País
Domingo 22 de Noviembre de 2015

Estrenamos balotaje rumbo al Sillón de Rivadavia y sí o sí habrá presidente

Por Alejandro Gamero
gamero.alejandro@diariouno.net.ar
Después de un año interminable de elecciones variopintas, este domingo en todo el país, entre sólo dos y nada más que dos postulantes se elige en el cuarto oscuro, uno en cada boleta con su respectivo compañero de fórmula, ideal para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero. La ciudadanía vota en las mismas escuelas y con las mismas autoridades de mesa de la elección general del 25 de octubre. 
Daniel Scioli y Mauricio Macri resuelven la partida final de este ciclo sin precedentes. No hará falta mayorías especiales ni porcentajes calificados. El que obtenga más votos, aunque sea uno de diferencia, será el nuevo presidente de los argentinos a partir del 10 de diciembre. 
Más de 32 millones de electores habilitados eligen entre Scioli, candidato del Frente para la Victoria (FPV) y referente del peronismo gobernante, y Macri, de Cambiemos, la alianza de la nueva derecha argentina y la Unión Cívica Radical, que busca llegar al poder después de 14 años de dominio justicialista.
A Scioli lo acompaña como candidato a vicepresidente Carlos Zannini, un hombre del kirchnerismo puro y duro, mano derecha de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y en su momento, del fallecido ex presidente Néstor Kirchner, con quienes caminó en la política desde los tiempos en que gobernaban Santa Cruz.
Macri lleva a Gabriela Michetti para la vicepresidencia, quien fue también su compañera de fórmula cuando juntos ganaron, por primera vez, la jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Un comicio histórico
La elección de este domingo está llena de parámetros nunca vistos en la política nacional. 
Para empezar, los argentinos estrenarán al fin el balotaje a pesar de que está vigente desde 1994 cuando se reformó la Constitución nacional. Sin embargo, hubo que esperar más de 20 años para hacer uso de la segunda vuelta electoral. 
El peronista Carlos Menem logró sortearlo en 1995 cuando consiguió su reelección como presidente en primera vuelta. 
También superó esa valla su sucesor, el radical Fernando de la Rúa, en 1999, cuando ganó la presidencia con la mayoría necesaria para evitarlo.
En 2003, recién se abrió el primer escenario de balotaje, pero la ciudadanía se quedó con las ganas. Carlos Menem, que iba por su tercera presidencia declinó su participación 72 horas antes de la segunda vuelta, permitiendo que Néstor Kirchner asumiera como presidente.
Al santacruceño lo sucedió su esposa y actual presidenta, Cristina Fernández, la primera mujer electa por la ciudadanía para ocupar el sillón de Rivadavia. 
Cristina ganó en 2007 y fue reelegida en 2011 con cifras que sepultaron la sola mención del balotaje.
Ellos también dan la nota
Los candidatos también dan la nota sobre la historia. Ambos son emergentes de la nueva generación política argentina y ninguno tiene más 20 años de trayectoria dirigencial. 
Por primera vez, además, desde la famosa “década infame” de los años ’30, la derecha liberal nacional llega con un partido y una fórmula propia a disputar la conducción del país. 
El último exponente de ese sector fue Álvaro Alsogaray, que en 1989 con la Unión del Centro Democrático (UCD) terminó tercero y muy lejos de los dos candidatos principales.
El peronismo, en tanto, podría extender a 16 años consecutivos su estadía en la Rosada si consigue un nuevo mandato, récord que ostenta el radicalismo de Hipólito Yrigoyen y Marcelo T. de Alvear que gobernaron 14 años consecutivos entre 1916 y 1930. 
Otro dato relevante es que la democracia argentina elegirá presidente por octava vez consecutiva desde su regreso en 1983, sin partidos proscriptos, sin presos políticos, sin exiliados y sin violencia, en un recorrido que lleva 32 años ininterrumpidos. 
Esa estadística es la más valiosa porque desde que se puso en marcha la elección por voto popular, secreto y universal, en 1916, la democracia estuvo bajo fuego, trampas insólitas y cruentos golpes de Estado. 
El primer período se extendió por 14 años con el dominio de la UCR hasta el primer golpe militar de 1930. 
El segundo, en la década del ’30, fue de 11 años bajo la hegemonía de la derecha, elegida a partir de la proscripción de la UCR. Esta etapa también finalizó por un nuevo golpe de Estado. 
En 1945, el general Juan Domingo Perón llevó al poder su movimiento ganando con el voto popular. Ese período duró 10 años hasta que lo derrocaron los militares. 
En los ’60 hubo otra ventana de ocho años de democracia con dominio radical y el peronismo proscripto por los militares. 
En la década del ’70 apenas fueron tres años de gobierno votado por la ciudadanía, luego de que en 1975 muriera el presidente Juan Domingo Perón y en 1976 los militares dieran su último golpe contra su viuda, María Estela Martínez de Perón, quien era vicepresidente y lo había remplazado en el cargo.
En 1983 volvió el período democrático más puro y pleno de la historia, en el que radicales y peronistas alternaron sin violencia y sin golpes militares.
Es el período que se celebra, es la Argentina democrática que ya camina sola, aunque hayamos ido a votar hasta siete veces en el año. 

Comentarios