San Rafael
Martes 29 de Noviembre de 2016

La economía de la gente, la clave 2017

El gobierno nacional cumple un año y las cosas no han salido como se esperaba, sobre todo en cuanto a la clase media y/o trabajadora. El desafío que viene

El triunfo de Cambiemos que convirtió a Mauricio Macri en presidente está cumpliendo un año. Puede parecer o no tiempo suficiente para que comiencen a verse ciertos cambios, como la baja de la inflación, tantas veces prometida. De hecho, en su paso por San Rafael el 24 de octubre de 2014, el entonces candidato y hoy presidente sentenció: "Conmigo la inflación no va a ser un problema".
En agosto el índice de precios pareció que iba a empezar a cumplir esa promesa con el 0,5% de inflación, una baja importante pero que resultó un espejismo, porque por ejemplo en octubre fue de 2,4%, ubicándose nuevamente por encima del 2%. Según algunos sitios web que se dedican a este tema, el índice de noviembre podría ser más bajo, pero la realidad indica que el caballo desbocado en que se ha convertido la inflación en los últimos años no ha podido ser calmado.
En la calle (y en los bolsillos) los precios duelen. Los aumentos se notan y las paritarias en su mayoría no han igualado ese movimiento ascendente. ¿Es hora de que el gobierno salga a controlar a quienes manejan los precios y deje cierta actitud pasiva?
Tal vez sí. Esto no quiere decir imponer el estilo del gobierno anterior, pero sí marcar un control estatal en este asunto que es delicado ya que impacta en la economía de la gente, y ya sabemos que la primera intención de voto sale del bolsillo de cada persona. No es casualidad hablar ya de votos, porque el año que viene será electoral y los partidos irán de nuevo en busca del voto de los ciudadanos.
En este país los años de elecciones la economía suele repuntar, y es en lo que coinciden muchos economistas que el año que viene la economía mejorará. Este progreso debe ser acompañado por la baja definitiva de la inflación, que el sueldo recupere poder adquisitivo para que se vuelque en consumo y satisfacción de ese bolsillo, el de cada argentino que está esperando que la soga deje de apretar un poco el cuello y permita respirar. Hay que frenar al caballo desbocado y mejorar la economía informal, donde sobreviven como pueden muchísimos argentinos a los que hay que incorporar a estas mejoras.

Comentarios