San Rafael
Sábado 25 de Julio de 2015

Historia de San Rafael: Mitos y curiosidades de la vitivinicultura de antaño

Costumbres del mundo del vino. La autora recopila y narra procesos que se hacían en el pasado que bajo la mirada actual suenan extraños y hasta graciosos.

En este artículo les voy a contar cosas curiosas que ocurrían en el pasado de la vitivinicultura. Son temas que se daban por cierto por entonces, aunque hoy la mayoría de ellas no se practica.
Costos
Alrededor de 1909 cada bordelesa de vino traída de Europa al puerto de Buenos Aires costaba $2,40 de flete, mientras que la misma cantidad, por enviarla a Buenos Aires en el tren desde Mendoza costaba $7,20. 
Eso era muy perjudicial para los vinos de Mendoza porque los fletes  se encarecían y no se vendían. El traslado en tren era por entonces casi tres veces mayor que el flete en barco, no se consideraban distancias, transporte, ni ventajas para el vino.
Consejos
Este consejo que sigue es muy gracioso. En el libro sobre Vitivinicultura Argentina de 1910 se aconsejaba que en el sistema de molienda debía preferirse la efectuada con “los pies desnudos del hombre porque estruja mejor los granos sin peligro de romper la semilla que podría ceder al caldo, aceite u otras sustancias que puedan desmerecer al vino”. 
En ese entonces ya había máquinas muy buenas como la moledora Garolla, por eso es llamativo el consejo. Hoy se sigue haciendo el vino patero y es muy solicitado como vino artesanal, muchas personas prefieren éste a los de tipo industrial.  
Otro consejo tenía que ver con la fermentación: decían que debía hacerse lo más rápido posible y suspenderla cuando hubiera alcanzado el grado de azúcar que debía tener el vino. Además recomendaban el uso de vasijas de roble, debiendo efectuar el trasiego en forma oportuna.

Clarificación
Los vinos, al principio, les salían muy turbios y era necesario clarificarlos. Para lograrlo se agregaban al vino sustancias clarificantes, que en un principio provocaban un mayor enturbiamiento pero luego se depositaban en el fondo y el vino quedaba límpido. Las sustancias utilizadas eran de origen mineral o animal. 
Con los primeros no se conseguía más que limpidez en el vino, pero con los de origen animal, como tienen casi todos albúmina, podían  arrastrar todas las sustancias suspensas en el vino, y no sólo se conseguía dar al vino limpidez, sino que se podían corregir ciertos defectos como la excesiva astringencia y la intensidad colorante.
 
Dato curioso
Hasta hace muy poco los vinos blancos eran turbios, por más que probaban con varios métodos no conseguían clarificarlos, por ese motivo se inventaron las copas de color verde o humo, para el vino blanco. 
En cambio en la actualidad ya no se usan porque los vinos son muy claros y la copa de vino es de cristal transparente.
En casi todas las casas donde existan matrimonios que ya tienen algunos años de casados, seguramente tienen un juego de copas con las copas de color.
 
¿Conocías esta leyenda?
Contaban los griegos que el dios Dionysios (dios del vino) paseando por una campiña se prendió de una bella y exótica plantita. 
Para llevarla consigo y preservarla de los rigores del sol, la guardó en el interior de un hueso de ave que encontró en los alrededores. Pero la planta creció y el receptáculo le resultó pequeño, por lo que lo trasplantó al interior de un hueso de león, de mayor tamaño que el anterior. 
Al continuar su evolución, el dios volvió a cambiar la planta de lugar y la depositó en el interior de un hueso de asno donde permaneció hasta que llegó a su destino y la enterró definitivamente. Con el paso del tiempo la planta fructificó en brillantes racimos llenos de luz.
El dios elaboró con los granos una bebida que compartió con los hombres y observó que si la bebían en pocas cantidades, estos se ponían alegres como los pájaros, si se excedían un poco los arranques de furia y valor alcanzaban a igualar la ferocidad del león y si abusaban de ella, agachaban la cabeza y adoptaban poses y conductas propias de un asno.
Con esta historia explicaban los griegos los cambios de conducta que ocurren en el hombre ante la toma de vino sin control, según el “Libro de Oro Vendimia” (Mendoza 1986).
María Elena Izuel
Especial para UNO SR
marializuel@speedy.com.ar

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