San Rafael
Jueves 29 de Enero de 2015

Historia: Francisco y Miguel Malizia, dos bodegueros italianos

Inmigrantes Ambos llegaron en busca de un mejor porvenir y comenzaron trabajando la tierra. Con el esfuerzo y los ahorros logrados construyeron sendas bodegas.

María Elena Izuel
Especial para UNO SR
marializuel@speedy.com.ar

Los hermanos Francisco y Miguel Malizia nacieron en Catania, Italia, y decidieron viajar a la Argentina, como todos los inmigrantes, en busca de una mejor vida.

Primero lo hizo Miguel, el mayor, quien arribó a Buenos Aires en 1906 y en un principio se quedó en la ciudad trabajando en lo que encontraba, pero después de cuatro años se trasladó a San Rafael, ya que eran muchas las noticias que llegaban de este hermoso lugar, que parecía la “tierra prometida”. Trabajó en el establecimiento “La Nora” donde aprendió las labores de una finca, plantando viñedos y frutales.

Al poco tiempo llegó Francisco y también se dirigió a San Rafael. Con los ahorros obtenidos los hermanos compraron una pocas hectáreas en El Toledano, en cercanías de la actual calle Costanzo.

En ese lugar conocieron a don Francisco Costanzo, un importante propietario que tenía varias hijas. Francisco se casó con Carmela y Miguel contrajo enlace con Gracia, por lo que resultó que dos hermanos se casaron con dos hermanas.

Francisco en1939 construyó una pequeña bodega en calle Costanzo, muy cerca de la bodega Strólogo. Los vinos que elaboraba eran de gran calidad y los vendió siempre por traslado. Años después no pudo seguir con el trabajo y la bodega quedó abandonada.

Por su parte Miguel y Gracia heredaron un terreno en La Tombina, trabajaron esa finca plantándola con viñas y compraron otra, donde también cultivaron viñas y su esposa siempre lo secundaba en el trabajo.

En 1948 construyó una moderna bodega en calles Adolfo Calle y Spinelli, en El Cerrito, con una capacidad de 4.800 hectolitros.

El matrimonio conformado con Gracia tuvo siete hijos. Dos varones: José, el mayor, y Antonio, y cinco niñas: Rosa, Carmen, Antonia, Elena y Francisca.

Cuando sus hijos crecieron conformó con ellos en 1955 la firma Hijos de Miguel Malizia, que llegó a tener 150 hectáreas de viñedos.

Instalaron una planta de fraccionamiento en Capital Federal y otra en Concordia, Entre Ríos.

Las marcas que registraron fueron vinos “La Ermelinda”, un vino común de mesa clarete, y “Pehuenche”. Llegaron a elaborar 1.000.000 litros, lo que demuestra la importancia de la bodega. Vendían los vinos embotellados, en damajuanas y también a granel.

A partir de 1984 la bodega dejó de trabajar. La sociedad continúa, pero sólo como propietarios de una finca.

Comentarios