San Rafael
Jueves 18 de Agosto de 2016

La emotiva historia del “Flaco de las Lapiceras”

Humberto Ariño lleva más tres décadas trabajando en este rubro con el que se ha convertido en un ejemplo de superación. Visitó “Bonita Mañana” junto a su sobrino, que contó su historia. Una joven propone que lo declaren "ciudadano ilustre".

Diariamente lo ven en la vereda del Banco Nación sobre su silla de ruedas vendiendo lapiceras con lo que se gana la vida. Todo el mundo lo conoce cariñosamente como el “flaco de las lapiceras” pero pocos saben de su historia de superación. Su protagonista visitó el miércoles los estudios de Canal 6 en el programa “Bonita Mañana” acompañado de su sobrino y de Julieta Rabino, una joven de 24 años de Monte Comán que lo propone como “ciudadano ilustre”.
Su nombre es Humberto Ariño y el miércoles de la semana pasada cumplió 61 años. Su familiar, Rodrigo Rodríguez, contó que “en octubre van a hacer 31 años que está con las ventas, arrancó casa por casa con las lapiceras en Puerto Madryn, donde vivíamos, hasta que un día no llegó y resultó que se había extraviado. Así que mi papá le propuso que estuviera en un lugar fijo a un costado en el Banco Nación de Puerto Madryn. Al principio no quería porque temía molestar, pero luego quedó allí como una rutina”.
En 1986 se vino a San Rafael donde primero se instaló con su silla y lapiceras en la vereda del desaparecido Banco de Previsión Social, actual Macro, y posteriormente se fue al Nación.
Rodrigo destacó que su tío “es un ejemplo de trabajador y cuando llueve se pone de mal humor porque no puede salir. Su rutina se inicia a las 6 de la mañana cuando prende la radio y empieza a prepararse para salir a las ocho u ocho menos algo”.
Contó que Humberto vive con su madre en una casa de Adolfo Calle y hay veces que por las tardes sale a dar una vuelta.
El “flaco” se mueve solo por las calles y por suerte “los automovilistas lo respetan mucho, no le pasan ni siquiera cerca, se abren mucho y si tocan bocina es para saludarlo. Lleva 31 años andando por las calles”, dijo su sobrino.
De todos modos, y a pesar de su esfuerzo por superarse, Humberto necesita que lo ayuden con su silla de ruedas porque “el jostick ya no se le puede hacer más reparaciones y estamos hablando de que una unidad nueva está por encima de los 24 mil pesos, además los motores tienen la vida útil al límite. Estamos tratando que se tramite todo para solicitarle a Pami la silla rueda eléctrica”.
Por último, Rodrigo explicó a la gente cómo ayudar a Humberto si ven que se le detiene la silla en la vía pública y no la puede arrancar. “Hay veces que tal vez la silla se detiene porque se le rompe o se le queda sin carga la batería, por lo que Humberto tiene en los bolsillos nuestros números de teléfono; tal vez no entienden lo él le está diciendo, pero simplemente se demora un poquito hasta que saca un papel y ahí tiene los números mío y de mi mamá, así que simplemente nos llaman y nosotros vamos a auxiliarlo”.
Por su parte, Julieta comentó que desde que era pequeña que lo veía a Humberto y el año pasado decidió escribir una carta que se le traspapeló y cuando la encontró decidió publicarla en Facebook para hacer pública su propuesta de que lo declaren ciudadano ilustre, que tuvo mucha repercusión.

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