Mundo
Domingo 27 de Diciembre de 2015

La edad de oro del carbón ya está llegando a su fin

En baja. El mundo consumirá 5.800 toneladas de este combustible en 2020,  500 millones de toneladas menos que en la actualidad

 La producción energética  mundial podría estar saliendo de la edad del carbón. Ello, debido a la  menor demanda china y al auge de energías renovables como alternativas a ese combustible fósil extremadamente contaminante.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) evalúa en su  informe anual sobre el sector, que el planeta consumirá 5.800 toneladas de carbón en 2020, unas 500  millones de toneladas menos que en su evaluación precedente.
El crecimiento anual de la demanda de carbón, que alcanzó un promedio de 3,3% entre 2010 y 2013, se desacelerará a una media anual de 0,8% hasta 2020, precisa el reporte, publicado después del acuerdo de lucha contra el cambio climático  sellado en París por 195 países (COP21).
  Además, la parte relativa al carbón en la producción de electricidad disminuirá, pasando del 41% al 37% del total.
La tendencia ya es visible: por primera vez desde 1990, el crecimiento de la demanda mundial de carbón se detuvo en 2014 y se estima como probable un repliegue este año.
Para la AIE, dos razones principales explican esta inflexión: el refuerzo de las políticas ambientalistas, que se refleja en acuerdos como el de la COP21, y sobre todo en la reconversión económica de China, que consume actualmente la mitad de los  recursos mundiales de carbón.
El gigante asiático, que registra también una desaceleración de su crecimiento económico, está desarrollando una economía basada  principalmente en los servicios, en detrimento de una industria  pesada voraz en materia de recursos energéticos.
“El gobierno chino también está confrontado a  desafíos ambientales de grandes proporciones y se ve presionado para  buscar alternativas al carbón”, apuntó el director ejecutivo de la  AIE, Fatih Birol.
A inicios de mes, Pekín anunció un plan de modernización de sus centrales de carbón, que permitirá economizar 100.000 millones de toneladas del combustible y evitar la emisión anual de 180 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2).
China desarrolla igualmente a ritmo acelerado fuentes alternativas de energía, como la hidroelectricidad, la energía  solar, la fotovoltaica y la nuclear.
“Datos oficiales provisorios muestran que la demanda china de carbón retrocedió en 2014 y que esa baja podría acelerarse en 2015”, subrayó Birol.
El carbón también pesa cada vez menos en los países desarrollados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), especialmente en Europa y Estados Unidos. Ello se debe al efecto conjugado de unas instalaciones que envejecen, una débil demanda eléctrica, la instauración de tasas al carbono y el apoyo a las energías renovables, cada vez más  competitivas.
El mes pasado, varios países de la OCDE decidieron limitar sus  respaldos financieros a las exportaciones de centrales de carbón.
En otras regiones, la salida del carbón se anuncia más  dificultosa. Eso ocurre en particular en India y los países del sudeste  asiático (Indonesia, Vietnam y Malasia), entre muchos otros.

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