San Rafael
Viernes 24 de Abril de 2015

Historia de la bodega de Estallo Sánchez y Legasa

El pasado vitivinícola de San Rafael estuvo forjado por cientos de pioneros como estos inmigrantes españoles que también invirtieron en el rubro.

María Elena Izuel
Especial para UNO SR
marializuel@speedy.com.ar

En la zona de El Tropezón existe una bodega muy antigua cuya historia es muy interesante. Los recuerdos que quedan de su primer propietario citan que  había pertenecido a Francisco Pancho Álvarez, gobernador de Mendoza entre 1914 y 1918, pero posiblemente ya estuviera edificada y hubiera pertenecido a otra persona, cuyo nombre no se ha resguardado.
La bodega era muy amplia y al lado habían construido un hermoso chalet, donde la familia de Pancho  pasaba sus vacaciones.
Mientras tanto habían  arribado de España Arturo Estallo Sánchez y Lorenzo e Ismael Legasa. Una vez que conocieron San Rafael y viendo la riqueza de la zona, con un poco de dinero que poseían formaron una  sociedad. Eran cuñados, pues Arturo estaba casado con Gabriela Legasa, hermana de ellos.
Esta sociedad, alrededor de 1928, adquirió la Bodega de Álvarez, que decidió quedarse en Mendoza.
Al poco tiempo de comenzar a vinificar, registraron las marcas Cari-Legasa-Ruesta-Zebú, de las que decían que eran “orgullo de la industria argentina”.
Su lugar de residencia era Pergamino, solo venían para la época de la cosecha y la familia completa ocupaba la gran casa.
Eduardo Fornes me ha contado que cuando él era pequeño, su padre trabajaba para esta bodega y lo llevaba en los carros sobre las bordelesas de vino a la estación del ferrocarril de Salto de Las Rosas, que luego eran despachadas a Buenos Aires.
Venta
Como surgieron algunos problemas entre los socios, decidieron disolver la sociedad.
No obstante Arturo se mantuvo con la bodega durante algunos años más hasta que finalmente decidió venderla.
Lo hizo a la firma La Franco Argentina SA, una empresa francesa que era propietaria de los ferrocarriles de Misiones. Al vender la bodega,  también les ofreció 240 hectáreas de viñedos que poseía en la zona, que aceptaron con gusto porque así tenían resuelto uno de los problemas para la elaboración.
Mientras se realizaba esta venta,  Arturo Estallo Sánchez había comprado la hermosa bodega que había sido de Juan Bautista Cornú, situada  al lado de la Iglesia de Lourdes y como ya tenía hijos, conformó la sociedad Estallo Sánchez e Hijos.
En realidad tuvo tres hijas y una de ellas se había casado con Jiménez Uría, quien se convirtió en socio de su suegro.
En su época habían difundido una propaganda que decía: “Pa’tuitos los que saben…Vinos Zebú- Cari”.
La sociedad continuó trabajando hasta 1969, posteriormente fue adquirida por Bodegas Concilio de Lascar Hermanos, en 1971.
Lamentablemente en 1998 se produjo la quiebra de esta última compañía y desde entonces se encuentra inactiva.
Al pasar por el lugar llama mucho la atención la envergadura de la bodega, ya que abarcaba muchos metros entre Mitre y Olascoaga. Sobre esta calle aún se pueden ver las enormes paredes con amplios ventanales y desde el frente, tras el portón, aún están en pie los primeros galpones de don Cornú y el gran letrero de Lascar Hermanos.

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