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Miércoles 11 de Noviembre de 2015

Esperó 18 años para que ver a su violador tras las rejas

La persona que violó a Marie atacó a al menos otras seis mujeres, incluida una muchacha de 16 años a la que violó tres meses después de Marie.

Marie tomó el teléfono y discó el número que un detective la había dado diez días atrás, la noche en que fue violada a punta de puñal cerca de la casa de una amiga en Nueva Orleans. Fue la primera de muchas llamadas que haría Marie a lo largo de 18 años de deficiente trabajo policial y de la fiscalía.
"Solo quería saber si hay alguna novedad, si pillaron a alguien", le dice Marie al detective.
"No, no hay nada nuevo", responde el policía. "Deja de preocuparte tanto y vive tu vida".
"¿Qué hay del análisis de ADN? ¿Y del análisis de la evidencia recabada?", insiste ella.
"No podemos hacer eso. No hay dinero".
La persona que violó a Marie atacó a al menos otras seis mujeres, incluida una muchacha de 16 años a la que violó tres meses después de Marie.
Para Marie, el trauma se prolongó después de la violación y se vio agravado, según dice, por la incompetencia y la insensibilidad del Departamento de Policía de New Orleans.
"Me hicieron sentir como que yo era un problema", dice la corredora de bolsa, quien hoy tiene 60 años, en una entrevista en su casa. "Querían que desapareciese".
Gracias a su persistencia, incluidas decenas de llamadas a la policía y la fiscalía a lo largo de 16 años, las autoridades finalmente pillaron al individuo: un violador en serie que estaba a punto de ser excarcelado.
Los detectives, supervisores y fiscales que manejaron el caso de Marie desistieron de hacer declaraciones.
Documentos de la policía y de los tribunales revisados por la AP corroboran buena parte de la historia de Marie, cuyo relato ofrece una mirada de cómo funciona la cuestionada unidad de delitos sexuales de la policía.
El 19 de septiembre de 1994 Marie acababa de regresar a su casa en New Orleans tras ir a una entrevista de trabajo, poco después de sacar un máster en finanzas. Fue en su auto a la casa de una amiga en un tranquilo barrio con árboles, estacionó y se encaminó a la vivienda. Un hombre que pasaba la tomó por atrás y le puso un puñal en el cuello. La arrastró hacia unos arbustos y le dijo: "Si gritas o me miras te mano". La violó y escapó.
Llamó a la policía y llegó un patrullero. También se presentaron miembros de la unidad de violaciones. Un detective y su amiga acompañaron a Marie a un hospital, donde fue examinada y se tomaron muestras de ADN.
Básicamente, hasta allí llegaron los esfuerzos de la policía por capturar al violador.
Una investigación llevada a cabo por el Departamento de Justicia en el 2010 reveló un patrón de incompetencia y falta de ética de la unidad de delitos sexuales de New Orleans, incluyendo el cambio de categoría del delito por otro menor, no investigar las denuncias de violaciones y culpar a la víctima. Se encontraron además 800 kits con evidencias que no habían sido examinados, parte de un patrón nacional. Se calcula que hay miles de kits que todavía no fueron examinados.
En el 2013, la policía, que había sido objeto de numerosos escándalos, se comprometió a resolver sus problemas. Envió los kits a laboratorios y reabrió muchos casos. Los detectives se sometieron a cursos de capacitación.
Otro informe de un inspector general del año pasado indica que los detectives no habían investigado debidamente cientos de casos de violación y abuso de menores entre el 2010 y el 2013.
Howard Schwartz, exagente del FBI y quien encabezó la investigación, ingresó a la unidad sin revelar su identidad ese año y comprobó que nada funcionaba y que había pilas de archivos que no habían sido debidamente procesados.
"Había papeles por todos lados", señaló.
Una investigación interna dada a conocer en agosto dio con muchos de los documentos que el inspector general no había podido encontrar. El departamento nuevamente se comprometió a tomar medidas y otra vez se concluyó que no estaba haciendo lo suficiente.
En agosto el alcalde Mitch Landrieu ordenó más cambios en la unidad de delitos sexuales y dispuso la adición de dos nuevos detectives, de un analista de ADN y de un supervisor.
En los años que pasaron tras la violación, Marie siguió llamando y recibiendo la misma respuesta: no hay nada nuevo.
Finalmente, aproximadamente una década después del ataque, dio con un detective que la escuchó y que hizo analizar el kit suyo.
Los resultados fueron asombrosos: el hombre que la había violado estaba preso en Tennessee. Se llamaba Jimmie Spratt.
La dolorosa historia de Marie, no obstante, no había llegado a su fin. El huracán Katrina interrumpió la investigación. Acto seguido, el fiscal que había hablado con ella cambió de trabajo. Tomó otros tres años conseguir otro fiscal que se interesase en el caso.
Spratt estaba a punto de ser liberado en el 2010 cuando Marie fue invitada a la oficina de la fiscalía por primera vez.
Spratt fue trasladado a New Orleans y el 9 de marzo del 2012 fue hallado culpable de violación con agravantes y sentenciado a prisión perpetua sin posibilidad de libertad bajo palabra.
Marie es hoy una activista de la causa de las víctimas de violaciones. Habla en conferencias y quiere asegurarse de que ninguna violación queda impune.
Fuente: AP

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