Mundo
Lunes 14 de Noviembre de 2016

El triunfo de Donald Trump reavivó la guerra cultural en varios frentes

Defensores de los derechos de la comunidad LGBT y del derecho al aborto temen ahora retrocesos en lugar de más avances.

Para los combatientes en las prolongadas guerras culturales de Estados Unidos, el triunfo de Donald Trump y los republicanos en el Congreso fue un gran golpe de efecto, ocasionando a una parte júbilo y profunda consternación a la otra.

Defensores de los derechos de la comunidad LGBT (un acrónimo que agrupa a personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero) y del derecho al aborto temen ahora retrocesos en lugar de más avances. Pero el resultado envalentonó al movimiento antiabortista e infundió nueva vida a la campaña por los derechos religiosos para conseguir exenciones en cuanto al matrimonio entre personas del mismo sexo y otras leyes.

Kelly Shackelford, directora del First Liberty Institute, un grupo jurídico especializado en casos de libertad religiosa, dijo que, por causa de Trump, el ambiente pasará de ser "brutal" bajo el gobierno de Barack Obama para volverse amigable dado el control de Partido Republicano en ambas cámaras del Congreso y la Casa Blanca. Entre sus clientes están dos pasteleros cristianos en Oregon que fueron despedidos por negarse a hacer un pastel para una boda entre personas del mismo sexo.

"Muchos de nosotros que luchamos por la libertad religiosa hemos sentido en los últimos cuatro u ocho años que ha habido mucha extralimitación que estuvo equivocada", dijo Shackelford, quien estuvo entre cientos de conservadores religiosos que se reunieron con Trump en junio. "Tener a alguien que es presidente electo y dice yo voy a poner un fin a esto (...) vamos a regresar a un país construido sobre libertad religiosa. Eso nos hace tener mucha esperanza".

Entre las repercusiones de la elección estará una campaña renovada, en legislaturas estatales y el Congreso, para aprobar duras legislaciones contra el aborto. Los conservadores religiosos presionarán por protecciones de conciencia extensas y una revocación de leyes que, afirman, violentan su libertad religiosa. Y la iniciativa de permitir que estudiantes transgénero utilicen el baño que deseen en la escuela, medida fuertemente respaldada por el presidente Obama, podría marchitarse ante la resistencia del Partido Republicano.

"No hay duda de que muchos estudiantes transgénero y su padres despertaron la mañana del miércoles realmente asustados", dijo Sarah McBride, una activista transgénero de 26 años que es secretaria de prensa nacional de Human Rights Campaign, grupo defensor de los derechos LGBT. "Me siento como se sienten muchas personas: preocupada de que el corazón de este país no sea suficientemente grande para amarnos a nosotros también".

McBride se convirtió en julio en la primera persona abiertamente transgénero que hablaba en una convención política nacional cuando habló en la reunión del Partido Demócrata en Filadelfia.

Preocupaciones similares surgieron entre defensores del derecho al aborto.

"Mis colegas en todo el país están profundamente descorazonados", dijo el doctor Willie Parker, un médico con sede en Alabama que realiza abortos en tres estados del sur.

Comentarios