Mundo
Lunes 20 de Julio de 2015

Izaron la bandera cubana en la embajada de Washington

El histórico gesto puso fin a décadas de hostilidades. Manifestantes pidieron el cese del embargo.

Estados Unidos y Cuba reanudaron este lunes sus relaciones diplomáticas y la bandera cubana volvió a ondear en su embajada en Washington, un histórico gesto que puso fin a décadas de hostilidades entre los dos vecinos, aunque aún resta un largo camino para que normalicen sus lazos.
Tres militares marcharon por la puerta de la embajada e izaron el estandarte cubano -rojo, blanco y azul con una estrella solitaria, acompañados de los acordes del himno cubano.
Bajo un calor sofocante, unos 500 invitados y una pequeña multitud de curiosos acompañaron la ceremonia en el edificio -una pequeña mansión neoclásica de piedra caliza- que desde inicios del siglo XX representa los intereses cubanos.
Afuera de la sede diplomática manifestantes protagonizaron algunos disturbios al grito de "¡Viva Cuba!", "¡Fidel, Fidel!" y "¡Cuba sí, embargo no!", en medio de un frenesí de camarógrafos, fotógrafos y periodistas de varios países.
Poco después de la ceremonia de reapertura de la embajada, el secretario estadounidense de Estado, John Kerry, recibió en su gabinete al canciller cubano, Bruno Rodríguez, en la primera reunión de este nivel entre los dos países desde 1958.
Camino largo y complejo
Los dos diplomáticos mantuvieron un encuentro que se extendió una hora más de lo previsto, y en la conferencia de prensa conjunta ambos admitieron las dificultades que deberán superar para alcanzar una normalización completa de las relaciones bilaterales. "No se confundan, el proceso a la normalización completa de las relaciones (...) será largo y complejo. En el camino habrá tropiezos y momentos de frustración. Será necesario tener paciencia. Todo eso es razón suficiente para empezar", dijo Kerry a la prensa.
Por su parte, Rodríguez dijo que entre las dificultades fundamentales que los dos países deberán superar se encuentran el levantamiento del embargo estadounidense a Cuba, que dura medio siglo, y la devolución del territorio donde se encuentra la base naval de Guantánamo.
Kerry respondió que el propio presidente Barack Obama ya formuló diversos llamados al Congreso estadounidense para que levante el embargo a Cuba, pero dejó claro que por el momento la devolución de la base de Guantánamo no está en discusión. "En estos momentos no tenemos la intención de modificar el actual tratado" de arrendamiento del territorio donde se encuentra la base, dijo Kerry, quien sin embargo admitió que Washington "comprende que Cuba tenga sentimientos muy fuertes" con relación a este tema.
Durante la ceremonia de reapertura de la embajada, Rodríguez había mencionado en su discurso que la ceremonia culmina "una primera etapa del diálogo bilateral y abre paso al complejo y seguramente largo proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales".
Estados Unidos estuvo representado en la ceremonia por la subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, y el jefe de la misión estadounidense en La Habana, Jeff DeLaurentis. Jacobson y la diplomática cubana Josefina Vidal, las dos mujeres que condujeron las delicadas negociaciones de alto nivel durante seis meses, pasaron la ceremonia conversando como viejas amigas, y posaron juntas y sonrientes para fotos ante la bandera cubana.
En La Habana, un día "como cualquier otro"
En La Habana, la misión diplomática estadoundiense no mostraba cualquier señal de vivir un día extraordinario, e incluso la bandera de Estados Unidos aún no fue instalada al frente de la sede diplomática.
El secretario de Estado, John Kerry, viajará a La Habana el 14 de agosto para presidir la ceremonia de izado de la bandera estadounidense en la sede de la embajada frente al Malecón Habanero.
Entre los pocos elementos que marcaban el cambio de estatuto, había un pequeño cartel impreso en inglés en la entrada que decía: "Embajada de Estados Unidos, La Habana, 20 de julio", rematado con una pequeña bandera estadounidense pegada a la reja.
Según un agente de seguridad consultado por la AFP, la vigilancia fue reducida ligeramente en torno a la legación, delante de la cual había decenas de periodistas y curiosos atentos al menor movimiento. "Es un día de trabajo como cualquier otro", indicó a la AFP una fuente de la representación, precisando que todos los funcionarios iban a modificar sus pies de firma en la correspondencia de papel y digital Jeffrey, un empleado del servicio consular, saludó un "día histórico", mientras otro funcionario estadounidense contó bajo anonimato que iban a "celebrar" el acontecimiento este lunes en el interior del edificio. - Silvio, un anónimo más en la multitud
Silvio Rodríguez, uno más
En medio de la multitud que se apretujaba en la sede de la embajada de la isla en Washington, el cantautor cubano Silvio Rodríguez parecía un anónimo más. "Nunca pensé vivir este día, y mucho menos vivirlo aquí, en Washington", dijo Rodríguez a la AFP.
En otra sala, Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, dijo que "es un día fantástico. Personalmente, veo este día como una gran victoria de los cubanos, ya que ahora podemos tener relaciones igualitarias y de respeto mutuo".
En un gesto simbólico, el pabellón cubano se sumó esta madrugada al resto de banderas de otros países que ondean fuera del edificio del departamento de Estado en Washington, constató un fotógrafo de la AFP.

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