Política
Domingo 10 de Enero de 2016

"Encontré un desmanejo inédito en la historia de la Argentina", aseguró Macri

A 30 días de haber asumido, el presidente de la Nación concedió una entrevista a La Capital en la Quinta de Olivos y respondió todas las preguntas a lo largo de una hora y media.

Viernes. 17.30 horas. Olivos. El presidente de la Nación, Mauricio Macri, saluda, se sienta en uno de los sillones y abre el diálogo. “¿Hace mucho que no venían por acá, verdad? Aprovechen su tiempo y reflexionemos juntos, pregunten lo que quieran”, suelta ante los periodistas de los diarios de más circulación del interior del país.

—Se decía que si usted ganaba se venía un cimbronazo económico. Se levantó el cepo, el dólar se mantuvo estable, pero el cimbronazo apareció en lo político: presupuesto bonaerense, fuga de General Alvear, manifestaciones por los cesanteados. ¿Esperaba que fuera así?

—Sí y no. Yo me comprometí a otra forma de vincularnos, de comunicarnos, que tiene que ver con esta entrevista, por ejemplo. Y esto es un cambio cultural, en el que creyó una mayoría de argentinos y siento que se sumó mucha más gente. Estamos siendo coherentes con lo que prometimos y hay alegría y alivio. El problema es que hay muchos argentinos que sienten que no pueden aspirar a más, que tienen que defender lo que está mal a toda costa y atrincherarse.

—¿Quiénes son?

—Sectores que creen que tienen beneficios. Esa tensión va a seguir, pero mientras la mayoría piense que podemos crecer siento que vamos a contagiar a más gente a ser parte. Desde la mezquindad de la política no quieren aprobar el presupuesto bonaerense porque no desean que se resuelvan los problemas. Si esas cosas se resuelven se terminan cosas hasta mafiosas, diría yo.

—¿El estado en que encontró el país es igual, peor o mucho peor al que pensaba?

—Peor. Claramente peor. Encontré un desmanejo de lo público que es inédito en la historia argentina. Los que pregonaban sobre la importancia del Estado lo que han hecho es dedicarse a desarticularlo. Sin procedimientos internos ni expedientes electrónicos. Cuestan encontrar los papeles sobre información de lo que hicieron. La gente está viviendo la relación con el funcionario público como una revolución, después de 10 años de maltrato.

—¿Va a establecer una especie de protocolo con las provincias respecto de los reclamos que se están produciendo por cesanteados o los dejará librado a cada uno de los distritos?

—Cada provincia tiene su autonomía, pero el mensaje nuestro es que estamos en una etapa de diálogo, estamos abiertos a escuchar a los que quieran hacer aportes, pero nadie tiene derecho a violar la ley con sus reclamos.

—Desde el kirchnerismo sostienen que no están evaluando las cesantías por si se trabaja o no, sino que se persigue a militantes.

—Eso es falso. Nosotros venimos por un Estado que funcione, que esté cerca de la gente y atienda sus necesidades. No quiero un Estado que se encierre en la defensa de relatos que no tienen contacto con la realidad. Me puse como meta que el gobierno esté antes de fin de 2016 entre los diez primeros en materia de transparencia en el acceso a la información. Hoy Argentina está en el número 54, y Uruguay en el séptimo. Esto es en serio y sin amiguismos.

—Suben los precios, sube la nafta. El campo está mejor, o va camino a estarlo, pero el ciudadano común no ve que su poder adquisitivo mejore.

—Hemos desatado las energías de la Argentina. Ahora, con un único tipo de cambio, sin restricciones a las exportaciones, manteniendo el comercio con el mundo, la Argentina expandirá su economía. Pero estamos en una transición: venimos de un proceso inflacionario largo. En la Argentina que heredamos no había presupuesto sino dibujos. Tenemos que comprometernos a llegar en un par de años a un dígito de inflación.

—¿Qué expectativas tiene con las paritarias?

