La provincia
Domingo 24 de Abril de 2016

Éxtasis: su consumo aumentó el 1.200% entre adolescentes

La Sedronar entrevistó a 3.668 alumnos secundarios de 41 escuelas locales. Allí se ve que esta droga es la que más creció en una década. Un mendocino que fue a la Time Warp y otro que frecuenta fiestas electrónicas hablan de Superman y la noche.  

Por Rosana Villegas
Un ente. Un pibe que perdió toda conexión con la realidad. Está completamente desnudo, baila con movimientos esporádicos y ni se percata de que otros lo filman para subir su video a las redes sociales. Esas imágenes grabadas el sábado pasado en la fiesta Time Warp de Costa Salguero, en la que murieron 5 jóvenes y otros 3 están graves por consumir una droga sintética llamada Superman parecida al éxtasis, no es otra cosa que una muestra de los daños que pueden generar esas sustancias, que suelen combinarse con alcohol y ser letales.
Una medición nacional muestra que entre los estudiantes secundarios mendocinos el consumo del éxtasis creció 1.200% en una década y se ubica como la cuarta droga ilegal que más consumen los jóvenes.
Estuvo en Costa Salguero
Facundo –su nombre es ficticio porque pidió no ser identificado– tiene 23 años y estudia en una universidad privada mendocina. El sábado 16, invitado por amigos bonaerenses, viajó en avión a la Capital Federal para ir a la Time Warp. "Yo voy porque me gusta la música electrónica, no me va consumir. Pero claro que había droga, al lado mío vi gente consumiendo de todo: marihuana, tomándose una línea de cocaína, con un frasquito de Popper (una droga líquida) y tomando pastillas Superman o con la cara de Bob Esponja. El que quería compraba, está claro que nadie viene a ofrecerte o imponerte nada", contó el joven que pudo pagar la entrada al sector vip y por tanto no tuvo problemas para conseguir la escasa agua, que según dicen los asistentes a la fiesta se cortó en los baños cerca de las 3.
Desde un lugar privilegiado –montado un metro por encima del salón general y con DJ propio–, Facundo coincidió en que la capacidad del predio estaba sobrecargada: oficialmente se informaron 10.900 asistentes, pero el fiscal de la causa, Federico Delgado, constató que habían ingresado 20.490.
"Había muchísima gente y hacía un calor agobiante, yo en un momento fui al patio y vi a varios chicos descompuestos, como pasados, pero nunca me imaginé que la fiesta iba a terminar así. En la zona general se veían colas eternas para comprar agua, y muchos compraban 10 botellas y las revendían. Es un clásico que la organización corte el agua para obligarte a comprar. En varias fiestas a las que he ido en Mendoza hacen lo mismo", relató, y admitió que al salir, cerca de las 6.15, no vio nada de la tragedia que le llegó minutos después, cuando otros mendocinos que habían ido a la fiesta comenzaron a subir fotos a las redes sociales.
Cuando supo de las muertes, agradeció haber tenido que caminar varias cuadras para conseguir un taxi y volver a casa de sus amigos, ya que en ese tiempo pudo comunicarse con su familia y confirmarle que él estaba bien, que aquellos chicos que habían muerto estaban en la misma fiesta pero que él había elegido no consumir nada.
Crece el policonsumo
En la noche mendocina, el consumo del éxtasis es el que más creció en 10 años ya que subió el 1.200% en la preferencia de los alumnos secundarios, según una medición del 2014 que hizo la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar). En esa encuesta se entrevistó a 3.668 estudiantes de 41 escuelas de toda la provincia y allí se muestra que el consumo de cocaína aumentó el 300%, mientras que en los solventes e inhalantes el incremento fue del 227%, la pasta base el 120% y la marihuana el 100%.
Si bien la presencia del éxtasis es avasallante, en estas tierras lo que más preocupa, por ser lo que más se da, es el policonsumo: la mayoría de los jóvenes que llegan intoxicados a las guardias de los hospitales o llaman al Servicio de Emergencia Coordinado han combinado alguna droga con alcohol,y en varios casos esa letal mezcla es su pasaporte a una cama de un neuropsiquiátrico.
"De unas 1.200 consultas que llegan por mes a las guardias del hospital, el 60% son patologías duales desencadenadas por el policonsumo de algunas drogas –mayormente marihuana y cocaína–, con alcohol. Eso genera trastornos psiquiátricos de tipo bipolares, paranoias o psicosis", precisa la psiquiatra Sandra Kassis Barcudi, directora del neurosiquiátrico Carlos Pereyra, quien admite que esas consultas han crecido tanto en los últimos años que las guardias "estallan" de pacientes.
