San Rafael
Jueves 16 de Abril de 2015

La docente de Villa Atuel con la colección de muñecas más grande de Mendoza

Tiene unas 1.000 y es la más importante de Mendoza. Posee ejemplares de todo el mundo. Hasta tiene un exponente de 130 años. La historia de pasión de Mariana Gómez. 

Por Gonzalo Villatoro
Toda niña soñaría despierta con una habitación similar a la que tiene Mariana Gómez. La docente de 44 años edificó un cuarto que  destinó exclusivamente a la imponente colección de muñecas que ostenta.
Posee alrededor de mil, entre muñecas Barbie, de porcelana, goma, plástico y hasta dos ejemplares de Arte Reborn, que son muñecos que se asemejan extraordinariamente a bebés de carne y hueso.
Gómez tiene la colección de muñecas más grande  de la provincia y, aunque no hay números oficiales sobre un caso así, tal vez sea la más importante de la Argentina.
La pasión de Mariana por las muñecas prácticamente nació con ella. “No es algo que empecé sino que desde niña me gustaban las muñecas y a medida que iba creciendo se acrecentó. Nunca lo tomé como un hobby o desde el punto de vista de una coleccionista, tan sólo me gustan las muñecas como le gustaban a mi mamá y sobre todo a mi abuela”, contó.
Mariana y su esposo Juan Carlos viven en Villa Atuel y el destino quiso que tuvieran hijos, pero el trío que hoy tiene 16, 21 y 25 años resultaron ser todos varones y los dos nietos también.
Eso generó que la convivencia entre los hijos y las muñecas no fuera la más apacible y llevadera, por lo que la mujer decidió construir un cuarto donde reposa actualmente el millar de muñecas. Allí conviven Barbies originales  con los accesorios completos, algunas de edición limitada y otras de las primeras que se vendieron desde 1959, ejemplares de porcelana de todo el mundo y con sus vestimentas típicas, las recordadas Rayito de Sol, un exponente Famile, que era de fabricación nacional y es prácticamente imposible conseguir , y hasta una muñeca italiana que tiene cerca de 130 años. También “hay gente que me regala muñecas de todo tipo”, añadió.  
Sin duda los muñecos que mayor impacto generan son los de Arte Reborn. Bebés fabricados con tanta perfección y dedicación que a simple vista no hay diferencias con un niño  que respira.
“Pueden dar un poco de impresión verlos y hasta tienen el peso de un niño de verdad”, dijo Mariana mientras tenía a Luz, así bautizó a uno de los bebe Reborn, en brazos.
“Durante la guerra, como no podían salir de sus casas, las madres con sus hijas hacían sus muñecas y como entretenimiento las iban perfeccionando. Por supuesto eran más rudimentarias pero en la actualidad las hacen igual que un bebé humano, les pintan hasta las venitas, les hacen los más mínimos detalles” relató.
Para conseguir los dos muñecos Reborn, Mariana contactó a una artista porteña que se dedica a este tipo de arte y por su intermedio a Alana Barbies, una especialista brasileña.
“Estuve con ella en el verano y cuando vio lo que tenía me regaló uno de los bebés, el otro lo compré”, dijo.
Mantener en óptimas condiciones una colección de ese tipo requiere tiempo y sobre todo cuidados extremos y eso es lo que les brinda Mariana a sus pequeñas cada día de la semana.
“Uno a o dos horas al día dedico a limpiarlas, peinarlas o lavarles la ropa. Como son tantas voy agarrando por sectores y así las mantengo”, comentó.      
Su deseo sería tener un museo donde  exhibirlas
Mariana Gómez atesora cada una de las muñecas que posee como si fuera la primera y la única. Aunque unos años atrás supo realizar dos muestras al público, una en San Rafael y otra en General Alvear, hoy asegura que no movería ninguna de las piezas del estante en que se encuentran.
¿Los motivos?, los cuidados meticulosos y el temor a la rotura o pérdida no sólo del exponente sino de alguno de los accesorios (aritos, zapatos, vestimenta o cartera) que embellecen a sus muñecas.
“Sería casi imposible llevarlas todas, requeriría mucho movimiento”, afirmó.
Pero así como asiduamente en su casa recibe visitas de coleccionistas interesados en el tema o simplemente curiosos, también le gustaría que ese tesoro que tiene en el fondo de la casa sea apreciado por toda la gente.
“Mi sueño el día de mañana sería que haya un museo donde cada una tenga un lugar especial, que estén cuidadas y de paso todos lo disfruten. Son piezas únicas”, dijo.    
 

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