San Rafael
Sábado 18 de Junio de 2016

La historia de tres italianos que erigieron bodegas en San Rafael

Inmigrantes. La profesora María Elena Izuel recopila datos sobre tres familias no tan conocidas del pasado departamental que vinieron de Europa por trabajo y se desarrollaron aquí.

En esta ocasión contaré la historia de tres italianos bodegueros sobre los que hay pocos datos.
Bodega de Antonio Altamore
Después de la Primera Guerra Mundial Antonio Altamore emigró a la Argentina. Había nacido en Sicilia, Italia, a principios del siglo XX.
Con él venía su esposa y prima Mariana Sitante Altamore, que había nacido en 1904. Al llegar se establecieron en San Rafael, compraron unas pocas hectáreas e hicieron su finquita. Cuando ésta comenzó a producir construyeron una pequeña bodega a 100 metros de la actual Rotonda del Mapa, sobre calle Deán Funes, que en esa época se llamada Costa Canal Cerrito.
Del matrimonio nacieron 8 hijos. Eran primos de Rafael Salafia, quien ya poseía bodega. Don Antonio era una persona que sabía defender lo que tanto le había costado conseguir, poseía una escopeta de dos caños con la que ahuyentaba a los amigos de lo ajeno.
En cierta ocasión el Gobierno había dictado una ley por la cual el vino se debía entregar a ciertos bodegueros, elegidos por el Gobierno, a muy bajo precio. Cuando llegaron a la bodega de don Antonio y le transmitieron la orden, éste, escopeta en mano, les dijo que “el vino se lo llevarían al precio que correspondía, de lo contrario que se animaran a  entrar”.
Finalmente cerraron trato a un precio más conveniente, pero se hizo famoso por la valentía en defender sus intereses.
A su muerte continuaron sus hijos Luis y Miguel Altamore, como herederos de la Sucesión Antonio Altamore, quienes la eliminaron como establecimiento industrial alrededor de 1970.
Después la trabajó Urbano Cejudo en 1972 y posteriormente la alquiló la firma Rafael Salafia e Hijos desde 1976 a 1982. En estos momentos está abandonada.
Bodega de Francisco Guidarelli
Francisco Guidarelli nació en  Italia en 1883. Y como la gran mayoría de jóvenes de su época que emigraron a la Argentina en busca de trabajo, también lo hizo Francisco, alrededor de 1910.
Al llegar se instaló en Villa Atuel, donde fue contratado por los hermanos Arizu y también por Goyenechea.
Cuando ahorró compró 25 hectáreas en Soitué, después 60 más y siguió adquiriendo hasta un total de 105, plantando la mitad de viñedos y el resto con frutales y alfalfa.
En 1929 ya elaboraba sus vinos con sus propias uvas en su bodega, la que era pequeña, tenía una capacidad de sólo 300 hl. Producía vinos tinto-clarete-blanco, comunes y finos. Tenía registradas las marcas “El Solitario” y ‘‘Soitué”. Don Francisco falleció en Villa Atuel en 1944.
Fue un auténtico pionero de Soitué, nombre aborigen que significa algarrobo, ya que esta planta, originaria de nuestra región que pertenece a la provincia fitogeográfica del monte, era muy importante en la vida de los aborígenes y la llamaban “el árbol”, ya que les daba todo para vivir.
A su muerte sus hijos formaron la sociedad Guidarelli Hnos. SRL y llegaron a una producción de 26.736 hl.
Bodega de Juan Cirella
Los hermanos Juan y Francisco Cirella llegaron de Italia en 1905. Trabajaron en distintos lugares y en 1925 adquirieron tierras en El Toledano que plantaron con viñedos.
Pasado un tiempo, Juan decidió construir una pequeña bodega y le solicitó a su hermano  que se asociaran, pero Francisco no quiso saber nada con bodegas, por lo que la edificó en calle Costa Canal Toledano y con el tiempo formó la sociedad Bodega y Viñedos Juan Cirella e Hijo SRL.
María Elena Izuel
Especial para UNO SR
marializuel@speedy.com.ar

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