Política
Domingo 23 de Octubre de 2011

Elección sin ninguna sorpresa

Con un resultado definido, las expectativas están en los cargos legislativos y en el porcentaje que obtenga Cristina Fernández, que va por otro mandato.

Gustavo Sylvestre
Columnista de UNO

Los argentinos irán a votar hoy, en la primera elección desde el regreso de la democracia a nuestro país, donde ya está definido quién ganará. Será una elección donde la sorpresa está a nivel de los cargos legislativos, y en algunas provincias como Mendoza, donde todo dependerá del corte de boletas para entronizar a un candidato y bajar al otro.

Todos los encuestadores que cerraron el viernes sus análisis previos a esta elección están previendo un porcentaje que oscila entre el 53% y el 55% para la Presidenta, y un segundo lugar que, si bien está dominado por Hermes Binner, podría dar alguna sorpresa con Ricardo Alfonsín, ya que el margen de error así lo marca.

Cristina de Kirchner será la primera presidenta desde el regreso a la democracia que será reelecta por un porcentaje tan alto. Y podría acercarse al registro histórico de Perón.

En las claves de su triunfo está, ante todo, su figura y la gestión del Gobierno.

La Presidenta, recordemos, tuvo un comienzo de mandato convulsionado.

Los errores marcados por la propia administración al lanzar la famosa 125, que logró aglutinar a los sectores más recalcitrantes del pensamiento ideológico nacional, como la sociedad rural, con los más progresistas enrolados en la Federación Agraria, y a toda la oposición y buena parte de los medios de prensa, en contra de su gobierno, “formaron” una Presidenta “dura”, que daba la imagen de intransigencia y de no estar al lado de los problemas de la gente. La figura siempre presente del ex presidente Néstor Kirchner opacó también a la Presidenta. Daba siempre la imagen de que mientras Cristina pretendía “otro rumbo” para su gobierno, el ex presidente se lo imprimía en dirección contraria.

Es que Kirchner, convencido ideológicamente de que no había que ceder “ante el campo”, siempre creyó que esa crisis “iba a parir a la verdadera presidenta”.

Los “pingüinos” de la primera hora, formados políticamente al lado de Nestor Kirchner, siempre dieron la misma versión de ese momento del gobierno de Cristina: “Néstor siempre tuvo claro que Cristina era la presidenta y que el debía estar retirado…Pero los errores de Lousteau y de Alberto Fernández en el desarrollo de la 125 y tras haber sido rechazada por el Senado, lo obligaron a entrar en escena para mantener el gobierno de Cristina… Si Néstor no hubiera sido candidato en el 2009, sobrellevando sobre sus hombros esa campaña, hubiera significado que se perdiera por mucho más, y entonces sí el gobierno de Cristina hubiera estado herido de muerte”.

En ese meollo del 2008/09 hay que encontrar la explicación de la recuperación notable de Cristina de Kirchner y el declive de la oposición.

Lo que la oposición siempre subestimó fue la capacidad militante de la Presidenta y sus dotes de conductora. Así como la oposición se enamoró de la “foto” de la 125 y pensó que ya eran gobierno, también se creyó en esa figura que pícaramente –pero casi ofensiva– del doble comando que por esa epoca creó Eduardo Duhalde: que Kirchner era el que verdaderamente tenía el poder y la Presidenta era sólo una imagen decorativa.

Cristina de Kirchner nunca fue Isabel Perón, como algunos maliciosamente también intentaban mostrar, y lo demostró con creces tras el fallecimiento de Néstor Kirchner.

En los análisis del voto a la Presidenta, el 57% dice que la votará porque está de acuerdo con su gestión y quiere que siga.

La Presidenta también mostró que era capaz de conducir, no solamente el país, sino también al Partido Justicialista, un potro difícil de domar. Del 22% de imagen positiva que tenía en el 2009, trepó al 66% que tiene en la actualidad.

Otro exponente del “pingüinismo” duro, se confiesa: “La verdad que cuando Cristina comenzó con el armado de las listas para esta elección, y todos se quejaban y venían a verme a buscar consuelo, pensé que estaba equivocada, que la estrategia era errónea y estábamos en el peor de los mundos… Pero los resultados del 14 le dieron la razón a Cristina y la verdad, me tengo que sacar el sombrero ante ella”, resume este hombre que militó durante años junto a Nestor Kirchner.

Hay que tener en cuenta también que el fallecimiento de Kirchner le mostró a la Presidenta, en las horas de su velorio, el inmenso acompañamiento popular que tenía, donde estaba el poder verdadero y esa realidad también cambió a Cristina.

