Economía
Domingo 16 de Octubre de 2011

Empezó vendiendo 50 cajas de vino en Alvear y hoy exporta a Europa

Jorge Rubio y sus"Vinos de autor" se extendieron a todo el territorio nacional y al viejo continente. De profesión enólogo, en 2003 decidió abrirse camino solo y comenzó con la elaboración propia 

Jorge Rubio, 52 años, enólogo y empresario del vino es el titular de Finca Gabriel, una bodega que comenzó ocho años en Alvear vendiendo 50 cajas y hoy exporta a Dinamarca, España e Italia.

Asimismo, el mercado al que apuntan por decisión propia es el interno y, salvo San Juan y Tierra del Fuego, tienen una fuerte presencia en el resto del territorio nacional.

El emprendimiento, de neto corte familiar, se forjó desde abajo cuando en la cocina de la casa, esposos e hijos armaban las cajas para embalar. Con el tiempo progresaron y se extendieron a la habitación de una vecina, que utilizaban para almacenar el producto. Después de seis años de alquilar bodegas, en 2009 comenzó el sueño de la casa propia.

En la actualidad, Rubio posee un establecimiento en Ruta Nacional 143 y calle F de Alvear, que administra con sus hijos Germán (24) y Silvina (26).

En constante proceso de crecimiento, Rubio no defecciona de la filosofía con la que se inició: “Vender por carriles no tradicionales” y seguir “sin comercializar en súper ni hipermercados”, comentó.

Además, pese a la automatización del complejo, mantiene el toque artesanal en el producto final: la botella.

De las 14 personas que emplea en forma permanente, 9 son mujeres que trabajan exclusivamente en el sector de etiquetado y embalaje.

Es que precisamente uno de los atractivos de los vinos Finca Gabriel, Qunqay y Privado es la presentación. Etiquetas en cuero o cartón, atadas con un lazo rústico al envase y un toque de parafina en el corcho son algunos de los detalles artesanales con que los vinos salen al mercado.

“Para hacer todo esto las mujeres tienen más dedicación, son más detallistas”, dijo Germán. “Si utilizáramos una etiqueta convencional y una máquina con 5 obreros nos arreglaríamos. Pero privilegiamos el trabajo manual y generamos, además, fuentes de trabajo”, añadió el joven empresario.

Otro aspecto que cuida mucho es la materia prima y de la zona. “En mi caso no poseo una gran producción propia de uva, por lo que tengo un grupo de unos 20 productores que me abastecen”, indicó.

Con todos estos aditamentos, Rubio calcula que en poco tiempo más estarán en un promedio de venta de “11.000 cajas mensuales”.

Una muestra del éxito que alcanzó con sus “vinos de autor” está reflejada en las 47 medallas obtenidas en concursos nacionales e internacionales desde 2003. Las últimas en Vinandino y Vinus 2011.

Un emprendimiento familiar

El enólogo y bodeguero dijo que “podemos seguir creciendo en nuestro país, a pesar de la inflación u otros inconvenientes, porque todavía tenemos ciudades por conquistar con nuestros productos”.

Esta mirada hacia el futuro no está disociada de una cuestión elemental, siempre junto a la familia. Es por ello que Silvina y Germán se han vuelto piezas fundamentales en toda la cadena de producción. “Nos llevamos muy bien con mis hijos, trato de darles mi experiencia, escucho sus opiniones y tomamos decisiones junto en lo que emprendemos. Tenemos claro que el futuro lo forjamos nosotros, que debemos estar preparado para los buenos y malos vientos e ir juntos”, reflexionó.
 

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