Deportes
Lunes 18 de Enero de 2016

Gran hermano Patronelli

Alejandro dejó ganar a Marcos “porque el Loco se lo merece y no me iba a poner a competir con él”.

La sangre siempre tira. Los vínculos afectivos superan todo. Un hermano es mucho más que un hermano. Y los Patronelli dieron un claro ejemplo en el reciente Rally Dakar que culminó en nuestra ciudad. Marcos se terminó adjudicando el tercer beduino como el mejor en quads. Alejandro se llevó el del segundo puesto. Pero detrás de todo hay una historia que los engrandece aún más. Y marca lo bien que fueron criados por sus padres. "Ale me dejó ganar. No tengo dudas. Aflojó en la etapa del viernes. Creo que me cuidó", lanzó muy emocionado el flamante vencedor ante Ovación a modo de confesión. "Sí, fue así. El Loco se lo merece porque es un emprendedor y encarador. Siempre quiere ser el número uno. Y no me iba ni voy a poner a correr contra Marcos jamás", disparó a su turno el mayor con orgullo y convicción.

Se movían siempre juntos en el vivac. Se esperaban cuando uno llegada antes con el quads al final de la etapa. Funcionaron así durante toda la odisea. Y respondían que tardaban en llegar a algún sitio porque siempre uno aguardaba al otro. "Somos hermanos. Nos esperamos y bancamos", afirmó Marcos en Jujuy cuando un colega le había preguntado por qué había tardado tanto en bajar del vehículo y hablar con los medios.

Los Patronelli son los reyes de los cuatriciclos. La historia así lo certifica. Entre los dos ganaron 5 Dakar. Pero también le hacen honor a la palabra hermano. Tanto es así que el hecho de que Alejandro haya aflojado el acelerador para que Marcos termine delante de todos marca que entre ellos la competencia no existe. Con esa actitud le hicieron además un culto de honor a sus padres.

"Ale es lo más. Me dejó ganar. Podría haberlo hecho él, pero el viernes levantó la pata. Es igual o mejor que yo en esto. Es tranquilo, centrado. No como yo que soy un loco de mierda. Pienso que me cuidó", relató Marcos antes de tomar una gran bocanada de aire y no decir nada más. Sólo se dedicó a mirar hacia donde estaba su hermano mayor y quedó en suspenso durante unos segundos, para resistir ante la gran emoción que lo embargaba.

"Nos criamos juntos. Corremos y la venimos peleando desde los 9 años. Por eso este no es mi triunfo. Es la victoria del equipo. De mi familia, de Ale", acotó mientras hacía un enorme esfuerzo para no llorar, cuando la voz se quebraba.

A su vez. Alejandro no tuvo empacho en manifestar estar "feliz y orgulloso por lo de Marcos. Y por la familia. Mis viejos merecen esto y mucho más porque nos apoyan desde que somos muy chicos. Saber que los tenemos y podemos contar con ellos para cualquier cosa es el mayor premio que uno pueda tener o recibir en la vida".

Con respecto a su segundo puesto y el hecho de haberle dado luz verde al triunfo de su hermano menor, Alejandro dijo: "También soy un número uno pero detrás de él. Me siento bien así. Esto no se trata de haber salido segundo. Lo más importante es que ganó el equipo, que hicimos casi siempre los mejores tiempos, y el hecho de que llegamos ambos con una diferencia de 5 minutos habla que fuimos muy parejos y constantes".

Muchos aseguran que ambos tienen el mismo potencial arriba de un quads. Que sólo hay una pequeña brecha que los diferencia. Y no es técnica. Pero hay otra virtud que los une. Y los engrandece. Son hermanos y corrieron el Dakar como tales. Sin competencia. Sin egoísmo. Con dedicación y pasión. Juntos. Como la ley natural de la hermandad manda.

Fuente: Diario La Capital (Rosario) 

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