Lo que estará naciendo formalmente este domingo será el “Cristinismo”.

Por más que Néstor Kirchner fuera su “maestro”, Cristina siempre tuvo pensamiento y poder de decisión propia. Es más, en algunas ocasiones fue hasta más astuta que Kirchner, cuando,por ejemplo, en aquel verano del 2002, tras la formación del gobierno de Eduardo Duhalde este le había ofrecido a Néstor Kirchner ser su jefe de Gabinete y el entonces gobernador prácticamente había aceptado, hasta que llegó la opinión de Cristina telefónicamente desde la Patagonia: “Si lo hacés te formo ahora mismo una línea interna opositora a vos”. Néstor, que siempre respetó, valoró y cuidó políticamente a su esposa y militante, la escuchó y le dijo que no a Duhalde.

Cristina tiene cosas diferentes a Kirchner.

Los mismos pingüinos históricos lo saben y definen el período que se viene con la siguiente frase: “gobernar y ordenar”.

Creen que Cristina meterá mano en muchas áreas que heredó del ex Presidente y corregirá rumbos en otras donde no le gusta como se desarrolla la administración.

Ponen un ejemplo. “¿Ustedes creen que Cristina no sabe lo que pasa en Aerolíneas Argentina, que hay que ordenar y meter mano ahí?”, se pregunta un kirchnerista de la primera hora.

Habrá que ver cómo Cristina equilibra el poder entre los jóvenes de La Cámpora y el pingüinismo histórico. Políticamente, será un desafío para la Presidenta.

Seguramente lanzará un Acuerdo Económico y Social que le permita a la Argentina estar “cuidada” de los efectos de la crisis Internacional.

Y es casi seguro que en los proximos días se anunciará el acuerdo con el Club de París que le dará a la Argentina, en medio de la Incertidumbre Internacional, más confiabilidad.

Hay dos temas que la población reclama y están en el debe de este gobierno: inseguridad e Inflación.


La oposición
Esta elección también dejará luces y sombras en la oposición.

Claramente será la ultima elección presidencial para Eduardo Duhalde y Elisa Carrió.

Duhalde, sin estructura partidaria que lo acompañe y en la peor de sus soledades políticas, con un discurso viejo y en muchos caos, muy rencoroso, pensó que era el hombre que podía liderar la oposición. Se creyó esa otra frase que él mismo inventó: “Al loco lo traje yo, yo lo saco”, pero se olvidó de que son las sociedades, en determinados momentos de la historia, las que sabiamente eligen a los que deben conducir determinados procesos, y no la voluntad de uno. Hoy Duhalde es el dirigente político con peor imagen negativa: 64%.

Carrió deberá afrontar “el desguace” de su partido. En la oposición ya hacen filas para “robarle” prestigiosas figuras –por ejemplo, a Adrián Pérez– que merecen ser rescatadas porque han demostrado que valen políticamente. El Pro y el Frente Amplio Progresista están sobre esas figuras.

Ricardo Alfonsin seguirá dando batalla en su partido. Es una persona joven, demostró tener ganas y convicciones en la política, y deberá mejorar su discurso y recapacitar sobre algunas alianzas que no le funcionaron políticamente para esta elección.

Alberto Rodriguez Saá podría decirse que termina siendo una de las sorpresas de esta elección. Ha realizado una de las campañas mejores puestas frente a la gente y queda muy bien parado para disputar poder dentro del peronismo.

Y Hermes Binner, si queda segundo este domingo, tendrá el gran desafío de mantener y ampliar el Frente Amplio Progresista. Ha demostrado que se maneja muy bien como un verdadero hombre de estado. Ahora deberá demostrar que políticamente puede articular y poner al Frente Amplio Progresista como alternativa y oposición a Cristina de Kirchner.

Los dirigentes políticos de la oposición deberán también reflexionar que nunca deben enamorarse de un discurso, que hay que estar atentos a los humores y mensajes de la sociedad, y que muchas veces deben seguir convicciones propias y no las que les dictan terceros. A la oposición, funcionar como grupo A en el Congreso no le sirvió para nada.

Tal vez, los socialistas fueron los únicos que siempre votaron de acuerdo a lo que pensaban y no se vendieron en un momento determinado. Tal vez eso los salve del vendaval de votos que hoy estará arrojando a varios dirigentes al purgatorio de la política, o en algunos casos, al infierno.
 

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