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Domingo 13 de Noviembre de 2011

Fantasías de Mujer

Así se llama el primer comercio en Mendoza dedicado en forma exclusiva al público femenino. Organizan reuniones de “tupper sex”. Las fieles consumidoras de sex shop llegan hasta los 70 años.

Consoladores, vibradores, arneses, afrodisíacos, anillos peneanos, mariposas, esferas anales, geles íntimos, lencería y disfraces. A primera vista la nómina puede generar algún impacto y hasta hacer sonrojar a las más discretas.

Pero a las cosas hay que tomarlas como son: este es sólo un fragmento del muestrario de objetos sexuales que, de diverso tamaño, color y sabor, buscan y usan las mendocinas. Tanto se amplió la oferta que hay productos a medida de la pretensión de cada consumidora.

Y no son sólo jóvenes las que se acercan a los sex shop. Mujeres de hasta 70 años suelen comprar algo de todo el surtido, aunque las elecciones entre unas y otras difieren. Las primeras encabezan la demanda de chascos y cotillón para despedidas de solteras y son las habituales concurrentes a las reuniones de “tupper sex” organizadas por los mismos comercios.

Las más veteranas no pierden el tiempo y piden estimulantes vaginales como consoladores, según cuentan los propios vendedores. Para todas hay juegos: el rey de las preferencias es uno de dados en el que se libra al azar la posición y el lugar de la casa donde se concretará la misma.


Clientas reservadas
Es cierto que la práctica del acto amatorio o el disfrute individual apuntalados con estos complementos suelen mantenerse en estricta reserva, pero no hay círculo de confianza que resista a la mención de este tema.
Los avisos clasificados son un disparador de ideas y es allí donde las féminas descubren dónde se pueden conseguir la originales herramientas de placer.

Fantasías de Mujer es el primer local dedicado exclusivamente al mundo femenino, aunque cuenta con un apartado para hombres. En un contexto de privacidad, detrás de cada pared hay nuevas cosas para descubrir, tanto que uno llega a perderse entre los objetos.

“Hace ocho años que estamos en el mercado y siete que abrimos uno exclusivo para mujeres. Esta idea se nos ocurrió porque si bien ellas son consumidoras de estos complementos sexuales, le tienen miedo a la exposición pública, por lo que exigen reserva”, dice Hugo, del local ubicado en el Pasaje San Martín.

“Siempre trabajé como comerciante y un día, buscando algo para vender que no tuviera mucha competencia, pensé en este negocio. Funciona, aunque muchos tomen a estos objetos como juego, realmente fomentan el deseo y el placer”, relata.

Hugo agrega: “Hay muchas mujeres ya maduras que tienen su kit de elementos sexuales”.

Otra diferencia a apuntar es que las jóvenes eligen productos con distintas funciones, más llamativos desde el diseño, mientras que las mayores no manifiestan tantas exigencias en cuanto a la estética de los complementos.


Puerta a puerta
La vidriera de productos puede llevarse a la casa en una valija. Tal es el mecanismo de los “tupper sex”, en los que vendedoras asisten en calidad de informadoras de los productos a domicilio.

“Llevamos una muestra de cada producto y las promotoras les enseñan cómo funcionan. Incluso, se prueban los disfraces para que vean cómo quedan. Después de la reunión informativa les dejamos las tarjetas y ellas deciden”, explica el dueño de Fantasías de Mujer.

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