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Sábado 29 de Octubre de 2011

En Palermo abrieron un spa donde hay que sacar turno para que los peces te hagan pedicura

El tratamiento se llama "Ictioterapia". El cliente mete los pies en una pecera y, en una breve sesión, los animalitos dejan la piel como nueva. Los peces son traídos de Turquía.

La apacible sensasión de sentir los peces nadar entre los dedos de los pies cuando están sumergidos en el agua calma no tiene por qué ser exclusiva de un paseo al aire libre. Hace poco más de un mes abrió en Buenos Aires el primer "Fish Spa", o local de ictioterapia, donde los peces son los encargados de hacer la pedicuría.

El siempre innovador barrio de Palermo tiene un nuevo rincón pintoresco con la llegada de "Ey! Fish Spa", un local ubicado en Jorge Luis Borges al 1900. Escencialmente, la terapia gira en torno a las tres peceras profundas y cuadradas repletas de diminutos peces Garra Ruffa traídos desde Turquía, que se alimentan de células muertas, como las de las durezas de los pies.

"Primero se siente un cosquilleo y después la relajación", resumió Juan Oliveros, encargado del local. Cada sesión puede durar entre 30 minutos y una hora, durante la cual la persona sumerge los pies en el agua y deja que los peces se alimenten. El suave masajeo de las ventosas que tienen en vez de dientes provoca que la piel se oxigene y mejora la circulación.

"La primera semana sufrimos un poquito, pero la gente llega, se impresiona y quiere probar. Empezamos hace un mes y días y ahora estamos trabajando muy bien", relató Oliveros. El fish spa tiene su perfil en Facebook donde ya reunieron una buena base de adeptos. De hecho, ya es furor en Europa, Japón, Canadá y la mayor parte de los Estados Unidos.

Un estudio realizado por la Agencia de Protección Sanitaria en Gran Bretaña demostró que este tipo de tratamiento puede transmitir enfermedades como la hepatitis C o el VIH, pero la amenaza es tan mínima que el peligro "es irrelevante" al lado de factores de riesgo más importantes.

Aún así, la ictioterapia fue prohibida en Florida, Texas, New Hampshire y Washington dentro de los EE UU, y fue desaconsejada para personas con psoriasis, diabetes, heridas cutáneas o el sistema inmunológico deprimido.

 

Pero en Buenos Aires, Oliveros asegura que la clave está en la higiene de las peceras y de las personas. "Las peceras tienen filtro, se limpian día por medio, se cambia el agua, que no es estancada", señaló el encargado del fish spa.

 

El temor es que se puedan pasar infecciones del animal o los microorganismos del líquido a la persona, pero hay formas de evitarlo: "Antes de meter los pies en el agua, se lavan con agua y jabón porque los delicados son los pececitos", aclaró Oliveros. Así, cualquiera puede recuperar ese estado de paz a la orilla del agua a pesar de estar en la ciudad.

Fuente: Minutouno.com

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