San Rafael
Lunes 29 de Febrero de 2016

Historia de San Rafael: Félix Rodríguez y la famosa bodega que erigió: “El Rosal”

Historia de San Rafael. La autora cuenta el inicio de la empresa formada por este pionero que llegó a San Rafael desde Buenos Aires. El éxito y ocaso de su firma

Por María Elena Izuel
Cuando el comandante José Antonio Salas adquirió los terrenos para levantar los cuarteles de Cuadro Nacional, viendo las bondades de la tierra compró para él un cuadro, que denominó Cuadro Salas. Con el tiempo sus hijos comenzaron a vender partes de ese terreno y fue así  que en noviembre de 1894 el doctor José A. Salas le vendió a Ramón Arias 200 hectáreas de su propiedad. 
Posteriormente, en 1916, don Ramón vendió 60 hectáreas a Félix María Rodríguez y 4 al Ferrocarril.
Rodríguez nació en Buenos Aires y, según las escrituras, en el momento de efectuar la compra ya era viudo. A poco de adquirir la propiedad donó a la Municipalidad una calle con salida a la avenida Mitre, de Norte a Sur, en el límite Oeste del terreno, lo que es actualmente  la calle Callao. 
En esas tierras y en otras, que posteriormente adquirió, que sumaban en total 100 hectáreas, plantó viñedos de las variedades Malbec, Verdoc, Semillón y Pedro Jiménez. 
Reservó un espacio grande para levantar su bodega, a la que llamó “El Rosal”. Fue un establecimiento muy importante en San Rafael, en el que anualmente elaboraba 16.000 hectolitros de vino con el producto de sus propias viñas. 
El Rosal era un modelo entre otras, ya que poseía espléndidas piletas construidas en cemento armado. Estaba situada en calle Callao, era una bodega muy grande, tenía tres cuerpos y paredes muy anchas, con capacidad de 2.000.000 litros; 700.000 litros en cubas de madera de roble y 6 toneles de 40.000 litros cada uno. Tenía piletas de fermentación y de estacionamiento, 16 piletas en el piso alto de fermentación y dos abajo, que recogían todo el vino para estacionamiento. El añejamiento se hacía en toneles de roble.
Compró luego más terrenos y siguió plantando: tenía 10 hectáreas plantadas con uva para exportar (de variedades cereza y moscatel rosado), 84 de tierras con alfalfa y otras 50 con frutales de todas las variedades, cuya producción la elaboraba en el secadero de frutas que poseía en una finca en El Cerrito llamada “La Mal Querida”.
“Tanto la bodega como las fincas de Rodríguez eran administradas por su hijo Manuel Rodríguez, quien era muy progresista, por lo que le imprimía un buen ritmo a los negocios. Eso lo demostró en el incremento que tuvo la venta de sus productos, que estaba en proporción al conocimiento de la calidad que pedían los mercados de consumo”. (La Piragua página 22, marzo 1923).
Por una publicidad aparecida en el número especial de Los Andes, en 1920, podemos leer que  ofrecía: “Existencia permanente de los mejores vinos de esta zona hechos de uvas escogidas y con la menor composición química ni adulteración de sustancias vinícolas. Vinos tipo Burdeos de mucho cuerpo para cortes y aptos para embotellar, vinos blancos semillón, moscatel, Pedro Jiménez, etc. Tipos especiales para exportar”.
En marzo de 1924 don Félix María Rodríguez vendió su propiedad El Rosal a la Sociedad Máximo Fioravanti y Cia, de Buenos Aires, en la escritura está detallado que tenía “55 hectáreas cultivadas con viña, intercaladas con frutales y un establecimiento vitivinícola, casa habitación y otras dependencias, como así también la vasija, maquinarias, materiales de bodega y la marca Registrada El Rosal”. 
La venta se hizo efectiva en diciembre de 1926.
Por lo que se entiende de la lectura de la escritura, parece que  los negocios no le habían ido del todo bien, tenía dos hipotecas bancarias sobre la propiedad y una traba por un juicio de separación que le había iniciado su segunda esposa, Fanny Howard. 
La sociedad compradora se hizo cargo de las hipotecas. Sin embargo se estipulaba que la cosecha de los viñedos, que ya estaba vendida, quedaba en poder del vendedor y a su cargo todos los gastos que deparara la cosecha. En ese momento la tenía arrendada, pero al producirse la venta quedó sin efecto el arriendo.
No tengo datos sobre qué pasó con Félix Rodríguez, posiblemente haya regresado a Buenos Aires, de donde era originario.
La bodega El Rosal fue comprada hace relativamente poco tiempo y hoy está restaurada y en pleno funcionamiento.

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