—Que todos seamos responsables, que abonemos a cuidar el empleo. Y para eso hay que ser muy responsables. Habrá más empleo si bajamos la inflación y aumenta la inversión. Hasta ahora logramos que se abra la inversión. La estrella polar de un país, decía Perón, es la productividad. Hay que comprometerse con ese concepto. Cada uno tiene que estar orgulloso de ser el mejor en su puesto, a eso hay que aspirar. A decir: “Yo soy el mejor en lo que hago”. Eso le permite a mi entorno no sólo beneficiarse por la calidad de mi trabajo sino a la sociedad. Tengo confianza de que nos vamos a entender con los gremios. Pasaron muy pocos días desde que asumimos, sólo 15 días hábiles. Hemos resuelto varios temas por día. Estoy convencido de que la Argentina tiene un enorme espacio de crecimiento que no lo aprovechó en la década que era más a favor. Venimos muy bien, hay un clima favorable adentro de la Argentina y, aún más, afuera del país. Hay que saber administrar, si lo sabemos hacer el 2016 será fundacional y el 2017 de despegue definitivo de la Argentina.

—Se cumple un mes de su gobierno.

—Para mí, parece como si hubiera pasado un año.

—¿Qué calificación le pone a su gestión?

—Hemos hecho mucho más de lo que nadie imaginaba en muy poco tiempo.

—¿Cómo se compadece el respeto voceado a la institucionalidad con los DNU que usted ha introducido?

—En la transición hace falta corregir cosas que alteran el normal funcionamiento del país y yo tengo el uso constitucional de los DNI. El presidente tiene la facultad de nombrar en receso, en comisión, a los jueces. La autocrítica que hacemos es no haber explicado de qué se trataba, pero la herramienta es constitucional. La Corte, con tres jueces, no puede funcionar. Y todo lo que encontremos fuera de la ley del gobierno anterior lo vamos a llevar a la Justicia.

—¿Cómo sigue el tema Ganancias? Pareció poco el tope de 30 mil pesos, que sólo benefició a 300 mil trabajadores.

—Está trabajando la Afip para presentar una nueva escala, que estará dentro del paquete de reformas impositivas que se presentará al Congreso en marzo. Tenemos que tener un poquito más de paciencia.

—¿Qué siente con esta historia de los prófugos de la cárcel de General Alvear?

—Estamos acá para reconstruir institucionalmente las fuerzas de seguridad. Quedarse solamente en las purgas policiales es lo que hizo sistemáticamente el gobierno anterior. Hay que invertir, capacidad, generar mística en la policía.

—¿Y qué hay detrás de la fuga?

—Un sistema que está podrido. El peor escenario es la provincia de Buenos Aires. La decadencia institucional con el no funcionamiento de ninguno de los poderes generó que el narcotráfico avance como nunca en la historia de la Argentina. Es muy fácil, ante la ausencia absoluta del Estado, hacer una grieta profunda. Vidal tiene que empezar a construir de vuelta bajo la previsibilidad, certidumbre, calidad institucional. Pero esto recién comienza, no se logra solo con ganar una elección. Los sectores mafiosos de la provincia de Buenos Aires están preocupados porque la gobernadora cortó la corrupción y la caja. Eso los puso muy intranquilos. Pero lo de estos tres tipos tiene que ver con que se sintieron más inseguros adentro que afuera y gatillando poca plata ellos lograron salir.

—Usted dijo en la campaña que lo que pasaba en Rosario en materia de inseguridad no ocurría en otro lado. Atento a lo que sucedió en provincia de Buenos Aires con la triple fuga, ¿cambió de opinión? También prometió que las fuerzas federales desembarcarían en los barrios más calientes.

—Dije que vamos a bajar en cuatro de los barrios más peligrosos de la Argentina y habrá seguramente uno en la provincia de Santa Fe. Respecto de la inseguridad en Rosario no recuerdo haber dicho eso. Dije que Rosario estaba muy mal pero que había sectores de la provincia de Buenos Aires y de otras provincias que estaban igual. No es que dije que Rosario era el único. Y es la crítica que le hice a Scioli, quien decía que los narcos se habían ido del conurbano a Rosario porque no podían desarrollarse. Esa incapacidad o desidia es lo que llevó al avance del narcotráfico. Es un problema nacional, lo preocupante es que la tendencia en todo el país haya empeorado. Rosario tiene el puerto, y eso lo aceleró. Al haber retomado relaciones con el mundo vamos a tener más inteligencia y capacidad de combatirlo.

—¿Por qué es Massa y no Scioli su compañero de viaje a la cumbre de Davos?

