San Rafael
Sábado 28 de Mayo de 2016

La bodega de Santiago Giordano en San Rafael

Pioneros del pasado. La autora narra la historia de otro inmigrante que luego de estar en La Pampa recaló en este departamento. Su firma y el destino que tuvo.

Santiago Giacomo Giordano nació en Italia el 9 de febrero de 1871 en la localidad de Isasca, en el valle de Varaita, lugar de gran emigración, tanto es así que en la actualidad tiene alrededor de 110 habitantes.
En los valles se construían caseríos de dos o tres casas junto a un curso de agua llamados Borgatta. En la denominada Nazzari vivió don Santiago hasta su venida a América. Era una casona construida en piedra y que ya tenía 200 años.
Poco era el trabajo allí, por lo que luego de hacer el servicio militar, en 1891, viajó a la Argentina a trabajar. Comenzó con trabajos de jornalero en el puerto cargando cereales y anduvo trabajando en los campos de Santa Fe y de Buenos Aires.
Conoció a Anunciata Chiera, una joven italiana que, como él, era de la provincia de Cúneo, y se casaron el 23 de julio de 1906. Luego del enlace se establecieron en la localidad de Intendente Alvear, en La Pampa, donde Santiago se dedicó al cultivo de cereales, en especial trigo.
Allí nacieron 6 de sus 7 hijos: Bernardo, Francisco, Margarita, Ángela, Santiago Daniel y Augusto. Y Domingo, el más  chico, nació en San Rafael.
En la zona donde vivían sobrevino una terrible sequía y decidió comprar tierras en otro lado. Escuchó a algunos compatriotas que le comentaban sobre las bondades de San Rafael, donde el agua no faltaba porque era por riego de canales, provenientes de ríos que descendían de las nevadas cordilleras. Resolvió adquirir unas tierras a la distancia.
Compró 20 hectáreas a Guillermo Iselín en la zona de Las Paredes y la adquisición se llevó a cabo a través de Napoleón Ollocco, italiano, que actuó en su nombre y don Rodolfo Iselín, que representaba a su hijo Guillermo. La escritura se firmó el 9 de junio de 1915. Recién en 1918 se trasladó con su familia y construyó una modesta casa.
La tierra era inculta, la hizo desmontar, nivelar y una vez trazados los surcos comenzó a cultivarla. La finca estaba sobre calle Sarmiento, entre Bertani y Jensen. Una vez ubicado realizó una plantación de viñedos. Los descendientes han hallado anotaciones de elaboración de vinos, pero no había edificio, debe haberlo hecho en vasijas de madera.
Para 1923 ya había construido el edificio de la bodega y comenzó a elaborar. En ese mismo año falleció la esposa, Anunciata, dejándolo solo con sus 7 hijos. En los papeles de la sucesión se puede leer que en la propiedad se había construido una bodega de un cuerpo con 16 piletas de cemento armado, con un total de 2.410 hectolitros, había también un galpón y una pieza para el motor que era un Ruston. Existía una cuba de 80 hl, 4 pipones de 6 hl cada uno, una moledora Garolla y dos bombas: una Guy-Metal y la otra Kock. La capacidad que tenía la bodega es la misma que mantiene el edificio en la actualidad.
 Registraron la marca de vinos “El Recuerdo”, la etiqueta era impresa en la Litografía “Callet y Vola” de Buenos Aires y representaba una vista de viñedos con la serranía en el fondo, tal como se ve la Cuesta de los Terneros desde Las Paredes, un carro tirado por bueyes y el carrero.
A partir de 1930 la razón social pasó a ser Santiago Giordano e Hijos, pero en 1941 la sociedad cedió el dominio a los cuatro hijos varones: Bernardo, Francisco, Augusto y Domingo, quienes constituyeron la sociedad “Giordano Hnos. S.C.C.”.
Esta sociedad compró en 1946 la bodega Sangalli de Colonia Italiana, situada en Calle Italia. En ella los vinos se conservaban en cubas de roble y piletas de hormigón.
Los techos eran de caña, barro y chapas. La firma compradora amplió la capacidad de la bodega e instaló un nuevo sistema de lagar, con una fosa y una cinta sin fin que llevaba la uva a la moledora.
Poco después de cumplir los 77 años falleció el “Nono” y los hijos continuaron con las bodegas.
La propiedad de Las Paredes la vendieron en 1971 a José Pérez y luego pasó a otras manos, de las que no hay datos, ya que en el INV manifiestan que se han quemado los archivos con otros antecedentes. Se la dio de baja el 25 de octubre de 1977. A partir de 2004 fue nuevamente inscripta como bodega por Juan Carlos Rinaudo y su esposa Silvia Angélica Sbrizzi, quienes provenientes de Venado Tuerto, Santa Fe, adquirieron la propiedad. La han restaurado y están elaborando vinos y champagne bajo la marca San Giorgio. En 1978 la firma Comdisur SA, que integraba la familia Franchetti, adquirió la bodega de calle Italia.
María Elena Izuel
Especial para UNO SR
marializuel@speedy.com.ar

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