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Lunes 30 de Enero de 2017

Incendios comienzan a dar respiro a Chile, que inicia la reconstrucción

La tragedia que sacude al vecino país despertó la solidaridad de varios países del mundo que han enviado aeronaves, brigadistas (bomberos forestales) y maquinaria para controlar las llamas.

Con la incorporación de un avión tanquero ruso, Chile amplió este lunes su capacidad para combatir los devastadores incendios forestales que tras varios días de avanzar sin control comienzan a dar tregua en el centro del país.

La tragedia que sacude a Chile despertó la solidaridad de varios países del mundo que han enviado aeronaves, brigadistas (bomberos forestales) y maquinaria para controlar las llamas. El avión Ilyushin Il-76 llegó con su tripulación para permanecer en el país "el tiempo que sea necesario", comenzando su trabajo por la región de la Araucanía (sur), señaló el canciller chileno, Heraldo Muñoz, encargado de recibirlo en el aeropuerto internacional de Santiago.

La aeronave se suma a otros aviones tanqueros llegados de Estados Unidos y Brasil y a más de 500 de brigadistas y expertos de países como Francia, Argentina, Venezuela, España, Perú entre otros.

En las últimas horas, el mayor foco de emergencia se concentró en la comuna de Portezuelo, en la sureña región del Biobío, donde el avance del fuego obligó a evacuaciones preventivas.

De acuerdo con la Corporación Nacional Forestal (CONAF, hay 3.782 damnificados, 1.108 albergados, 1.047 viviendas destruidas y unas 379.000 hectáreas de superficie afectada.

La región de OHiggins, donde comenzó a magnificarse la simultaneidad de incendios, tiene una "situación calma y no tenemos nada relevante en incendios forestales", comentó Aarón Cavieres, director de Conaf.

Esto marca "un gran cambio, porque desde esta región hasta el norte (del país) ya tenemos la situación controlada con pequeños focos", agregó el funcionario en rueda de prensa.

Asimismo, más de 40 personas fueron detenidas o interrogadas "por su eventual responsabilidad en incendios forestales", en el marco de la investigación que busca determinar si los incendios fueron desatados intencionalmente.

Junto con el combate al fuego, la preocupación de las autoridades se centra en organizar a las 11.000 personas desplegadas entre brigadistas, bomberos, policías y voluntarios que se suman a los vecinos para acabar con las llamas.

Con campamentos en donde se prepara comida y se reparten productos de primera necesidad, organizaciones no gubernamentales brindan apoyo a vecinos de pueblos como Santa Olga, una localidad
que se transformó en símbolo de la tragedia al quedar totalmente destruida por las llamas.

Asimismo, veterinarios tratan a animales víctimas del siniestro.
Reconstrucción en marcha
Con 11 muertos y cientos de miles de hectáreas consumidas por las llamas, los incendios forestales se transformaron este enero en una nueva catástrofe a enfrentar por el país sudamericano castigado a lo largo de la historia por terremotos y tsunamis.

Una nueva tragedia que puso en el ojo de la tormenta a la presidenta Michelle Bachelet, cuya gestión de la catástrofe ha dejado descontentos al 73% de los chilenos, según una encuesta semanal de la consultora privada Cadem.

Para la presidenta, que entregará el poder en marzo de 2018, lo importante es que el país pudo "sostener y aumentar las fuerzas de combate", impidiendo que el fuego provocara más víctimas mortales.

Además aseguró que su gobierno tiene los recursos económicos para levantar las zonas afectadas.

"Hay recursos no solo para responder a la emergencia, sino también a lo que va a ser la etapa de posterior normalización y reconstrucción", necesaria en los poblados arrasados por el fuego.

Con casi 20.000 personas destinadas a la emergencia, la mandataria anunció que levantó el estado de excepción por catástrofe que regía para Valparaíso, afectada por incendios en los primeros días del 2017, para mover al centro y sur del país a los efectivos que estaban desplegados en la zona.

Asimismo, Bachelet aseguró que se avanza en el pago de ayudas a personas que perdieron sus viviendas, el reparto de forraje y otros insumos agrícolas a los productores rurales afectados, así como en un plan para ofrecer en los lugares afectados las condiciones necesarias para iniciar el periodo escolar en marzo.

"Quiero darles a todos la tranquilidad que estamos avanzando sostenidamente, que vamos a ganar la batalla no solo apagando los incendios sino reconstruyendo la vida de los afectados", agregó.

Unas 547.000 hectáreas han sido destruidas durante la temporada 2016-2017 que comenzó en julio pasado.

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