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Miércoles 23 de Noviembre de 2011

En Casa Rosada caló hondo la guerra de La Doce en Mendoza y supervisan de cerca el partido con el Tomba

Desde la unidad Presidencia trabajan palmo a palmo con el Ministerio de Seguridad local. La inteligencia arranca este miércoles y la claves es el operativo de "encapsulamiento" de los hinchas. En la foto: los zares de la barrabrava: Rafa Di Zeo y Mauro Martín.

Por Javier Polvani

El temido enfrentamiento de los muchachos de La Doce más violentos en Mendoza tiene en vilo hasta la cúspide del poder político del país. El martes, desde Presidencia de la Nación pidieron detalles de la organización del operativo que está organizando el Ministerio de Seguridad y expresaron con claridad la importancia que en la Casa Rosada le dan a la ebullición interna en la hinchada de Boca.

El domingo, en el estadio Malvinas, el equipo Xeneixe pondrá en juego el invicto que lo puso en la punta de la tabla del torneo Apertura frente a Godoy Cruz pero todas las miradas están centradas afuera de la cancha, lejos de los 22 jugadores que protagonizarán el juego y de las estrategias que cranean los directores técnicos para tratar de superar al rival. Mauro Martín y Rafael Di Zeo disputan el control de la famosa hinchada número 12, un instrumento de poder y transas marginales ligadas al millonario negocio del fútbol y también a la política.

Según el estudio de situación previo que hicieron los especialistas en Seguridad de la provincia, Martín tiene buenos vínculos con el presidente de Boca, Jorge Amor Ameal; mientras Di Zeo se refugia en sus relaciones con el sector de Daniel Angelici, candidato a presidente del club promovido por el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri. “Nosotros recopilamos información a los fines de armar el operativo, no nos metemos con la política de los clubes pero no podemos dejar de lado ningún dato”, le dijo a diariouno.com.ar uno de los responsables del armado del operativo para el domingo.

El ministro de Seguridad, Carlos Aranda, confirmó que el operativo se diagramó con mucha antelación y se pondrá en marcha desde este miércoles. Para el armado del esquema hubo mucho cruce de información con el organismo de seguridad deportiva de la Capital Federal y con la Asociación del Fútbol Argentino, de la que el presidente de Godoy Cruz, Mario Contreras, es vicepresidente.

Los movimientos de la seguridad local en función de la prevención de enfrentamientos durante el fin de semana comenzaron este miércoles, a cuatro días del encuentro deportivo. Esto porque el Ministerio de Seguridad sospecha que los integrantes de las dos facciones de La Doce irán llegando de a poco en colectivos de línea o vehículos particulares con bastante antelación y sin hacer demasiado ruido hasta terminar de juntarse con el resto de los miembros, una vez que estén todos en Mendoza.

Por eso, la atención principal estará puesta en los ingresos a la provincia, fundamentalmente en el del Arco de Desaguadero, sobre la Ruta 7, en el límite con San Luis, pero también se observará con más obsesión que de costumbre la entrada desde San Juan, por la Ruta 40, y por la aeroestación Francisco Gabrielli. “En estos casos se hacen todos los trabajos de inteligencia previa que son posibles para prevenir, ya lo hemos hecho ante numerosos partidos disputados en Mendoza”, explicó Aranda.

Se cree que serán unos 500 los barras que arriben a la provincia con la intención de ver el partido, divididos en dos grupos. En cinco o seis micros viajarían los grupos más numerosos transportando las banderas e instrumentos musicales que decoran las tribunas cada vez que juega Boca.

A las plateas y sin derecho de admisión

Para el domingo, el operativo de seguridad prevé la afectación de entre 1.000 y 1.200 policías a la previa, el transcurso y la finalización del partido. Para los superclásicos del verano, en Mendoza se dispusieron entre 800 y 1.000 uniformados cada vez que se dio un evento con Boca y River de protagonistas.

Con los barras xeneixes específicamente se ha planeado encapsular a los grupos antagónicos durante su estadía en Mendoza y mantenerlos a la suficiente distancia entre sí como para imposibilitar choques. La fórmula del encapsulamiento (rodear con custodia policial a un grupo en movimiento) también se aplica con la intención de aislar a los barras de la gente que circula por los mismos lugares que ellos.

En el estadio, incluso, está planeado que los militantes de los dos sectores antagónicos de la barra brava bostera permanezacan aislados de todo, no solamente de sus rivales por el poder de La Doce. Así, se reservará un sector en la platea techada y otro en la sin techo del Malvinas para ubicar en los mismos a los acólitos de Martín y Di Zeo, quienes vienen dando una batalla legal para tratar de evitar que órdenes judiciales les impidan ingresar a las canchas cuando juega Boca.

En Mendoza no rige el derecho de admisión, herramienta que en otras provincias y en la Capital Federal sirve para impedir el acceso a los estadios de personas con antecedentes violentos. “Si no hay una órden judicial que lo disponga, nosotros no tenemos ningún instrumento legal para impedir que Martín y Di Zeo ingresen a la cancha y mucho menos para impedirles la circulación por la provincia”, advirtió Aranda.
 

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