Jueves 28 de Julio de 2016

Historia de San Rafael: el origen de la bodega Salafia

Bodeguero. La autora narra los comienzos de Rafael Salafia desde su llegada de Italia como inmigrante y el recorrido de la empresa familiar hasta la actualidad.

Desde la zona vitivinícola de Sicilia, de donde era originaria la familia Salafia, algunos de sus miembros se trasladaron a la Argentina en 1914 y buscaron una zona apta donde ejercer su actividad. La encontraron en Mendoza y ahí se instalaron.
Viajaron el padre con dos de sus hijos. El resto de la familia, compuesto por la madre y otros cinco hijos, se quedaron en Granmichele, Catania. Uno de los chicos se llamaba Rafael y tenía 15 años, había nacido en 1899.
Pasados unos meses llegaron dos hermanos más, tal como tenían previsto, pero a poco de arribar estalló la Primera Guerra Mundial y los dos jóvenes sintieron que su patria los llamaba y se alistaron para regresar a luchar por ella. El gobierno italiano les pagó el viaje de regreso. Después de un tiempo recibió el padre la triste noticia de que uno de sus hijos había muerto en la lucha.
Al llegar a San Rafael eligieron Las Paredes para instalarse. Al principio el padre y los hijos trabajaron como obreros y luego tomaron un contrato en fincas de Víctor Denis.
En 1920 Rafael ya había adquirido un pequeño terreno y plantado con viñas, era un pequeño viñedo de uvas Malbec y Pinot blanco, las que cultivaba artesanalmente.
En ese mismo año se casó con Margarita Greco, de cuyo matrimonio nacieron siete hijos: tres varones y cuatro niñas.
En 1935 la muerte inesperada del abuelo los sorprendió y la familia se sintió nuevamente abatida.
Buscando el bienestar para su familia, don Rafael vendió las 15 hectáreas que poseía a la Junta Reguladora y con ese dinero compró otra propiedad, de 10 ha, a los hermanos Bertani, sobre la ruta 143, donde construyó una gran casa para su familia. Y en 1945 inauguró una pequeña bodega, donde pudo elaborar su propia producción.
Con la ayuda de sus hijos fue ampliando la bodega y lograron ventas importantes. Fueron adquiriendo nuevas tierras donde también plantaron viñedos.
Fue miembro activo de la Cámara de Comercio, y desde la Específica de Bodegueros defendió siempre la industria vitivinícola.
Fue un hombre muy honesto y trabajador, su vida fue una constante lucha en bien de su familia. Falleció cuando sólo contaba con 62 años, pero dejó una gran herencia: el ejemplo de su vida. Actualmente la tercera generación de esta familia dirige el destino de la bodega, que fue ampliada en sus dimensiones y dotada con la tecnología que se necesita en estos momentos.
Poseen viñedos en Las Paredes y Cuadro Bombal. Los vinos se distribuyen en todo el país.
En el Concurso Internacional de Bordeaux, Francia, en 1991 les fueron otorgadas dos medallas de bronce al vino blanco fino Chablis y tinto fino Borgoña. Este premio significó que los vinos eran una garantía de calidad y de nivel internacional.
Otros premios recibidos: en Turquía, en 1998, medalla de Plata por Champagne, Medalla de Oro en 1998, en La Mujer Elige, en 1999 medalla de plata por Malbec en Sudáfrica, y Medalla de oro en La Mujer Elige en 2000. Durante el mes de abril de 2016 recibieron medalla de oro por el vino espumante “Sexto sentido”, el puntaje más alto que se le dio a un vino de esa categoría, en un concurso en Israel.
La empresa posee 120 hectáreas con viñedos. Las variedades plantadas son de alta calidad enológica, destacándose entre las tintas Cabernet Sauvignon, Malbec y Bonarda; entre las blancas Chardonnay, Chenin Blanc, Torrontés Riojano y Pedro Giménez.
A partir de 1998 sólo se dedican a elaborar los vinos finos varietales “Il Segreto”, y los vinos espumantes “Murville”, habiendo logrado calidad en ambos, como lo demuestra el premio obtenido.
Poseían otra bodega sobre la calle Jensen que perteneció a la firma La Palmera, de los hermanos Fernández, quienes la adquirieron del señor Zavatieri. Hace un tiempo la vendieron. Anteriormente había pertenecido a don Carlos Jensen, quien a su vez la había adquirido de Rodolfo Iselín. Dentro de esta propiedad se encuentra la que fue la segunda casa de Iselín.
En estos momentos, en lo que fue la gran casona familiar (la que don Rafael construyó para toda su familia y que fue quedando vacía a medida que los hijos y nietos se casaron), se ha abierto un restaurant llamado “La Casona de Murville”, alquilada a un concesionario.
María Elena Izuel
Especial para UNO SR
marializuel@speedy.com.ar

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