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Lunes 12 de Diciembre de 2011

En Malargüe, se cumplieron 4 años de la desaparición de Luis Aravena

Este domingo se cumplieron cuatro años de la desaparición de Luis Reynaldo Aravena de un puesto cercano a la ciudad de Malargüe. El desaparecido trabajaba en el puesto que la familia Belmar posee en las inmediaciones del dique Blas Brísoli.  

Ayer se cumplieron cuatro años de la desaparición de Luis Reynaldo Aravena de un puesto cercano a la ciudad de Malargüe y sus familiares siguen pidiendo por él.
 
Aravena trabajaba en diciembre de 2007 en el puesto que la familia Belmar posee en inmediaciones del dique Blas Brísoli, quienes lo habían dejado solo al cuidado de las instalaciones ya que se ausentaron un par de días. Al regresar, el día 11, no lo encontraron y tras una búsqueda por los alrededores dieron aviso a la policía.

En ese momento se ordenó un rastrillaje que incluyó a más de 60 personas entre efectivos policiales, familiares y amigos. Se lo buscó en automóviles, a caballo y a pie. Por agua y tierra. Todo fue en vano.
 
Pedro, uno de sus hermanos, expresó a Diario Uno que “todo esta parado. En julio fue la última vez que el juez ordenó que se lo buscara realizando excavaciones en el puesto de los Belmar pero llegó un antropólogo y paró todo porque dijo que en ese lugar habían estado los indios y no se podían meter máquinas, asique siguió escarbando con una cuchara ¡Por su puesto que no encontró nada!” enfatizó.
 
El hombre, al hablar por su familia, dijo que siguen esperando que “alguien haga algo” para conocer el paradero de Luis que tenía al momento de desaparecer 46 años, medía 1,50 metros,  se ganaba la vida como peón de campo y residía en barrio Los Intendentes, en la zona suroeste de la cabecera departamental.
El 20 y 21 de julio pasado se autorizó una búsqueda con la presencia de Verónica Contreras, malargüina residente actualmente en la provincia de Neuquén, quien a través de sus percepciones parapsicológicas ha colaborado para identificar el paradero de numerosas personas. 

Tras dos días de búsqueda, donde se encontró una zapatilla que habría pertenecido a Aravena y algún otro elemento, el juzgado interviniente ordenó cesar con las excavaciones.
Contreras en esa oportunidad informó que en uno de los lugares marcados por mi se encontró una zapatilla y restos óseos, dicha zapatilla fue reconocida como perteneciente a Luis Aravena”, pero que la presencia del antropólogo había entorpecido el operativo al afirmar que allí “había un cementerio indio”.

"No puede ser que sigamos como el primer día, sin saber nada, alguien debería darnos una explicación porque es un desaparecido en democracia" dijo una sobrina que no baja los brazos para encontrarlo. Aseguró que ningún organismo de defensa de los derechos humanos se ha contactado con la familia para sumar el apoyo o asesorarlos legalmente. 
Los Aravena en varias oportunidades organizaron marchas pacíficas solicitando el esclarecimiento del caso sin haber logrado mayores avances en la investigación.

 

 

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