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Domingo 11 de Diciembre de 2011

Empieza un juego de relaciones

Comienzan tres nuevas gestiones, con Emir, Paco y Cristina al frente de sus mandatos. El trato recíproco marcará el signo de sus administraciones. Por Martín Rostand. 

Por Martín Rostand

Finalmente cuando comience la semana entrante ya tendremos a todos los funcionarios de los nuevos períodos instituidos en sus cargos dentro de los distintos estamentos del Estado y dispuestos a gestionar para enfrentar cuatro años en los que pueden pasar muchas cosas y respecto de los cuales es verdaderamente complicado intentar profecías o aventurar vaticinios.

Lo que sin dudas marcará a cada una de las gestiones será el modo en que se relacionen con el poder, con el entorno en el que les toque actuar y entre ellos recíprocamente. Tanto en el orden nacional, como provincial y municipal se podrán evaluar en el futuro estos desempeños cuando la perspectiva del tiempo permita analizar lo actuado, y un tópico que permitirá sacar jugosas conclusiones estará dado por el modo de relacionarse que cada uno tome para delinear su perfil.

Un tema extra que afecta y probablemente condicione a cada nivel del gobierno es la ausencia casi absoluta de oposición, licuada en sus propias torpezas y despropósitos. Esto se ve más claramente en el nivel nacional y en el departamental, porque en la provincia la oposición tiene números que no le dan comodidad a Pérez. Esto todavía no preocupa al oficialismo, pero los opositores ya anunciaron que van a hacer oír sus voces críticas. Eso ocurrirá, como está dicho, en el ámbito legislativo y seguramente el desarrollo de la gestión de Pérez más las eventualidades que todo manejo del gobierno produce les permitirá a los opositores desarrollar una performance que mejorará la paupérrima actuación de las últimas elecciones.

Dos cosas se necesitan destacar en este hecho, una, que no hace falta mucho para superar lo logrado por la oposición en octubre, y otra, las elecciones intermedias siempre afectan al oficialismo, por lo que se espera que puedan ir “levantando vuelo”, como decía un slogan de Jaque, desandando el camino hacia 2013. Pero el punto es que lleguen a plasmar una alternativa seria y considerable para el próximo recambio de mandato. Problema para ellos por ahora, que luego puede ser para nosotros, si siguen así.

Pero volviendo a los gobiernos, Cristina Fernández tendrá la oportunidad de construir una nueva manera de relacionarse con el mundo. La crisis económica actual hará que muchos miren con atención lo actuado por nuestro país en los avatares del 2001 y la evolución posterior en la consolidación de la deuda externa argentina, un tema que constituye uno de los logros más sólidos del equipo que nuestra presidenta conformó con su marido. Muchos “tocarán timbre” en la Argentina y buscarán recetas y métodos para paliar las complicadas situaciones económicas que los afectan, y esa puede ser una excelente oportunidad para generar intercambios que abran nuevas perspectivas y puedan servir para construir un nuevo equilibrio en nuestra balanza comercial, al tiempo que también pueden presentar oportunidades para atraer las tan necesarias inversiones que siguen siéndonos esquivas.

En su discurso de ayer, la Presidenta también afirmó que existe “una nueva Argentina y un nuevo mundo que implica mayores desafíos y mayores decisiones comprometidas con los intereses de nuestro pueblo y nuestra sociedad”. En ese punto, habrá que atender el problema que implica el índice del riesgo país. No para compararnos con España, con Italia o con Grecia, sino para medirnos con Brasil, con Chile, Uruguay o Perú, que es hacia donde está yendo el flujo de dinero que llega a Sudamérica. Si ese indicador no mejora, será difícil convencer a los dueños del dinero de las bondades de nuestra economía. Es algo muy básico y elemental que hasta hoy nadie ha podido neutralizar con buenos discursos, sino con buenos planes y mucha disciplina. Los Kirchner han demostrado ser buenos en esto, ojalá puedan conseguir buenos resultados allí.

La relación con los sindicatos será central, y también eso lo dejó muy claro la Presidenta en su discurso de asunción. “El derecho de huelga es un derecho que asiste a todos los trabajadores por imperio de la Constitución reformada. Hay derecho de huelga, pero no de chantaje ni de extorsión”, dijo clavando el mensaje entre las cejas de Hugo Moyano. De esa relación dependen muchas cosas en la Argentina de los próximos dos años, entre ellas la tranquilidad y la paz social. Será una relación dura y difícil, es de esperar que no sea violenta. Esta alusión a la violencia no es agorera ni pretende tender un manto de escepticismo sobre nuestro futuro, es que el discurso del kirchnerismo y ahora del cristinismo es muy poco tolerante y eso es potencialmente violento. Los gestos que la Presidenta tuvo en el acto de su renovación de mandato muestran un perfil muy duro en cuanto a la transigencia con los que piensan distinto, o no reconocen en “Él” a un referente incuestionable. Elevarlo a la categoría de algo parecido a una deidad frente a la cual se presta un juramento solemne es algo que muestra una firme posición frente a eso. Aquellos que no estén de acuerdo con esa manera de entender el poder van a tener que prepararse para sentir sensaciones no muy agradables y para vivir en una situación bastante incómoda en los tiempos que vienen.

En lo que respecta a Paco Pérez, quizás su relación más importante sea la que deba construir con el poder central encarnada en una Cristina que ha demostrado que lo ejercerá de una manera contundente, casi omnímoda, y ya aprendimos con la experiencia de Jaque que la docilidad no rinde ningún dividendos en este sistema. ¿Cómo será entonces, si a los blandos los desprecia y a los duros los deja que se cocinen en su propio caldo?, dilema difícil de resolver. Arduo trabajo tendrá Pérez en este plano. Pero nuestro gobernador también tendrá que relacionarse con sus vecinos y reacomodar la posición de Mendoza en el contexto regional, que no es para nada cómoda ni se condice con la inercia que se manifestó durante el siglo pasado. Las cosas han cambiado, y el cambio no nos ha favorecido para nada. Otro flanco que requiere un trabajo metódico, muy creativo y de mucha persistencia. Esa tarea la comenzará Pérez, si de verdad quiere cambiar la historia de Mendoza, pero seguramente no la terminará él.

Félix, por su parte, tendrá que relacionarse con ambos, y los modos pueden ser diversos, en el camino se verá. Nuestro intendente ha elegido apoyar el comienzo de Pérez, y lo ha hecho sin pedidos ni exigencias, pero es obvio que espera gestos y retribuciones por esa actitud, que si no llegan le exigirán cambiar. El tema es que el margen no es muy amplio, podrá ser crítico eventualmente pero no enemigo, eso está suficientemente claro. Con la Nación también tendrá una ímproba tarea. San Rafael necesita mucha obra pública, sobre todo viviendas, y esos fondos vienen de Buenos Aires. Otro acertijo incierto, porque hay que pelear para conseguir el dinero, pero no hay lugar para mucha disputa. Las complicaciones que se han desatado para Félix con la venida de la Presidenta demuestran que esa relación no será fácil. El modo en que se resuelva el entuerto de la visita podrá marcar el perfil de la relación; nuestro intendente necesita que sea fluida y buena.
 

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