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Jueves 30 de Julio de 2015

Empate para soñar

River igualó 0 a 0 en México ante Tigres y es pura ilusión de cara a la revancha de la final de la Copa Libertadores qeu se jugará en el Monumental el próximo miércoles. Fotos.

Con un planteo inteligente que redujo las virtudes del rival y con un Marcelo Barovero que respondió las pocas veces que lo exigieron, River se trajo un buen resultado de México al igualar 0 a 0 ante Tigres, en el estadio Universitario de la ciudad de Monterrey, por la ida de la final de la Copa Libertadores de América.
Si bien no lastimó en el arco de enfrente, el Millonario le cortó los circuitos al conjunto mexicano, que tan sólo contó con tres ocasiones claras para convertir, dos de ellas bien resueltas por Barovero y la restante que se estrelló en el travesaño.  
Con una gran actuación de Matías Kravenitter recuperando el balón en la mitad de la cancha y un Jonatan Maidana que fue la figura y neutralizó al francés Gignac, el equipo de Marcelo Gallardo hizo su negocio y apuesta a conseguir una victoria en el estadio Monumental el miércoles próximo.
River salió en el primer tiempo con un plan claro: no permitirle manejar limpiamente la pelota a un rival que sabe hacerlo y tratar de neutralizar a las grandes individualidades que tiene.
Y a excepción de algunos momentos esporádicos, pudo hacerlo casi siempre, en parte gracias a un muy buen trabajo de la mitad de cancha.
Con un Kranevitter muy atento a cortar la pelota y con Leonardo Ponzio presionando más arriba, River doblegó al doble cinco de Tigres, compuesto por Guido Pizarro, que nunca recibió cómodo para utilizar la precisión que tiene para distribuir, y por Egidio Arévalo Ríos, el que más se adelantaba para atacar.
En la única oportunidad que ganó el uruguayo, recuperó un balón en el área rival, se las ingenió para sacar un centro y, desvío en Leonel Vangioni mediante, la pelota dio en el travesaño.
En la otra ocasión clara que hubo en la primera etapa, Jürgen Damm ganó por derecha, dejó en el camino a Vangioni y metió el centro para que Rafael Sobis cabeceara, pero se encontrara con un excepcional Barovero.
Tigres no pudo crear juego asociado, sintió la ausencia de un Javier Aquino que es vital por el carril izquierdo con su gambeta y velocidad, sobre todo porque Damián Álvarez, su sustituto, tiene más pausa y mucho menos desequilibrio.
Así las cosas, el conjunto mexicano debió apostar por el pelotazo para el francés Gignac, que perdió casi siempre los duelos con un Jonatan Maidana que estuvo muy sólido y hasta por momentos le hizo sentir el rigor del fútbol sudamericano con alguna pierna fuerte.
River tuvo a sus delanteros enfocados en ser los primeros defensores y hasta Tabaré Viudez tuvo mucho ida y vuelta por el carril izquierdo.
Además, el equipo estuvo muy compacto en todas sus líneas con el gran atributo de evitar jugar cerca de Barovero.
Un segundo tiempo con más desgaste físico para River
Semejante esfuerzo físico para contener al adversario tuvo costos físicos para River debido a que al inicio del complemento debieron ingresar Gonzalo Martínez y Nicolás Bertolo por Rodrigo Mora y Viudez, ambos con lesiones musculares.
En los primeros minutos, exBanfield marcó diferencias al robar dos balones y desbordar por izquierda, aunque sus centros no encontraron a nadie que los pudiera definir.
Parecía que River podía adelantarse más en el campo, pero enseguida Tigres volvió a ser el que más intentó, aunque seguía sin encontrarle la vuelta al partido.
El equipo mexicano, a excepción de algunas pinceladas muy esporádicas de talento de Álvarez, no mostró argumentos para lastimar a su rival y eso se vio reflejado en la ausencia de oportunidades de gol claras para convertir.
Tigres solamente pudo haber convertido en dos tiros libres que remataron Pizarro y Juninho, ambos bien resueltos por Barovero.
Consciente que le sobraba un mediocampista de marca, Ricardo Ferretti hizo ingresar a Jesús Dueñas por Arévalo Ríos, pero el conjunto de Monterrey a pesar de jugar siempre en el campo del adversario no tuvo la precisión necesaria para quebrarlo en defensa.
Recién a los 38 minutos del complemento, el propio Dueñas metió un pase filtrado a espaldas de Vangioni, Damm quedó mano a mano con Barovero, pero el arquero le achicó muy bien el ángulo, lo obligó a eludirlo e hizo que fuera perdiendo espacio para definir.
River no brilló, claro está, pero jugó más que bien porque el partido se jugó siempre como quiso el visitante, aunque en el Monumental tendrá que arriesgar un poco más para intentar conseguir la segunda Copa Libertadores de su historia.

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