Política
Jueves 31 de Marzo de 2016

Imputan a Daniel Angelici por tráfico de influencias

Carrió definió a Angelici como el supuesto enviado del gobierno "que tenía diálogo con el juez (Norberto) Oyarbide, a quien le solicitó que se jubilase".

Un fiscal federal imputó ayer al presidente de Boca Juniors y dirigente del PRO, Daniel Angelici, la presunta comisión del delito de "tráfico de influencias" y pidió a un juez que lo cite a declaración indagatoria.

El pedido, que señala que "traficar influencias significa traficar el poder de inclinar la balanza para un lado o el otro, ya sea a través de favores, amistad o abusando de cualquier otra situación de privilegio", fue realizado por el fiscal Federico Delgado al juez federal Sebastián Casanello.

Se trata de la causa en la que el martes pasado la diputada nacional de la CC-ARI y aliada del gobierno Elisa Carrió ratificó su imputación contra Angelici como presunto operador de la administración de Mauricio Macri en la Justicia.

Carrió definió a Angelici como el supuesto enviado del gobierno "que tenía diálogo con el juez (Norberto) Oyarbide, a quien le solicitó que se jubilase". También dijo que almorzaba con magistrados y fiscales vinculados a Boca y que solía afirmar que "ayudaba al presidente sin cumplir ninguna función institucional".

"La cuestión a dilucidar judicialmente, entonces, es si Angelici actuó y actúa como operador", postuló el fiscal, y circunscribió el delito imputado como el contemplado en el artículo Nº 256 bis del Código Penal.

Ese artículo prevé penas de uno a seis años de cárcel para quien, "por sí o por persona interpuesta, solicitare o recibiere dinero o cualquier otra dádiva o aceptare una promesa directa o indirecta para hacer valer indebidamente su influencia ante un funcionario público, a fin de que éste haga, retarde o deje de hacer algo relativo a sus funciones".

"Trafica influencias quien las tiene. De lo contrario, sería un vendedor de humo. En otras palabras: traficar influencias significa traficar el poder de inclinar la balanza para un lado o el otro, ya sea a través de favores, amistad o abusando de cualquier otra situación de privilegio", reflexionó Delgado.

Al respecto, añadió: "La norma sanciona el mero hecho de jactarse de que la administración pública puede obrar de modo ilegítimamente direccionado y busca preservar la transparencia e imparcialidad de la función pública. Siempre que, recordemos, la influencia sea real".

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