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Martes 27 de Septiembre de 2011

Embarazada a los 53

Madres casi a los 60 es el nuevo tema de debate que ha llegado a las primeras páginas de los periódicos estadounidenses. "¿Demasiado mayor para esto?", se pregunta el New York Magazine en un artículo de portada en el que aparece una mujer anciana simulando la célebre foto de Annie Leibovitz que en 1991 inmortalizó a Demi Moore desnuda, en su séptimo mes de embarazo.

En este reportaje de siete páginas, su autora Lisa Miller se introduce en el farragoso campo de los "prejuicios que estas madres coraje están obligadas a afrontar" y cuenta la historia de John Ross y Ann Maloney, quienes se conocieron cuando él tenía 54 años y ella 47 años.

La primera vez que tuvieron sexo, John le dijo a Ann que tenía el cuerpo de una chica, preparado para tener un hijo. Ann, que no tenía descendencia por un matrimonio anterior fracasado y una vida profesional ajetreada, se lanzó a la ardua carrera de ser madre no sin muchos obstáculos, no sólo físicos (tuvo que hormonarse para el tratamiento de reproducción asistida), sino también sociales.

"Si no entras en el estereotipo de cómo debería ser una madre, la gente te deja de lado", asegura Ann, quien con 60 años disfruta de una maternidad tardía junto a John, de 66 años y sus dos hijas Lily e Isabella de siete y 10 años.

Los numerosos estudios y estadísticas usadas por Lisa Miller no dejan lugar a dudas: los hijos de padres ancianos son sanos y felices tanto o más que los de padres jóvenes. Las críticas más duras contra las madres mayores argumentan que "no es estética" la imagen de una mujer de 60 años amamantando a un niño.

 

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Madres mayores, madres ricas

Pero en los Estados Unidos de la recesión económica, los movimientos contra las madres mayores de 50 años tienen otras motivaciones. «Sólo los ricos», señala el progresista Slate «pueden permitirse invertir centenares de miles de dólares en técnicas de fecundación asistida para invetir su reloj biológico».

"Cuando vives en un país de 51 millones que casi no tienen ni derecho a asistencia médica", advierte el New York Magazine, "el privilegio de estas madres aparece como una gran injusticia digna de la frívola y extravagate María Antonieta".

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