Economía
Domingo 28 de Agosto de 2016

Frutas: el precio del productor a la góndola trepa hasta 10 veces

El dato surge del índice de valores de origen y destino que mide la CAME. La mayor disparidad se da en la pera. La rentabilidad para agricultores es tan baja que abandonan el cultivo. Ya se perdió el 70% de la superficie trabajada.

Si los productores frutícolas mendocinos no imitaron la medida de los patagónicos, que el martes regalaron 10.000 kilos de fruta en Plaza de Mayo de Capital Federal, es porque acá las condiciones climáticas del año pasado redujeron notoriamente la producción. Sin embargo, en estos lares al igual que en el Sur, las insalvables diferencias entre lo que recibe el productor por un kilo de fruta y lo que se paga por él en la góndola superan el 1.000%. Tan baja es la rentabilidad para los agricultores locales, que según registros de la Federación Económica de Mendoza (FEM), ya se perdió el 70% de la superficie cultivada de algunas frutas.
Habitualmente la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) elabora el índice de precios de origen y destino. En julio, la fruta que lideró esa lista de 20 productos agrícolas, justamente por ostentar la mayor diferencia monetaria fue precisamente la pera, seguida de cerca por la manzana. Por un kilo de pera el productor recibió $2,10, y en la góndola se vendió a $23,50, lo que supone un aumento del 1.009%.
"En las frutas de pepita, la situación es casi idéntica. Los productores de manzana vendieron su cosecha y recibieron entre $2,50 y $3 por kilo (en la góndola cuesta $28,10). En la mayoría de los casos, no recibe el pago en efectivo, sino que es diferido y con el impacto de la inflación ese valor se deteriora aún más. Ni hablar si sumamos los costos de conservación frigorífica. Con este panorama se entiende que el pequeño productor que tiene una bajísima rentabilidad abandone el cultivo y llegue a vender su finca para un emprendimiento inmobiliario o para viñedos", analizó Alberto Carletti, representante de Economías Regionales de la FEM.
El abandono de cultivos, al que alude Carletti, no es privativo de los productores locales de manzana, sino que cada vez más se extiende a otras frutas. De acuerdo con los números de un relevamiento que maneja esa federación, ya se ha perdido el 50% de la superficie que antes estaba cultivada con cereza y más del 30% de las tierras que antaño tenían pera. La mayoría de esos productores, que forzados por la crisis debieron dejar su actividad, no logró reconvertirse a otra producción y salió del sistema.
"Esto no hace más que demostrar que ante tamaña disparidad se necesita una intervención estatal o una legislación que lo controle, como sucede en otros lugares del mundo. Si lo dejamos librado al mercado, el que sufre siempre es el productor", estimó Carletti.
De Chile a súper locales
Así planteado el horizonte de los productores mendocinos no es para nada alentador, y lo es menos si se suma el problema de la falta de competitividad para poder exportar y la preocupante inserción de frutas chilenas tanto en el mercado local, como en Brasil, histórico comprador de frutas de Mendoza.
"El mercado interno consume el 20% de lo que se produce y el 80% es lo que debería salir a Brasil o a Europa, pero para poder exportar se hace imprescindible bajar los costos internos. Es imposible que nos cueste el doble trasladar una caja de frutas de Mendoza a Buenos Aires, que de Buenos Aires a Italia", se quejó Raúl Aruani, gerente de la Asociación de Productores y Exportadores de Fruta Fresca.
Con estos precios se vuelve más difícil no sólo sostener el mercado externo, sino hasta mantenerse en el interno. "Por estos días no es extraño encontrar manzana chilena en los supermercados mendocinos y eso se explica en que una caja de esa fruta del vecino país cuesta 4 dólares más barata que la nuestra. Por día Senasa registra 10 camiones chilenos que pasan con fruta a Brasil", concluyó Aruani.
Una buena: la brecha se acortó el 0,8% respecto de junio
De los 20 alimentos agrícolas que integran la canasta del Índice de Precios de Origen y Destino (IPOD) relevados durante la segunda quincena de julio, en 11 aumentó el precio de origen, en 10 aumentó el valor destino, y en 13 mejoró la brecha entre el importe de origen y destino. 
Los precios promedios de los alimentos agrícolas desde que salen del productor y hasta que llegan al consumidor, se multiplicaron por 5,15 veces en julio, mostrando una reducción de 0,8% en esa diferencia frente a junio (5,2 veces). Un nuevo reacomodamiento en los valores de origen de varios productos fue lo que mejoró levemente la brecha.
Por Rosana Villegas
Diario UNO

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