San Rafael
Domingo 06 de Noviembre de 2011

Enrique Cañeque, el verdadero “lobo del aire”

Fue uno de los primeros pilotos privados del departamento. Su experiencia en el cielo sanrafaelino 

Cerró sus ojos claros y por un momento viajó en el tiempo. En medio del campo sintió el aire fresco golpeándole la cara, desordenando su cabello, y la incomparable sensación de recorrer la inmensidad del cielo.

Es que Enrique Florencio Cañeque es uno de los pilotos privados más antiguos del Aero Club de San Rafael y tuvo el placer de vivir la historia desde adentro, casi desde sus principios, cuando funcionaba en un campo ubicado en Los Dos Álamos, en un aeródromo sin terminar, El Polentregua.

Sentado en una torneada silla de madera junto a Elba, su mujer, recordó que la pasión por la aviación lo atrapó de muy chico. En realidad, desde siempre. “Con mis hermanos jugábamos mucho, armábamos aviones y autos de madera. Mi padre tenía un enorme taller mecánico de automóviles sobre la avenida San Martín”.

Contó que se criaron en ese ambiente. Allí pasaban los días enteros “disfrutando de juegos sanos. Tuve una niñez maravillosa. Era muy callejero”.

Nació en 1926, el 5 de agosto. A los 85 años, Enrique se transformó en el amigo que todos buscan de acompañante en sus vuelos y el consejero de los que recién empiezan.

Al recordar su historia el rostro se le ilumina. En 1946 se hizo socio del Aero Club y al poco tiempo comenzó el curso de piloto con el experimentado Daniel Mini. Ese mismo año obtuvo la licencia de piloto privado Nº868.

Cuando al instructor le caía bien un alumno le enseñaba a ‘piratear’, que eran las pasadas bajas y las cosas que habitualmente no se deben hacer.

Cañeque fue uno de esos privilegiados. “Un día aterrizamos en la arena del río Diamante, en la Villa 25 de Mayo, y nadie nos creyó. Entonces volvimos a hacer la prueba en el aeroclub para que vieran que era cierto”, dijo entre risas.
 

Comentarios