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Miércoles 02 de Noviembre de 2011

La celebración a la Parca

El Día de los Muertos no pasa desapercibido en el calendario. ¿Vos sabés por qué se celebra? Galería de imágenes: con todo el colorido lo reciben en México.

La conmemoración de los fieles difuntos, popularmente llamada Día de Todos los Muertos es una celebración cristiana que en América tomó color propio al combinarse con elementos de los pueblos originarios.

También es cristiano el Día de Todos los Santos, instituido el 1 de noviembre durante el siglo IX por el papa Gregorio IV para compensar cualquier falta de los fieles a las fiestas de los santos durante el año. A la vez se veneran todas las santidades que no tienen una fiesta propia en el calendario litúrgico.

El 2 de noviembre, en cambio, se espera que los fieles recen por todos los difuntos sin necesidad de que sean santos, pero especialmente por aquellos que según la religión aún no han alcanzado a ingresar al Cielo. Pero no se les rinde culto, dado que la Iglesia Católica no honra la muerte.

Para deleite de los lectores, les mostramos una crónica del Día de los muertos publicada en el diario El Debate, de México, hace 100 años:

"El cementerio de nuestra ciudad ofrecía ayer el aspecto de una romería.

"Desde las primeras horas de la mañana, numerosas personas afluían á la necrópolis, llevando flores y coronas para los muertos queridos.

"En cada sepulcro dos ojos llorosos clavaban un montón de recuerdos. En cada rincón, las caras macilentas desgajaban tristezas infinitas por lo que se fueron para siempre. Y todos, grandes y chicos, el lujo y la miseria, todos tenían una plegaria en los labios y en el corazón un estremecimiento de dolor y de cariño.

"Cada tumba se vistió de gala con las siemprevivas del recuerdo y las caras tristes, los ojos lagrimeantes, de los romeros fueron desfilando ante los cirios encendidos en el altar de las vidas apagadas.

"Estas fiestas del dolor, año tras año, evocadoras de muchas reminiscencias del pasado, punto final de muchas alegrías y de muchas abnegaciones, tienen cultivadores que, á pesar de no llevar ante sí el espectro de una madre muerta, van hasta el sepulcro de los otros á visitar la mansión que les recibirá mañana en el silencio de muchos sollozos.

"Por eso, no sólo concurrieron ayer los que tienen allí á algún ser querido que llorar, sinó que fueron muchos los que le visitaron como un pasatiempo respetuoso y digno, sin olvidarse de deshojar, ellos también, algunas flores sobre el nicho olvidados por el tiempo.

"Muchas casas cerraron sus puertas. A todas partes llegó la voz de la fecha fatídica. Fue un sentimiento general de respeto á los muertos, sin distinción de clases, que tanto impone el cadáver de un pilluelo como el de un potentado.

"A los flancos de la avenida, un ejército de vendedores ofrecían coronas y ramilletes. Sobre el polvo del camino rodaron los sulkys modestos y los autos elegantes, en una agradable profusión de ruidos y de colores. Algo que en la hora del dolor se confundía un sentimiento único.

"Llegó el crepúsculo y con él desapareció esa muchedumbre doliente y enlutada, que se despidió del lugar con la cabeza inclinada y con una lágrima silenciosa rodando por la mejilla caliente".

 

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