "le pintara su oficina de color verde oliva".
Los concejales son muy coquetos, cada uno que ingresa "pide retoques de pintura blanca".
El 11 de agosto fue su cumpleaños, quizás el último en el Concejo y sus compañeros no lo dejaron pasar. Además de las facturas, le regalaron una corona y le pidieron que, a modo de despedida, saludara como las reinas.
Como no podía ser de otra manera, la despedida fueron dos chistes, ambos bastante "verdes" que arrancaron la sonrisa del periodista y el fotógrafo de este diario.
Marcelo Schmitt
unosanrafael2012@gmail.com

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