—Es un primer viaje y ratifica mi compromiso de integrar a dirigentes opositores en los contactos con el mundo. Massa es uno de los dirigentes más importantes de la oposición.Estamos abiertos al diálogo para hacer crecer el país y esperamos que ellos colaboren. Muchos peronistas la tienen, claramente los que condujeron al país durante los últimos diez años tienen otra actitud.

—¿A Scioli no lo invitó?

—No. Más adelante puede ser. La situación de la provincia de Buenos Aires no ameritaba que se lo invite, no era oportuno. La gobernadora se encontró con un nivel de desorden muy grande, no era coherente invitarlo. Además, Scioli sigue asumiendo una posición ultrakirchnerista en su comportamiento. El contó una historia a todo el mundo y después no estuvo el dinero para pagar los sueldos ni el aguinaldo, y encima se deben miles de millones. Es muy poco coherente. (Horacio) Rodríguez Larreta pudo pagar los sueldos perfectamente, no se encontró con miles de proveedores yendo a reclamar que se les paguen sus trabajos. No era el momento oportuno para invitar a Scioli.

—¿Cómo va definir el tema de los Fondos Buitre?

—Intentaré resolver el tema. Quiero resolver todos los conflictos del pasado. No quiero que la Argentina tenga más conflictos con ningún país u organismo. Quiero manejar las relaciones en forma armónica. La semana que viene tendremos la primera reunión con Pollack y los holdouts. Vamos a transmitir con claridad ante el representante del juez que este gobierno quiere resolver el tema, con una negociación justa y que nos ayuda a que salgamos de esta situación lo antes posible. El manejo que hizo el gobierno anterior fue muy malo, porque logró fortalecer la posición de los holdouts. Negarse a sentarse, les facilitó a ellos los fallos a favor. Tengo la esperanza de que la buena predisposición que hay hoy hacia la Argentina se refleje en que el juez nos ayude a resolver el tema. Igual que con el Club de París. Pese a que el gobierno anterior negoció pésimamente y le pagó el 100% de los punitorios seguimos estando rankeados en la peor categoría. Eso hace que no tengamos mayor financiamiento para obras y acercarnos a pobreza cero. Debemos terminar el conflicto. Mi tarea es resolver los conflictos que impidan que podamos crecer, como lo resolví con Tabaré en Uruguay.

—¿Le molesta que desde la devaluación y la liberación de las retenciones le digan desde algunos sectores que “es el presidente de los ricos”?

—La única verdad es generar trabajo, lo demás es puro discurso. Discursos que nos llevaron a un país que hace 4 años no crece. Mire, el viernes en Santa Fe atendí a los gerentes de Vassalli, que vienen de estar de quiebra. Se supone que esto no debería suceder. Nosotros queremos generar empleo y mejorar a los trabajadores que actualmente están empleados.

—¿Va a aumentar la cantidad de gendarmes en Rosario? La ministra Bullrich dijo que habría un repliegue de las fuerzas hacia las fronteras.

— Le dije a Lifschitz que espero poder ver una evolución clara en el manejo de la policía provincial, que ha sido la gran crítica que le han hecho los santafesinos al gobierno socialista. Naturalmente Rosario no es el lugar donde la Gendarmería tiene que estar, y la Prefectura tiene que volver al río. Estas cosas (la presencia de Gendarmería) son transitorias: vamos acompañar todo lo posible pero necesitamos que el gobierno de Santa Fe potencie, capacite, prestigie a la policía provincial.

—En Santa Fe la UCR comparte el gobierno con el socialismo en el Frente Progresista. A nivel nacional es socia del PRO en Cambiemos. ¿Es viable trasladar el formato de Cambiemos?

—Empezamos a construir una relación de mucha confianza con José Corral, Mario Barletta y dirigentes que lo secundan. Es un camino que se empezó a recorrer en Santa Fe.

—¿Y con Lifschitz?

—Con el gobernador compartí la agenda en Venado Tuerto y nos propusimos trabajar intensamente en los temas de infraestructura. Les digo a los rosarinos, y a los santafesinos en general, que vamos a terminar el Plan Circunvalar para ir resolviendo el ingreso al puerto de los camiones, porque eso es un desastre y afecta la capacidad de exportación. También la autovía de la ruta 33, la 34. Estamos comprometidos en un esfuerzo compartido. Santa Fe puede invertir y la Nación la acompaña.

Fuente: La Capital

Comentarios