Policiales
Jueves 31 de Diciembre de 2015

Investigan un posible nexo entre las muertes de dos ancianos

Se trata del crimen del ex militar Guido Rodríguez (89) y el deceso de Clementina Barroso (81) en sus casas. Vivían a tres cuadras de distancia en la calle Videla Castillo. A ella la hallaron el sábado y a él, al día siguiente

Catherina Gibilaro
gibilaro.catherina@diariouno.net.ar

Seguramente uno de los enigmas que intentará develar el fiscal de Capital, Gustavo Pirrello, será si hay un nexo entre la muerte de una anciana y el asesinato de un ex militar, Guido Rodríguez (89), ambos domiciliados en la calle Videla Castillo, de la Cuarta Sección, de Ciudad, y a tres cuadras de distancia uno del otro. El cadáver de Clementina Barroso (81), quien residía desde hacía dos meses en la mencionada calle al 2674, en una habitación que había alquilado, fue encontrado el sábado por la policía luego de que una vecina llamara al 911 porque sentía que de la pieza ubicada al lado de su casa salía un olor nauseabundo. La mujer se preocupó porque sabía que Clementina vivía sola.
Cuando llegó al lugar, personal de la Comisaría 4ª, con una barreta que le prestó un vecino, abrió la puerta. Los efectivos encontraron el cuerpo de la anciana tendido en el suelo y en avanzado estado de descomposición.
Según fuentes allegadas a la investigación, lo primero que notaron los pesquisas fue que en la pieza había desorden: concretamente más de un mueble estaba corrido. Podría haberse debido a que ella se haya sentido mal y para evitar caer al piso se tomó de los muebles provocando su desplazamiento del lugar original.
No obstante, no se descarta que Clementina haya sido atacada por un desconocido que la mató para robarle. Ante la incertidumbre sobre lo ocurrido, la fiscalía que investiga caratuló el caso como averiguación muerte.
Las causas reales del deceso de la anciana se conocerán cuando se expida el Cuerpo Médico Forense, luego de realizar la necropsia.
¿Posible vinculación?
La necropsia de Clementina cobra vital importancia para el fiscal que entiende en esta y en la muerte del ex militar. Al ex suboficial principal Rodríguez lo mataron con fuertes golpes que le hicieron perder piezas dentales e, incluso, le rompieron la mandíbula luego de sorprenderlo en su vivienda de calle Videla Castillo 2909, o sea, a tres cuadras de la pieza que habitaba la anciana. Él también vivía solo tras la muerte trágica de su esposa hace 5 años.
Por ahora, los dos casos tienen en común que ambos fueron descubiertos por vecinos por el olor que provenía de las viviendas.
Un tema no menor es determinar la data de la muerte. Tal vez pueden haber sucedido el mismo día con una diferencia de horas.
Por el crimen de Rodríguez hay un detenido: Mario Abel Espinosa(32), quien fue arrestado en General Alvear luego de haber sido visto en el auto que le habría robado a la víctima, un VW Gol, que apareció quemado. El fiscal Pirrello ya lo imputó de homicidio criminis causa (matar para ocultar otro delito) y la pena es perpetua. Ayer personal de la Policía Científica entregó las llaves de la casa a Isabel, la hija de Rodríguez –llegó desde Buenos Aires– tras concluir  los peritajes y según trascendió en la casa habrían encontrado dinero. 
“No escuchamos ningún grito”
 Viviana Vidal vive cerca de la anciana. Ayer dialogó con UNO y relató: “Nosotros (en alusión a ella y su familia) no escuchamos gritos que provinieran de la pieza de Clementina porque en esta calle el tránsito vehicular es espantoso. El sábado la policía le pidió prestada a mi marido una barreta con la cual abrieron la puerta de la habitación donde ella vivía y él la vio tirada en el piso”.
Respecto al carácter de la mujer fallecida señaló: “No nos saludábamos. Ella apenas se asomaba a la puerta muy de vez en cuando. No puedo decir si tenía hijos o no. Vivía acá hace poco tiempo y sólo una vez la vimos conversando con un hombre joven, de cabello colorado, pero nunca más lo volví a ver”.
La mujer dijo además: “Mi esposo la vio por última vez antes de Navidad. Cuando murió, la dueña de la pieza de al lado, no estaba porque había viajado a San Juan. Contrariamente, se hubiera percatado de que algo no andaba bien. Clementina tenía dificultades para caminar y lo hacía con un andador. Mal puedo decir entonces sobre lo que le pasó porque no vi nada que me llamara la atención. Lo que sí me resulta raro es que al otro día apareciera, tres cuadras más adelante, un anciano asesinado. Esta zona está llena de gente mayor que vive sola y esto me preocupa mucho”.
 

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