San Rafael
Domingo 06 de Noviembre de 2011

Inclusión para formar hombres

El Atlético Pilares nació a partir de los campeonatos barriales organizados por la congregación del Tabernáculo de Vida y Paz. Su obra tiene como objetivo la inserción, sin fines religiosos 

En el año 2010 el pastor Víctor Doroschuk le dio la responsabilidad a Daniel Bini de coordinar el ingreso del Atlético Pilares a la Liga Sanrafaelina de Fútbol.

Esta decisión marcó un antes y un después en la historia de esta comunidad, que logró el objetivo de insertar a muchos valores en el fútbol semiprofesional.

Varios de esos chicos que hoy juegan en Pilares nacieron en los campeonatos barriales y fueron rescatados de las zonas más marginales de la ciudad.

Bini fue quien trabajó en la organización del team naranja con la supervisación y dirección de Víctor Doroschuk.

El objetivo principal para la institución es formar personas de bien que tengan una competencia en el deporte y que esta actividad sea parte del aprendizaje que cada individuo necesita para enfrentar la vida.

Al respecto el religioso señaló que “la vida es una competencia y el fútbol una herramienta que debe servir para enfrentarla”.

A partir de esta idea se planificó un trabajo a corto plazo para darle al club la posibilidad de crecer en el ámbito local.

Los primeros pasos de Pilares fueron erráticos y según Bini “un cambio muy grande para los chicos desde lo filosófico y lo deportivo”.

Para consolidar el proyecto, este año la dirigencia de la entidad designó a Waldo Melzi entrenador y a partir de su llegada se mejoró en lo futbolístico, manteniendo siempre la misma identidad.

Para Doroschuk este aspecto es fundamental, porque “convencimos a los jugadores de otros clubes que participan en la comunidad religiosa a que nos acompañen en el proyecto”.

Para Daniel Agostinelli, jugador del club, “la llegada a esta institución fue un cambio muy grande desde lo humano, lo espiritual y lo deportivo”.

Aquí, mencionó el volante, “nos enseñan el camino que debemos seguir, después la decisión de recorrerlo dependerá de cada uno”.

El orden y el respeto por el rival y los árbitros es una de las obligaciones que deben tener los jugadores de Pilares, indicó Bini.

Estos conceptos nacieron en el pensamiento de Doroschuk y la clave para cumplirlos, según el pastor, “es valorar al ser humano a partir de uno mismo”.

Con esta premisa y más los refuerzos conseguidos, Pilares logró el campeonato de la B sanrafaelina y ascendió esta año a Primera A.

Lo deportivo es importante, dijo Bini, pero “el proyecto es mucho más ambicioso desde lo humano y lo espiritual”.

Para Jorge Maturana, otro jugador del club, el relato de Bini se condice con la realidad que le tocó vivir en la institución y expresó que “aquí para jugar nadie tiene la obligación de pertenecer a la comunidad religiosa, pero los valores que nos inculcaron nos sirvieron para mejorar en nuestra vida personal”.

El próximo paso es la construcción de una serie de canchas que le permita a la entidad aglutinar a más de 500 chicos y jóvenes que forman parte de las divisiones inferiores.

Un esfuerzo para seguir incluyendo a los niños y jóvenes.
 

Comentarios