Esa tendencia que se palpa en el Pereyra con pacientes mayores de 17 años también se refleja en la encuesta de Sedronar a alumnos menores a esa edad. De los que admiten haber consumido alguna vez éxtasis, el 68% confiesa haberlo mezclado con alcohol, lo que colabora para una deshidratación más rápida.
El peligro de ser un consumidor ocasional
Los analistas del consumo problemático de drogas aseguran que culturalmente para los jóvenes dejó drogarse dejó de ser una muestra de rebeldía, para ser una forma de recrearse. Tal vez eso explique que según Sedronar en el país los alumnos secundarios que admitieron ser consumidores tomaron en promedio 2,2 pastillas de droga sintética en un mismo día.
Ese consumo –casi naturalizado– lleva a pensar que las 5 víctimas de la fiesta Time Warp superaron esa dosis, pudieron mezclarla con otras sustancias, o simplemente eran consumidores ocasionales y decidieron correr el riesgo de probar algo que no habían ingerido antes. El uso esporádico o recreacional es muy peligroso porque es el más vulnerable a la sustancia.
"La tolerancia se produce por el consumo usual, que va generando adaptaciones en el organismo. Según afirman, Charly García tocaba bien con 3 gramos de alcohol en sangre, cuando cualquier mortal podría estar en coma con esa graduación, pero él ya había generado la adaptación. Es decir, por ahí viene un chico que nunca ha consumido una droga sintética, se toma una pastilla y lo mata y otro que ya es un consumidor habitual ya sabe qué le hace bien y qué le hace mal", explica Sergio Saracco, jefe del Departamento de Toxicología del Ministerio de Salud provincial.
Según el médico, que es director del Observatorio de Problemáticas de Consumo de la Facultad de Medicina en la UNCuyo, lo que contribuye a aumentar el consumo ocasional "es la gran oferta que hay. Antes se la buscaba en barrios conflictivos. Hoy se consigue en cualquier plaza y hasta se compra a un delivery", aseguró.
Ese orgasmo mentiroso que genera varios daños
"Las drogas son un orgasmo mentiroso, liberan dopamina, que genera gratificación, y serotonina, que tienen que ver con el estado anímico, son antidepresivos. Lo que ningún adicto admite son los daños que provocan en la conducta, como trastornos en el control de los impulsos o irritabilidad y desbordes", apuntó Sandra Kassis Barcudi, guiándose por lo que ve a diario en el hospital Pereyra.
Entre los jóvenes que admitieron haber consumido drogas sintéticas en la fiesta de Costa Salguero, hubo quien describió: "Sentí que oía los colores y veía los sonidos". Esas alucinaciones momentáneas son sólo una muestra de los efectos psicológicos, pero más evidentes y letales pueden ser los daños físicos.
"Estas drogas producen contractura muscular (que explica la descripción popular de que alguien drogado "está duro") y eso es tan intenso que destruye el músculo y libera la mioglobina que circula por la sangre y se orina. Si hay mucha de estas células musculares en la orina cuando pasan por los vasos sanguíneos del riñón los taponan y producen una falla renal", explicó el especialista en toxicología Sergio Saracco. Es esa contractura muscular lo que hace que se eleve la temperatura corporal que puede llegar hasta los 41 o 42 grados, y la sensación "de prenderse fuego" no es más que una hipertermia, a la que el cuerpo responde con transpiración para lo cual hay que estar bien hidratado.
Tras consumir alguna droga sintética, cualquiera siente que puede bailar o saltar durante horas y eso genera ganas de orinar, por lo que se hace imprescindible tomar agua, algo que faltó en la Time Warp. "A la alta temperatura de cada uno habría que multiplicarla por 20.000 y eso puede explicar que varios organismos claudiquen su actividad cerebral y sufran convulsiones, paros cardíacos o edemas pulmonares", precisó Saracco.
Variedad y accesibilidad en los boliches
Aunque haya quienes miren para otro lado, las mismas drogas que presuntamente consumieron las víctimas fatales en Costa Salguero se consiguen fácilmente en Mendoza en una fiesta electrónica de alta montaña, un boliche de ciudad o una simple reunión de jóvenes.
"Acá hay Superman y éxtasis de los más variados, con el logo Bob Esponja, el de Dolce&Gabbana o un simple corazón o rayo. El costo varía entre los $200 y los $300 por pastilla", cuenta Ariel (el nombre es ficticio porque eludió dar su verdadera identidad), quien admite que probó esas drogas y asegura que las venden en boliches locales.
Este experimentado consumidor se permitió recordar un código interno entre quienes eligen las drogas sintéticas: "Nunca comprar en una fiesta, porque seguro son experimentales", dijo.

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