San Rafael
Martes 14 de Junio de 2016

Hay de 2 a 4 robos por mes en escuelas de San Rafael

Padecen la sustracción de artefactos electrónicos, elementos de cocina, alimentos y dinero de los quioscos internos. Les destruyen puertas y ventanas.

Sorprendió e indignó a la comunidad el reciente robo en la escuela Abelardo Arias Balloffet, donde se llevaron hasta los cubiertos. Lamentablemente esto se enmarca en un flagelo que, cada vez más, afecta a las instituciones educativas.
Por mes se registran de dos a cuatro robos en escuelas del departamento, según el promedio obtenido sólo con los casos publicados por UNO San Rafael en todo el 2015 y en lo que va del 2016. Puede haber más que no han trascendido públicamente.
La mayoría son de noche o en fines de semana, con una modalidad casi calcada: los ladrones entran por ventanas o puertas que rompen, pese a que muchas tienen rejas, previo escalar una pared o subir al techo.
Lo que más se roban son artefactos electrónicos que las escuelas tienen para actividades educativas, como televisores, reproductores de DVD, equipos de música y computadoras; y elementos de cocina como pavas eléctricas, cafeteras y termos. También los alimentos que guardan las escuelas para sus comedores o merenderos, y el dinero de la recaudación de los quioscos que funcionan en el interior de las instituciones.
Este flagelo azota a las escuelas de todas las zonas, incluso hay más casos en la ciudad, según los casos relevados. No se salvó ni la escuela Iselín, la más céntrica de todas, que a fines de setiembre le robaron 600 pesos de su quiosco interno.
En algunos casos los “amigos de lo ajeno” han entrado más de una vez en un año (escuelas Suter, Bernardo Leiva y Hortensio Ojeda). Pero sin dudas el caso más extremo es el del bachillerato Alfredo Bufano de Ortubia 2345 de Las Paredes, que tiene el triste récord de seis robos en 2015.
“Es un daño grande sin lugar a dudas y nos ha generado cierta inquietud por la impunidad de los ladrones. Es una sensación de desprotección total”, manifestó el padre Raúl Harriague, director de la institución, quien señaló que “acá atendemos a chicos discapacitados y tenemos escuelas para adultos, servimos a los grupos más vulnerables y después nos roban, son cosas tristes”.
Recordó que “nos han robado de todo, desde el tanque de agua, dos veces, hasta una puerta. Al tanque lo vaciaron y bajaron del techo”.
Esta situación lleva a que muchas escuelas tengan que afrontar gastos adicionales para colocar medidas de seguridad, como alarmas, rejas o serenos, y también en reponer puertas o ventanas destrozadas.
“En la escuela Abelardo Arias incluso se llevaron los inodoros, ahora vamos a tratar de hacerle una ‘leonera’ (un enrejado grande), pero lo grave es que si quieren robar, buscan la forma de entrar”, manifestó Marcelo Cunquiero, delegado local de la DGE.
“En la Corvalán le robaron dos veces en un mes. Se han perdido los códigos, antes no entraban a robar a las escuelas. La Policía tampoco puede estar dando vuelta por todas las escuelas. Es una cuestión que pasa más por el respeto a los lugares que son de la comunidad”, dijo el funcionario.
José Luis Salas
unosanrafael2012@gmail.com

Comentarios