San Rafael
Martes 09 de Agosto de 2016

La historia de dos bodegas que ya no están funcionando

Los protagonistas de esta reseña son Domingo López, padre del locutor Tito López, y Celestino Garballo, que contribuyeron a la industria vitivinícola local

Las siguientes son dos historias sobre  bodegas que hoy en día ya no funcionan.
La primera es la reseña de la bodega de Domingo Eduardo López Llorente, que nació en 1904 en el pueblito de Castilleja, en Granada, España.
Al crecer vio que en su pueblo no había posibilidades laborales, por lo que trató de buscar un mejor porvenir. Había escuchado que en Argentina había mucho trabajo, por lo que decidió viajar hacia esa tierra prometida.
Al llegar se dirigió a San Rafael, donde trabajó en varias fincas, en especial en la de Schiarolli.
Una vez establecido conoció a la joven Rosa Alejandra Vizcaíno, quien también era granadina, nacida en 1898. Se casaron y tuvieron cinco hijos, uno de los cuales falleció siendo bebé.
El mayor de ellos fue Antonio Domingo, más conocido como “Tito” López, quien por su trabajo se hizo muy conocido en el medio como locutor de radio.
También tuvieron a una niña que fue actriz de radioteatro, Carmen o Carmencita, muy reconocida en el medio, pero por cosas del destino dejó su carrera y se dedicó a cuidar a perritos y gatitos abandonados.
En el año 1931, al poco tiempo de haberse casado, don Domingo se empleó en la bodega de Luis Enrich, quien vivía en Buenos Aires, pero venía para el tiempo de la cosecha. Esta bodega estaba ubicada en la calle Jensen.
Don Enrich lo vio tan honesto a Domingo que lo contrató como administrador, posteriormente Enrich decidió quedarse a vivir en San Rafael, vendió la bodega y se compró unos terrenos donde se encuentra actualmente el barrio Kennedy, ya que años esos terrenos fueron loteados.
La  bodega de don Enrich fue adquirida por Celestino Garballo quien la trabajó durante muchos años.
López dejó ese trabajo en 1941 y decidió adquirir una bodega, la que estaba ubicada en la esquina de las calles Deán Funes y San Isidro, que es la continuación del Callejón Viñuela.
Era pequeñita pero fraccionaba el vino en botellas y registró la marca “Los cuatro hermanos”.
Tito López recuerda que antes de ser locutor, él ayudaba a su papá vendiendo el vino. Al principio lo hacían en una chatita Ford A, pero tuvo que venderla y usaron una “Villalonga” que era un carro de cuatro ruedas, tracción a sangre.
Después pudieron adquirir una Chevrolet modelo 29, que fue el último vehículo que tuvo.
Hasta que entró a la radio, Tito le vendía el vino a su padre y lo ayudaba en la elaboración.
A la muerte del padre, ocurrida en 1955, la madre, de acuerdo con sus hijos, decidió vender la bodega, que tiempo después fue adquirida por Miguelo Hnos, quien la trabajó un tiempo, pero después quedó abandonada y de la misma sólo se conservan algunas paredes.
Bodega de Celestino Garballo
En la década del 30, don Celestino Garballo, de origen español,  adquirió una bodega a don Luis Enrich.
Está situada en la calle Jensen, casi enfrente de la que fue la bodega de Carlos Jensen. En estos momentos está paralizada.
María Elena Izuel
Especial para UNO SR
marializuel@speedy.com.ar

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