San Rafael
Sábado 24 de Diciembre de 2011

Hace 33 años San Rafael casi queda en medio de una cruenta guerra entre vecinos

El 22 de diciembre de 1978 Argentina estuvo a punto de pelear con Chile y para ello se amplió el aeropuerto y se construyeron pistas auxiliares en el Sur. La ciudad se preparó para un bombardeo. La historia.

La disputa por las islas del canal de Beagle se deterioró a tal punto que el 22 de diciembre de 1978 casi se inicia una guerra entre Argentina y Chile, una situación que hubiera sido peor que Malvinas, ya que en ese caso se trataba de países vecinos y hermanos. Treinta y tres años después, en el Sur mendocino aún quedan huellas de los preparativos bélicos.

Esas huellas son las pistas de aviones que se construyeron a toda marcha a medida que se incrementaba la tensión entre los gobiernos militares de ambos naciones. Por la cercanía con el país vecino, la Fuerza Aérea decidió extender la pista de aterrizaje del aeropuerto de Las Paredes y construir otras alternativas en los campos de la región.

El agrimensor Jorge Burgués, que fue encargado de obra en el aeródromo por parte de la Dirección Provincial de Vialidad, indicó que entonces la pista tenía algo más de 800 metros y ese año se le agregaron 550 metros. “Se le hizo una base de 40 centímetros para soportar a los aviones de carga, inclusive los Hércules, y por supuesto los bombarderos”.

Se arregló la parte vieja y se le agregó la nueva, todo con la misma base y con un tratamiento asfáltico triple, reforzada en la cabecera. Todo ello en tiempo récord por la inminencia de la guerra, ya que se realizó en 38 días, “incluso se trabajaba de noche”, dijo el profesional, quien aseguró que en un ritmo normal de trabajo esa obra hubiera durado unos tres meses.

Burgués recordó la premura que tenían las autoridades de entonces: “Vino el ministro de Obras Públicas en persona para decir que se empezaran los trabajos, se tomó una empresa privada que estaba haciendo trabajos para Vialidad, pero no cumplió y entonces los terminamos haciendo por administración con máquinas de Vialidad. Los ingenieros de la Fuerza Aérea dijeron ‘tenemos este tiempo’, que era el plazo que podía haber un acontecimiento con Chile”. Dijo que en los días cercanos a las fiestas ya estaba terminada la obra.

“Los únicos civiles que estaban autorizados a entrar era yo y la gente que trabajaba conmigo, me manejaba directamente con el vicecomodoro Carnelli, que era el que estaba a cargo en San Rafael de la Quinta Brigada Aérea”, añadió.

Paralelamente se construyeron pistas alternativas en caso de que el aeropuerto fuera bombardeado o se necesitara aterrizar o despegar en puntos cercanos a la cordillera, pero sólo la que se hizo sobre la Ruta Provincial 150, a la altura de donde actualmente se encuentra la estación transformadora de la Línea Comahue-Cuyo, tuvo una mayor elaboración.

Ese tramo del camino se ensanchó y reforzó para soportar el peso de las aeronaves. Burgués indicó que tiene 50 metros de ancho, 500 de largo y fue construida de hormigón.

Pero no fue la única, ya que “se construyeron varias en el Sur, cerca de Ranquil Norte se hizo una, también en la zona Agua Escondida y otra más que no recuerdo el lugar”.

Se hicieron de tierra compactada en campo virgen en lugares estratégicos y cerca de la cordillera a una distancia pensando en la autonomía de vuelo de los aviones. 

Preparativos bélicos en el Sur

En 1978 los movimientos militares se tornaron habituales para los sanrafaelinos. Los memoriosos recuerdan el paso de los convoyes por las rutas locales hacia Malargüe y también los simulacros de “oscurecimiento” y de “silenciamiento” de la ciudad durante la noche.

Se practicó reducir la visibilidad de la zona urbanizada mediante el apagado de luces, que incluía pegar papeles en las ventanas para evitar que se filtrara luz. La intención era dificultar la ubicación de la ciudad y otros objetivos para los aviones que hipotéticamente pudieran atacar la zona.

“Acá no sólo estaba presente la Quinta Brigada Aérea, sino también el Ejército; en Vialidad se abastecían de combustible las tanquetas”, afirmó Jorge Burgués, quien explicó que incluso “se había preparado la calle Jensen para ocultar los aviones, porque no se veían de arriba por la cantidad de álamos que tenía”, para lo cual se hizo un acceso directo a la pista del aeropuerto para trasladarlos en caso de que hiciera falta.

El profesional dijo que mientras duró la obra en el aeropuerto hubo ejercicios aéreos, pero “un día cerca de las fiestas se dio una alerta roja y salieron como doce aviones hacia la cordillera cargados con bombas y metrallas, y el comandante tenía la orden de bombardear ante cualquier incidente”.

Recordó que “había mucha tensión, era inminente un ataque tanto del lado chileno como argentino”. Y cuando llegó la mediación papal y se desactivó el conflicto “hubo alivio porque se evitó una guerra”.

La oportuna mediación

Todo comenzó cuando la dictadura militar argentina rechazó el laudo arbitral de 1977 de la corona británica sobre el canal de Beagle, cuya intervención había solicitado junto con Chile. La tensión fue creciendo y se elaboró un plan para ocupar el canal, que incluso contemplaba la invasión a Chile para partir su territorio y obligar a negociar al gobierno de Augusto Pinochet.

Entre las 20 y 22 del 22 de diciembre de 1978 se ocuparían las islas del canal de Beagle, a las 24 se iniciaría la ofensiva terrestre en el sur chileno y la invasión por cruces cordilleranos, y las 6 de la madrugada del día 23 se pretendía destruir la Fuerza Aérea de Chile en tierra. Pero el mismo 22 se aceptó la mediación del Vaticano y se frenó el plan. El conflicto se cerró cuando el plebiscito convocado en 1984 por Raúl Alfonsín logró un aplastante 82% a favor de aceptar la propuesta papal.

El Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile de 1984 dio solución definitiva a todos los problemas limítrofes al sur de la isla Grande de Tierra del Fuego.

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