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Viernes 23 de Septiembre de 2011

Europa y la experiencia argentina

El columnista analiza la crisis que sufren las naciones del viejo continente y la vivida por nuestro país en 2001, y recorre el camino tomado en ambos casos. Por  Federico Friedl, miembro de FUNDAR

Observando los acontecimientos que se producen en la Unión Europea y en los Estados Unidos, los argentinos podemos, de alguna manera, respirar con cierto aire de triunfalismo. Quienes en su momento tenían la responsabilidad de decidir el camino para “enderezar” ese barco escorado y a punto de hundirse definitivamente que era nuestro país hace diez años acertaron en sus conceptos y decisiones.

Evidentemente acertaron. Néstor Kirchner y Roberto Lavagna, a ellos me refiero, llevaron a cabo con audacia, inteligencia y valentía la reestructuración de nuestra deuda soberana en las condiciones más favorables para nuestro país.

El dato relevante fue político: “En Argentina se terminaron para siempre los ajustes”, sostenía el entonces presidente. La fuerte quita de capital e intereses produjo un áspero enfrentamiento con los organismos financieros internacionales (por ejemplo FMI, Banco Mundial, Club de París) y las potencias que los controlan (léase EE.UU, Reino Unido, Alemania, Francia, entre otros).

Hoy, a la distancia, observamos también el gran acierto que fue cancelar la deuda con el Fondo y librarnos así de sus disposiciones y controles en nuestra economía.(1)

Otra decisión clave del fallecido ex presidente se produjo en el año 2005. En aquella recordada Cumbre de las Américas celebrada en Mar del Plata, donde con el apoyo de varios mandatarios latinoamericanos (Lula Da Silva, Evo Morales, Hugo Chávez y otros) se enterró definitivamente el ALCA (Acuerdo de Libre Comercio para las Américas), proyecto que el entonces presidente de EE.UU., George Bush, trajo en carpeta para dicha reunión y que de haberse concretado estaríamos hoy lamentando (recordar las “relaciones carnales”), ya que significaba la apertura de las economías emergentes al país del Norte, con todo lo que eso conlleva en términos de intercambio, siempre desfavorables, aunque los espejitos de colores quieran mostrar otra cosa.

El éxito del rumbo elegido parte sin lugar a dudas de una concepción política y filosófica basada, para el caso argentino, en la idea de país que expresó el general Juan Domingo Perón y el Movimiento Nacional Justicialista.

Pensar con sentido humanista, poniendo la economía al servicio del hombre y también cristiano , con la doctrina social de la Iglesia como estandarte, poniendo a la persona, a la sociedad, al pueblo en definitiva por encima de las recetas financieras y de “ajuste” (FMI por ejemplo).

Desarrollar el mercado interno y la industria nacional son los ejes fundamentales para el crecimiento. Y esto siempre fue fundamental en la política de este gran estratega y visionario que fue Perón.

Esta línea con las particularidades y vicisitudes de nuestra época, revolución tecnológica de por medio, es la que aplica la actual presidenta, Cristina Fernández.

La crisis que hoy sufre el denominado Primer Mundo y sus políticas neoliberales nos permiten decir con sobrados fundamentos que no nos afectará como en otras épocas, recientes y no tanto, de nuestra historia.

Si bien no podremos evitar sus coletazos, nuestro país y nuestra economía gozan de muy buena salud.

Con varios años consecutivos de crecimiento, con alta demanda de nuestros productos en el extranjero, con una industria cada día más tecnificada y con la preocupación permanente por la inclusión social y la construcción de un país más justo en todo sentido se hace prácticamente imposible sufrir consecuencias graves de una situación en la que los países en crisis no encuentran la salida y reiteran los mecanismos en los que se privilegia el “salvataje” del capital financiero, sin pensar en lo más mínimo en la sociedad en su conjunto.

El caso de Grecia es patético. El estatuto del Banco Central Europeo le prohíbe prestar dinero a los estados miembros, pero le permite facilitar fondos a la banca privada a una tasa del 1% anual, que ésta prestaba a países como Grecia a un interés del 4 o 5% para un plazo de tres meses y al 12% para los títulos a diez años, que en mayo de 2011 se acercó al 17%.

Esta situación absurda y escandalosamente inequitativa, que ha posibilitado a los bancos la obtención de fabulosos beneficios, ha colocado a Grecia ante una deuda que se multiplica incesantemente.

Miles de trabajadores terminan en la calle para que se cobren los bancos alemanes y franceses.

España, con un 40% de desocupación en la franja menor a 30 años, e Italia, en el mismo camino y sin ninguna alternativa, son otros casos que ilustran la misma situación.

¿Qué pasará con la banca alemana y francesa si no obtienen los resultados esperados? En definitiva, quien se encuentra al borde del abismo es la Unión Europea en su conjunto y el euro en particular.

Las calificadoras de riesgo, como Standard & Poor’s o Moody’s les bajan el pulgar.

En Estados Unidos tampoco encuentran el rumbo. Un editorial del New York Times recomendó al presidente Obama (que tiene un duro adversario en el Partido Republicano, conservador y neoliberal a ultranza) observar el modelo argentino con atención.
Nosotros, aprendida la lección, esta vez podemos con orgullo decir “al gran pueblo argentino, salud”.

FUNDAR (Fundación para el Desarrollo Regional)

(1) Argentina es un país socio del FMI en la actualidad y en ningún momento hubo intenciones de abandonar esa categoría. De hecho se encuentra trabajando una misión de ese organismo junto con el INDEC en la elaboración de un nuevo índice de precios que abarque todo el país.

N.de la R.: el autor disertará el sábado 24 de setiembre en el ciclo organizado por FUNDAR y la Facultad de Ciencias Económicas de la UNCuyo en el Ciclo de Formación para Jóvenes en Gestión del Estado.

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