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Sábado 22 de Octubre de 2011

La colectividad Sirio Libanesa se reorganiza después de 20 años

La corriente inmigratoria árabe fue muy fuerte en el departamento y sus descendientes retomaron las actividades. No son ajenos a la crisis en el Líbano y preparan un ciclo de charlas 

Los árabes fueron la tercera corriente migratoria que llegó a Argentina después de los italianos y españoles y en el Sur provincial hubo un asentamiento importante de paisanos.

En Alvear los descendientes de árabes se están reagrupando y vuelven a cobrar fuerza. Hace un año decidieron retomar el trabajo de varias décadas atrás y dar vida, otra vez, a la Asociación Sirio Libanesa para apuntalar el proceso de integración de la cultura del Medio Oriente con la criolla y especialmente mantener siempre viva la tradición, literatura, historia en las ramas más jóvenes del árbol genealógico.

La línea sucesoria de la sociedad sirio libanesa se cortó 20 años atrás; el último presidente que consta en los libros de actas fue el ex intendente Moisés Juri.

Dos décadas después un puñado de paisanos no quiere sepultar en el olvido la rica tradición árabe y el año pasado iniciaron nuevamente los trámites para conseguir la personería jurídica”.

“Nos pusimos en contacto con la federación de entidades árabes de la Argentina y de allí surgió la idea de refundar la asociación. Nos juntamos unas seis personas y empezamos”, comentaron Alejandra Simón, actual presidenta de la entidad, y Omar Neme, tesorero.

Aprovechando el gran atractivo de las comidas típicas, dieron el puntapié inicial en abril pasado con una cena.

“Fue todo un éxito y ya nos están pidiendo que organicemos otra”, dijo Pedro Farrán, vicepresidente de la institución.

En el camino de la reorganización también fueron recibidos por el cónsul de Siria en Mendoza, Mustafá Saada, y finalmente llegaron hasta la oficina del embajador del Líbano, Hicham Hamdan. “Nuestra intención es avanzar en la integración con las entidades árabes del país, por un lado, y además recuperar nuestra identidad”, dijo Farrán.

Algo de historia

La colectividad tiene una rica historia en el departamento. En 1919 asentaron las bases de la primera “comisión provisoria”.

Con un arduo trabajo, “principalmente de integración”, en 1937 constituyeron formalmente la Sociedad Sirio Libanesa de Alvear, que congregaba a los paisanos del departamento como también, por su cercanía a los de los distritos sanrafaelinos Villa Atuel y Real del Padre.

El asentamiento se fue afianzando con el tiempo y 10 años más tarde fueron los sirios libaneses quienes dotaron a la ciudad del predio donde actualmente se encuentra emplazada la terminal de ómnibus.

Según da cuenta una publicación de El comercio de San Rafael, del 22 de mayo de 1947, el traspaso que hizo la entidad al municipio se produjo a un valor “simbólico” ya que “el ofrecimiento se hizo sobre la base de $3 el metro (moneda de curso legal por aquellos años), cantidad sumamente conveniente puesto que fracciones colindantes han sido pagadas a $20”, rezaba parte del texto.

Reuniones de comisión con sabor a sfija y kebbe

Quincenalmente se reúnen para hacer un repaso de las actividades y ver los pasos a seguir, con el fin de algún día contar con la sede propia. “Es el gran sueño que tenemos”, dijo esperanzada Simón.

Por estos días están reclutando socios, a los que les solicitan una mínima cuota mensual de $10 para hacer frente a las actividades que pretenden desarrollar y brindar beneficios a los colaboradores.

Por el momento ofrecen clases de danza, el dabke, “que es el folclore tradicional árabe y tiene mucha similitud con el folclore criollo”, señaló Jana Malak, secretaria de la institución. Y en un futuro cercano proyectan brindar cursos de idioma y también de cocina.

“En lo que es cocina especialmente pensamos en todo público, porque la comida árabe es muy apreciada por la gente en general”, indicó la presidenta.

La situación del Líbano y sus repercusiones en el Oriente Medio no escapan a los paisanos alvearenses. En este sentido proyectan un ciclo de conferencias con analistas en política internacional para conocer el contexto en que hoy está inmerso el mundo árabe y en particular los países de sus antepasados.

Sin embargo, más allá de las formalidades, cada juntada tiene un sabor especial, nunca falta la comida tradicional.

“Hay personas que se especializan en nuestra cocina y en cada reunión los convocamos”, contó Farrán. Y mientras se les hacía agua la boca dieron algunos detalles de los posibles menúes.

La sfija es la empanada abierta y el fatay es la empanada en forma de triángulo, cerrada. También el kebbe, también conocido como kepi, que se puede degustar crudo o cocido, o el yabre que son los niños envueltos con hojas de parra.

De postre se puede pensar en un meble, según los libaneses, o como le dicen los sirios el baclwa. O se puede degustar laban, que es conocido como el yogur sin sabor.

Para la sobremesa un trago de shami (anís con un toque de agua) o dar unas pitadas de narguiles, tabacos con distintos sabores.
 

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