Economía
Domingo 29 de Noviembre de 2015

Horizonte nublado para la vitivinicultura

El excedente de agua de este año está alterando las labores culturales. Hasta el momento la calidad de los vinos no se vería afectada porque aún no ha comenzado la cosecha 

Adrián Giunta
giunta.adrian@diariouno.net.ar

Parece una paradoja pero no lo es. En Mendoza ya es muy habitual hablar de emergencia hídrica, sin embargo, el exceso de lluvias está complicando la situación de la vitivinicultura en Mendoza.
 “La cosecha 2015 y 2016 se va a ver afectada por el exceso de agua”, dijo Sebastián Lafalla, de la Asociación de Viñateros del Este.
Lafalla considera el 2015 como un año complicado para la vitivinicultura. Sucede que a los problemas que enfrenta el sector por el excedente de vino y las trabas a las importaciones, se suman las complicaciones climáticas. “El año viene complicado, el agua provoca alta humedad y favorece la aparición de hongos. Si sigue lloviendo hasta la época de cosecha, la situación será muy complicada”, advirtió Lafalla.
Así, con diferentes matices, eventos extremos del clima como el fenómeno de El Niño han ido condicionando al sector.
“El efecto de El Niño ya se está haciendo sentir”, dijo Lafalla.
Alfredo Aciar, economista de la Fundación Ideal admite sí que el exceso de agua es una complicación, sobre todo por las labores culturales, pero al mismo tiempo advierte que en el caso de las precipitaciones es tan importante el cuándo como el cuánto.
“No es lo mismo que llueva mucho ahora a que llueva durante la época de la cosecha”, asegura Aciar.
La humedad facilita la aparición de peronóspora, oídio y botrytis, que  son una amenaza para la vid y tienen una elevada capacidad destructora. Esta situación provoca un problema adicional, sobre todo, para los pequeños productores: se incrementan los costos de producción de la cosecha, ya que se debe realizar deshoje, raleos y, muchas veces, se realizan tratamientos que son lavados por la lluvia al poco tiempo de ser aplicados.
La ingeniera agrónoma Nadya Calderón explicó a N&E que una de las complicaciones que provoca el exceso de humedad es que obliga a los productores a hacer los tratamientos fitosanitarios de manera más regulares. “Ante esta situación hay productores que pueden hacer los tratamientos y otros que no”, aseguró Calderón.
Para Juan Carlos Pina, director ejecutivo de Bodegas de Argentina, sería una exageración a esta altura del año decir que el exceso de agua afectará la calidad de los vinos.
“Es verdad que este año ha llovido más de lo habitual, pero tenemos la ventaja de contar con excelentes páginas meteorológicas que le permiten a los ingenieros agrónomos conocer con anticipación cuándo lloverá y eso les facilita las tareas al momento de planificar las curaciones”, destacó y ejemplificó: “Lo importante es planificar: no vas a curar la vid un día martes si sabés que el miércoles va a llover”.
Pina asegura que la calidad de los vinos no se verá afectada porque en el sector se están tomando las precauciones necesarias. “Hasta ahora no hay nada que nos indique que se va a ver comprometida la calidad de los vinos”, resaltó.
El ejecutivo apeló a la memoria para quitarle dramatismo a la situación: “Nunca llovió tanto como en 1998 y de eso ya aprendimos. Con la experiencia y la tecnología que hay ahora, nos tiene que ir bien”.
La visión de Pina es compartida por Aciar. “En 1998 llovió mucho pero fue en enero y febrero, en plena época de cosecha pero ahora la situación no es la misma”, señaló.

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